¿Merece la pena hacerle overclock al Base Clock (BCLK) de la placa base para mejorar el rendimiento de la CPU?

Desde que salieron al mercado los procesadores Core de la 2ª Generación (los famosos Sandy Bridge), el overclock de los procesadores ha quedado limitado a variar el multiplicador de los mismos, para obtener mayores frecuencias. Y, sin embargo, hay otro reloj en la placa base, cuyo overclock puede ser una buena solución para los usuarios que no poseen procesadores con el multiplicador desbloqueado. Hablamos, como es obvio, del Base Clock.

¿Qué es el Base Clock de la placa base?

El Base Clock (abreviado lo podéis ver como BCLK) de la placa, es la frecuencia base del generador de reloj de la ésta, que se encarga de armonizar el resto de relojes de los buses que funcionan en la ella.

Por ejemplo, es el que se encarga de hacer que el bus PCIe mantenga siempre sus 100 MHz normales. De la misma manera, se encarga de controlar el bus SATA de la placa.

Igualmente, la frecuencia a la que funciona el Base Clock de la placa base es la que da la frecuencia final del procesador, al interactuar con el éste. Es decir, si nuestro procesador tiene un multiplicador de x35 y el BCLK de la placa base es de 100 MHz, su frecuencia final sería de 3.500 MHz.

Actualmente, el overclock de los procesadores se suele realizar variando el multiplicador de este. Pero este tipo de overclock es tosco y poco preciso, no permitiendo afinarlo demasiado a la hora de conseguir la frecuencia máxima que permitiría el procesador.

Sin embargo, el overclock modificando el Base Clock es mucho más granular, dado que, en lugar de dar grandes saltos en la frecuencia, se puede variar en incrementos mucho menores. Este tipo de overclock es similar al que hacíamos hace años cuando todos los procesadores estaban bloqueados y solo se podía modificar el FSB, el HyperTransport o QPI.

Inconvenientes de modificar el Base Clock de la placa base

Como hemos comentado, de este reloj de la placa base dependen también el resto de relojes que funcionan en ella. Sin embargo, a diferencia de los anteriores buses de datos que acabamos de mencionar, el Base Clock no se puede variar de manera independiente.

De esta manera, cuando lo modificamos, al final también modificamos el funcionamiento de todos los buses de la placa base. Esto, dependiendo del bus que sea, puede generar problemas de corrupción de datos e inestabilidad general del sistema.

Algunas placas base más avanzadas, para evitar este suceso, emplean lo que llaman «Clock Straps«, los cuales son divisores que se le aplican al resto de buses, para evitar que se salgan de sus parámetros óptimos de funcionamiento. De esta manera, es posible incrementar este reloj hasta valores que, en otras circunstancias serían completamente imposibles de alcanzar.

De todas formas, la realidad es que hacer overclock al Base Clock suele traer más dolores de cabeza que alegrías, así que no merece mucho la pena hacerlo. Aunque, si vuestro procesador no pertenece a la serie que tiene el multiplicado desbloqueado y habéis comprado una placa base que sí permite el ajuste de este generador de reloj, de esta manera le podríais sacar un extra de rendimiento al procesador.

Pero no esperéis poder subirlo mucho más allá de 103 MHz.