Corsair Glaive RGB

La semana pasada Corsair anunció la última incorporación a su catálogo de ratones Gaming, el Corsair Glaive RGB, un ratón altamente personalizable que no solo incorpora uno de los mejores sensores ópticos del mercado -que, entre otras cosas, permite configurar su sensibilidad en saltos de 1 en 1 DPI-, sino que también trae consigo laterales intercambiables para personalizar el tipo de agarre que se quiera. En el día de hoy os presentamos nuestro análisis de primera mano.

El Glaive RGB incorpora un sensor PixArt PMW3367 que no veréis en ningún otro ratón del mercado, pues es el fruto de una colaboración entre Corsair y PixArt para crear un sensor óptico personalizado. Éste tiene hasta 16.000 DPI de sensibilidad, permitiendo al usuario configurar -a través del software CUE- saltos de 1 en 1 DPI si se quiere, dotando al dispositivo de una enorme capacidad de personalización en cuanto a resolución. Cuenta con cinco saltos configurables que se pueden modificar y activar con solo pulsar un botón. Además, una de las particularidades de éste sensor es que ha sido optimizado para las alfombrillas de Corsair, de manera que siempre funcionará mejor en éstas (además tiene función de calibración de superficie).

Corsair le ha puesto mucho énfasis en crear un producto lo más ergonómico posible (eso sí, para diestros). Por ello el Glaive RGB incorpora unos contornos redondeados que se ajustan perfectamente a cualquier tamaño de mano, con un posicionamiento excepcional de todos sus botones para que éstos estén siempre al alcance de la mano, valga la redundancia. Además, el fabricante incorpora tres laterales (izquierdos) intercambiables para adaptarse a cualquier tipo de agarre, sea palma, garra o fingertip, de manera que se maximice su “compatibilidad” con todo tipo de usuarios.

Por supuesto, el nuevo Corsair Glaive RGB cuenta con múltiples otras facetas, como sus interruptores OMRON de máxima calidad, tres zonas de iluminación RGB, memoria interna para almacenar perfiles y, en general, todo lo habitual en cualquier hardware del fabricante al que ya estamos acostumbrados, si bien es cierto que hay que destacar que en éste caso se incorpora una rueda de aluminio reforzada y con inserción de goma anti deslizante de gran calidad.

CARACTERÍSTICAS TÉCNICAS

Estamos como decíamos antes ante un ratón que en el apartado del hardware interno destaca por su sensor personalizado PMW3367 desarrollado por Pixart y Corsair, capaz de entregar hasta 16.000 DPI de resolución configurable en saltos de 1 en 1 DPI, y por supuesto con un tiempo de respuesta de 1 ms gracias a su frecuencia de sondeo de 1000 Hz.

Desde luego el sensor ya hace diferente a éste ratón, pero la mayor diferencia radica en su diseño. Con unos bordes contorneados, el Glaive RGB está pensado para cualquier tamaño de mano y tipo de agarre gracias tanto a la disposición de sus botones laterales como de, precisamente, los laterales intercambiables que permitirán al usuario escoger el que mejor se adapte a su estilo de uso del ratón. Llama también la atención, por cierto, esos 122 gramos de peso sin contar el cable, algo que aumentará según el tipo de lateral que montemos.

ANÁLISIS EXTERNO

Como es habitual en el fabricante, éste nuevo ratón viene embalado en una caja de color negro y amarillo en cuya portada podemos ver el dispositivo acompañado de un resumen de sus principales características.

En la parte trasera encontramos un croquis destacando sus facultades.

En uno de los laterales, Corsair nos da información adicional sobre el sensor, los laterales intercambiables y sobre los botones OMRON.

En el opuesto lo que tenemos es un resumen en varios idiomas de los requisitos del sistema y contenido del paquete.

La parte frontal, por cierto, se abre en forma de libro dejándonos ver el ratón en la parte derecha y contándonos más cosas sobre los tres laterales intercambiables en la parte izquierda.

Abrimos el paquete y como de costumbre con lo primero que nos topamos es con los accesorios. Tenemos, como es habitual, el manual de instrucciones e información sobre la garantía por una parte.

Por otra, tenemos un pequeño cajón de gomaespuma que contiene los dos laterales adicionales -además del que ya viene puesto- con una bolsita de transporte.

Aquí los tenéis.

Vamos con el ratón, que podéis ver a continuación.

En esta vista superior queda claro que el Glaive RGB es un ratón para diestros, de forma alargada y con la disposición habitual de botones. Seguramente os llame la atención los cinco rectángulos que hay en la zona izquierda de ésta parte superior: éstos sirven para indicar el nivel de DPI seleccionado en cada momento, y lamentablemente solo se iluminarán en color azul a pesar de que el resto de la iluminación es RGB.

La parte frontal, con el cable saliendo del centro con una inserción de goma, y la rueda con otra inserción de goma con dibujo para mejorar el agarre flanqueada por los botones principales. Otro botón adicional detrás de la rueda servirá para cambiar entre los distintos niveles de DPI que configuremos por el software.

El lateral izquierdo es sin duda el más interesante del ratón. Destacan los botones, metidos hacia dentro pero sobresaliendo bastante para resultar cómodos al utilizar. El lateral extraíble tiene un tacto suave.

Tirando hacia fuera podemos retirar el lateral para poner alguno de los otros que vienen incluidos. El ajuste se hace de manera estable gracias a dos parejas de imanes.

