Cómo mejorar el rendimiento de tu disipador o radiador sin invertir mucho dinero

Escrito por Juan Diego de Usera

Existe un viejo truco para mejorar el rendimiento del disipador o de una refrigeración líquida, ya sea esta de circuito abierto o de circuito cerrado. Y no, no estamos hablando de abrir el lateral de vuestra caja de ordenador para que les entre más aire fresco a los componentes. Aparte, este truco se puede emplear casi con cualquier disipador.

Ahora que el verano ya nos está azotando con todo su inmisericorde calor, es el momento en el que las temperaturas de los componentes que tenemos montados dentro de nuestra caja, comienza a subir sin prisa, pero sin pausa. Es ahora cuando muchos usuarios se plantean la opción de cambiar el disipador OEM por uno que realmente sea capaz de resistir las temperaturas y, sobre todo, que no haga el espantoso chirrido que suele caracterizar a los disipadores OEM de Intel o los antiguos de AMD (los nuevos, no están tan mal, en realidad).

Sin embargo, puede ser más que posible que no tengamos tanto dinero como para permitir cambiar el disipador por uno de mayores dimensiones que nos permita mejorar el rendimiento térmico que estábamos teniendo hasta ese momento.

Todo lo anterior también es aplicable a las refrigeraciones líquidas, ya sean de circuito abierto o de circuito cerrado. Aunque un buen radiador no debiera verse sobrepasado por las temperaturas, hay veces que los ventiladores que se emplean son bastante sonoros, especialmente cuando hablamos de los que se emplean en los kits AIO de refrigeración líquida.

Puede mejorar el rendimiento configurando los ventiladores en posición push – pull

El truco del que os estábamos hablando consiste en configurar los ventiladores en posición push – pull. Es decir, mientras uno de los ventiladores se encarga de “empujar” aire hacia la parte donde están las aletas de refrigeración, ya sean del disipador o del radiador, el otro ventilador se encargaría de “tirar” y evacuar el aire caliente resultante, de una manera mucho más efectiva que si solo se emplea un ventilador en su posición original, que suele ser la de push.

Este truco es bastante empleado con los radiadores de las refrigeraciones líquidas, donde muchas veces los ventiladores que se emplean carecen de la suficiente presión estática para hacer que toda la corriente de aire circule a través de las aletas de refrigeración. Poniendo los ventiladores en posición push – pull, obligamos al aire a que pase a través de las aletas de refrigeración, lo que va a mejorar el rendimiento del radiador bastante.

Seguramente, algunos os estaréis preguntando cómo vais a sujetar el o los ventiladores extra. La verdad es que la mayoría de fabricantes ya han pensado en que el usuario emplee este tipo de configuración con sus disipadores, así que suelen incluir un segundo par de anclajes para el nuevo ventilador. En el caso de los radiadores, la gran mayoría lleva taladros para tornillos en ambas caras, con lo que no debierais tener problema para fijar el o los nuevos ventiladores. Sin embargo, en caso de no disponer de un sistema de anclaje proporcionado por el fabricante, siempre se puede recurrir al empleo de bridas de plástico que sujeten el ventilador al cuerpo del disipador o del radiador. Puede que no vaya a quedar muy bonito, pero al menos será funcional.

Ahora bien, no os vayáis a creer que este truco es el bálsamo de Fierabrás para las temperaturas. Este truco os permitirá disminuir entre 3 y 5 ºC la temperatura de funcionamiento de vuestro procesador. Y hay que tener en cuenta que puede incrementar algo la sonoridad del sistema, en función de la cantidad de ventiladores que le pongamos. Pero, aun así, es un muy buen y barato remedio que nos va a permitir mejorar el rendimiento de la refrigeración que tengamos instalada, sin invertir demasiado dinero.

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