Por qué reiniciar el ordenador soluciona casi todos los problemas

Escrito por Juan Diego de Usera

De todos es bien conocido el viejo adagio de intentar reiniciar nuestro equipo, cuando parece que un programa no es capaz de funcionar correctamente. Sin embargo, la mayoría de usuarios no sabe por qué realizar esta acción parece solventar, de manera milagrosa, los problemas que aquejaban al equipo en ese momento. Aquí os vamos a explicar el porqué de ello.

Reiniciar el ordenador, cuando el sistema parece que ha dejado de responder a nuestras instrucciones, y que, inexplicablemente, se solucionen todos los males que parecen aquejar al equipo, debe de ser una de las primeras formas de troubleshooting que todos hemos aprendido cuando nos iniciamos en la informática. Si vemos que el sistema no funciona como debiera, si va dando inexplicables tirones, en muchos casos, reiniciar el sistema suele ser la clave para solucionar el misterioso problema. Pero, ¿a qué se debe esto?

Aunque depende del tipo de problema que tengamos de fondo (no vamos a arreglar gran cosa reiniciando si la cabeza lectora del disco duro ha caído sobre un plato y lo ha rayado), la gran mayoría de problemas de funcionamiento de un equipo se deben a que el sistema operativo ha intentado ejecutar una instrucción que le ha mandado un programa, y no ha sido capaz de hacerlo. En este caso, si el procesador no ve alguna manera alternativa de sortear el problema, el sistema operativo soltará un error de “Excepción” y, o bien dará un pantallazo azul, o bien su funcionamiento se hará inestable.

Reiniciar el ordenador le permite empezar desde cero

Hay veces que, enfrentado a un error, el procesador es lo suficientemente inteligente como para intentar crear un “desvío” y sortear este error (por eso, hay veces que, a pesar de mostrar un mensaje de error, el equipo sigue funcionando como si nada). Sin embargo, hay otras ocasiones en que, el empleo de este “desvío” lo único que consigue es empeorar las cosas y hacer que los programas acaben funcionando todavía peor.

Una de las causas más recurrentes que fuerzan a los usuarios a reiniciar son los errores de paginación, que se dan cuando el procesador empieza a buscar en la memoria RAM un archivo que necesita y, en realidad, el archivo no está donde debería. En este punto, dado que el programa necesita ese archivo para seguir funcionando, lo más probable es que se cuelgue o nos muestre la famosa BSOD. También puede deberse a una instrucción o código mal programado, que haga que el equipo entre en un bucle infinito, que consumirá la mayoría de recursos del equipo.

Sin embargo, reiniciar el ordenador permite que todos los procesos comiencen desde cero, de manera que los que se habían cargado o se estaban ejecutando mal anteriormente, se ejecuten correctamente a partir de ese momento. Borrón y cuenta nueva. Los procesos se cargarán de nuevo en la memoria con datos correctos y el equipo podrá seguir funcionando con normalidad.

Claro que, si el problema no se soluciona de esta manera, entonces deberéis de recurrir a investigar más en profundidad la causa del error, que puede ser desde un archivo o controlador mal instalado, hasta un virus que esté mordisqueando nuestro sistema de archivos y nos quiera dejar sin ordenador.

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