De serie el ratón venía con el lateral más pequeño, y a continuación podéis ver el intermedio que sobresale un poco más y cuenta con una inserción de goma para mejorar el agarre. Éste lateral es ideal para usuarios de manos grandes.

El tercer lateral es el más grande -y de hecho el único que cuenta con una pata de teflón deslizante adicional- y es ideal para usuarios de tipo palma.

Aquí está el lateral derecho, con una pequeña inserción de goma en la zona inferior.

Vamos a la parte de abajo. Aquí podéis ver la zona decorativa de aluminio que se veía en parte también en el lateral izquierdo, pero lo que más llama la atención sin duda son las enormes patas de teflón que rodean al sensor, ubicado en el centro.

Para ir terminando, aquí tenéis la salida del cable con inserción de goma para preservar su integridad, y en ésta zona unas especie de “rejillas” que serán parte de la iluminación RGB del dispositivo.

El cable mide 1,80 metros y está mallado con hilo de nailon. Termina en el habitual conector dorado USB 2.0.

TESTEO

Visto el ratón, es la hora de conectarlo al equipo y ver qué tal se desempeña, pero como siempre empezamos viendo su iluminación.

Podéis juzgar por vosotros mismos con la siguiente galería, pero bajo mi punto de vista la iluminación es muy buena y estéticamente queda preciosa, con buena intensidad y, algo que me gusta mucho de Corsair, un color blanco blanco de verdad, no con matices violáceos como sucede en la mayoría de fabricantes.

El software

Conocemos de sobra CUE de Corsair, así que solo vamos a ver las particularidades del ratón como siempre. En la pantalla principal tenemos un resumen de los periféricos de Corsair conectados -la versión instalada detectó el Glaive automáticamente- en la que podemos seleccionar la tasa de refresco, la intensidad de la iluminación y borrar la memoria integrada.

En la primera pestaña de configuración tenemos la asignación de botones que, como siempre, podremos configurar a nuestro gusto como queramos, incluyendo macros o funciones multimedia.

En la segunda pestaña tenemos la configuración de la iluminación, pudiendo seleccionar cualquier color de la escala RGB con diferentes efectos preconfigurados o configurando los nuestros propios como es habitual. Hay en total tres zonas seleccionables: el área frontal, el borde de luces y el área del logo de la palma.

La siguiente pestaña nos lleva a la configuración del sensor, pudiendo seleccionar un total de hasta cinco saltos mas uno “Sniper” y, tal y como prometía el fabricante, pudiendo configurar la resolución a los DPI que queramos en modificaciones de 1 en 1 si así lo queremos.

Nos vamos a la pestaña rendimiento, en la que podremos configurar parámetros como la altura de elevación o la velocidad del puntero.

Finalmente tenemos la calibración de superficie dado que cuenta con sensor óptico, permitiendo que el ratón analice la alfombrilla y así tenga un funcionamiento más homogéneo.

El Corsair Glaive RGB en uso

Comenzamos con la ergonomía. Ya sabéis que soy usuario de manos grandes y con agarre tipo garra, y he de decir que con el lateral intermedio tal y como pensaba, el Glaive RGB me ha resultado cómodo desde el primer momento. Al principio me costaba un poco hacerme a los botones laterales, pues al igual que la rueda del scroll se hacen un poco toscos, pero solo al principio pues tras media hora de uso ya estaba totalmente habituado a éstos.

Como siempre, hemos probado el dispositivo en múltiples tipos de juegos, desde League of Legends en el que se machaca el ratón y se realizan movimientos muy violentos constantemente hasta en Battlefield 1, donde se necesita un plus de precisión para apuntar mejor. En todos los casos el Glaive RGB se ha comportado a las mil maravillas, si bien he de decir que al no contar con un botón dedicado para poner el modo “Sniper” se hace un tanto incómodo el pulsarlo teniéndolo configurado en uno de los laterales (para Battlefield).

En una utilización cotidiana el ratón no es menos versátil, pues esa comodidad que he tenido desde el principio también se agradece en entornos fuera de juegos, como navegación u ofimática, así como en edición. Desde luego es un dispositivo todoterreno que, si bien su punto fuerte son desde luego los juegos, es ideal también para el día a día.

CONCLUSIÓN

Corsair ha creado con el Glaive RGB el que seguramente sea uno de los ratones Gaming más versátiles del mercado. Se adapta perfectamente a cualquier tamaño de mano y tipo de agarre, a lo que hay que añadir una estética con iluminación RGB bastante bonita y por supuesto un sensor óptico de gama alta que no nos dejará tirados en ningún tipo de entorno.

Si bien es un ratón bastante caro (cuesta 79,99 euros de precio recomendado) desde luego cumple perfectamente su función, y si lo comparamos con otros dispositivos del mismo precio (por ejemplo el DeathAdder Elite de Razer) el Glaive RGB está a la altura de manera holgada.

PROS:

  • Sensor preciso, formidable en cualquier entorno.
  • Estética bonita, con buena iluminación RGB.
  • Muy versátil y altamente configurable, con laterales intercambiables.
  • Apto para cualquier tipo de mano y agarre.
  • Generosas patas de teflón que hacen que se deslice como sobre una nube.

CONTRAS:

  • Precio. 80 euros siguen siendo 80 euros.

Por todo ello, no podemos sino recomendar el Glaive RGB por su excelente diseño y rendimiento y otorgarle nuestro galardón de Platino.

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