Por qué no es buena idea usar un portátil para jugar, aunque te lo vendan como gaming

Desde hace ya bastante años hasta ahora, se han puesto muy de moda el empleo del portátil para jugar. El llamado portátil gaming. Sin embargo, este tipo de ordenador portátil (que de portátil tiene bastante poco), en realidad, no es más que una pérdida del dinero de los usuarios. Especialmente, si el usuario se quiere tomar realmente en serio lo de realizar el gaming en este tipo de dispositivos.

El portátil para jugar comenzó a llegar al mercado por el año 2010. Y, la idea de fondo, tiene todo el sentido del mundo. El portátil para jugar se desarrolló para aquellos usuarios que querían jugar con un PC, pero carecían del espacio para realizar esta actividad. Y, si tenemos en cuenta que todavía no se ha revertido la tendencia del mercado inmobiliario (especialmente en las grandes ciudades) de crear casas cada vez más pequeñas, pero de precios cada vez más altos, la idea no parecía mala.

Al fin y al cabo, el portátil gaming llegó como competencia directa del ordenador de sobremesa, en cuanto a que, ocupando mucho menos espacio, y sin necesidad de tener que comprarse también todos los periféricos que suelen necesitar todos los ordenadores de sobremesa, el usuario podría tener una plataforma desde la que poder jugar y, además, realizar otro tipo de tareas que no fueran esta última. Sin embargo, para poder realizar esta tarea, los fabricantes de portátiles se vieron obligados a tomar una serie de compromisos que, a la larga, lo único que iban a hacer es perjudicar la experiencia de juego del propio usuario que ha comprado el portátil.

Qué problemas tiene un portátil para jugar

Temperaturas

Todos los portátiles suelen tener un perenne problema interno con las temperaturas de sus componentes. Algo que es lógico, dado que estamos insertando componentes que, en un ordenador de escritorio, suelen requerir de una buena refrigeración para poder funcionar correctamente, en un espacio de funcionamiento bastante reducido. Y pretendemos refrigerarlos mediante unas estrechas aperturas para que entre el aire fresco del exterior del portátil, y salga el aire caliente. Y, para más inri, las aberturas de entrada de aire suelen situarse en la parte inferior del portátil, con lo que, al final, es habitual necesitar comprarse un soporte que eleve el cuerpo del portátil sobre la superficie de la mesa.

Rendimiento

El rendimiento de los componentes que se montan dentro de los portátiles es, siempre, inferior al de los componentes que nos podríamos comprar para un ordenador de sobremesa. Esto se da porque en ellos se deben de usar componentes que tengan un consumo inferior al de los empleados de los sobremesa, para intentar mantener las temperaturas a raya.

Por ejemplo, es habitual ver que muchos portátiles gaming de gama alta montan procesadores Intel Core i7-8565U. Este modelo es un procesador de 4 núcleos y 8 hilos, que tiene una velocidad boost de 4,6 GHz. El problema es que la frecuencia base de este procesador es muy inferior a estos 4,6 GHz, dado que queda en 1,8 GHz. Esto se debe a que, para mantener el TDP de 25 W del procesador, cuando le estamos exigiendo a muchos núcleos, es necesario que la frecuencia de funcionamiento, baje bastante.

Sonoridad

Por todos los anteriores problemas de temperatura, el ordenador portátil para jugar, tiene fama de sonar como un avión a reacción, en plena carrera de despegue. Especialmente si ya llevamos algo de rato jugando. Al fin y al cabo, el sistema de refrigeración ha de ventilar, no solo al procesador, sino también a la tarjeta gráfica (que suele calentarse bastante en su interior).

Por ejemplo, el portátil gaming MSI GS65 es uno que tiene bastantes problemas con sus ventiladores, que bien pueden fallar antes de tiempo, o bien suenan como una carraca.

Ampliación

Otro de los problemas de los portátiles gaming estriba en las pocas posibilidades de ampliación que tienen ellos. Como norma, este tipo de ordenadores personales no suelen permitir más allá de ampliar la capacidad de memoria RAM (y no todos) y las unidades de almacenamiento.

Precio

Casi todos los portátiles gaming suelen tener unos precios realmente muy elevados. El anterior portátil de MSI se puede localizar en tiendas online españolas por 2.360 euros, más o menos. Y, sinceramente, por ese precio te puedes construir un sobremesa que le va a dar sopas con ondas a cualquier portátil para jugar. Incluso si empleamos una caja de ordenador de tipo SFF.