La frecuencia de tu procesador ¿es lo que más importa?

La gran mayoría de fabricantes de procesadores suelen dar mucho énfasis a la frecuencia del procesador. Se suele dar mucha publicidad a cuando un procesador es capaz de alcanzar los 5 GHz sin necesidad de recurrir al overclock (como con los nuevos procesadores Intel Core de 9ª Generación). Y, sin embargo, hay otros parámetros que pueden servir bastante mejor a la hora de evaluar el rendimiento de un procesador que, simplemente, su frecuencia de funcionamiento.

A cualquier fabricante se le llena la boca cuando tiene que anunciar que su procesador es capaz de alcanzar ciertas altas frecuencias. Y, la verdad es que a los usuarios se nos suelen llenar los ojos, cuando vemos anunciados procesadores que funcionan a frecuencias que pensábamos que todavía faltaría tiempo en alcanzar. El caso que hemos descrito al principio es una clara muestra de ello: el que más y el que menos se quedó asombrado cuando Intel anunció sus procesadores que funcionaban a 5 GHz de frecuencia Turbo. Sin embargo, fue AMD quien primero consiguió alcanzar esas frecuencias con sus procesadores AMD FX-9590. Y ya todos recordamos lo mal que rendía esa arquitectura de AMD, ¿verdad?

El tema es que, hay parámetros más importantes para medir el rendimiento de un procesador en funcionamiento. Aquél al que se le suele dar una mayor importancia es el IPC o Instructions Per Cycle. Este parámetro mide el número de instrucciones que un procesador es capaz de realizar en cada ciclo de su reloj interno. Por tanto, un procesador con un alto IPC es capaz de realizar un mayor número de operaciones por ciclo, lo que se acaba traduciendo en un mayor rendimiento por ciclo de reloj.

Hay más parámetros de tu procesador que también indican lo bien que va a rendir

Otro parámetro del procesador que es muy importante es el tipo de arquitectura interna que emplee. Este aspecto tiene mucho que ver con la pipeline de datos que emplee para procesarlos. Por ejemplo, y retomando el ejemplo del AMD FX-9590, el problema y la causa de que estos procesadores fueran tan poco eficientes era también porque su pipeline de datos era muy corta. Sobre todo, si se compara con la de los procesadores Intel Core de la época. Generalmente, a mayor tamaño de la pipeline, mejores resultados se pueden conseguir en rendimiento.

Luego, también es importante la capacidad del procesador para procesar instrucciones de manera no secuencial (Out of Order Instructions), dado que éstas no suelen llegarle al procesador, ordenadas de manera consecutiva. Por tanto, tener una buena arquitectura que facilite el procesado de las instrucciones fuera de orden es algo fundamental para los procesadores hoy en día. De la misma manera que lo es el poseer de la capacidad de predecir cuales son las siguientes instrucciones que le van a llegar al procesador mediante el Branch Prediction. De hecho, todos los modelos de procesadores de Intel y AMD suelen mejorar mucho el Branch Prediction de sus procesadores, dado que saben que uno de éstos potente, puede incrementar sustancialmente el rendimiento del ordenador.