Un SSD rápido es algo esencial hoy en día a la hora de montar un ordenador. Gracias a la llegada del PCIe Gen 5, la velocidad de lectura y escritura de las unidades SSD han podido alcanzar velocidades nunca vistas. El problema es que, cuanto más rápido es, también es más caro. Esto ha hecho que muchos usuarios apuestan por versiones con PCIe Gen 4, más lentas pero mucho más baratas, que por dar el salto a Gen 5. Por suerte, PNY ha dado un golpe sobre la mesa y ha lanzado su modelo CS3250, un SSD Gen 5 para todos los bolsillos.
El PNY CS3250 es una unidad SSD NVMe con interfaz PCIe 5 pensada para dar velocidades de lectura y escritura tope al mismo tiempo que mantiene la temperatura (uno de los problemas de las unidades SSD) controlada sin la necesidad de usar disipadores o ventiladores que solo añaden ruido al ordenador. Una unidad perfecta para el ordenador, un pc consolizado, e incluso una PS5 que vamos a poner a prueba en este artículo.
Especificaciones técnicas
El PNY CS3250 es un SSD NVMe M.2 2280, es decir, con una longitud de 80 mm. Esto permite que lo podamos instalar sin problemas en cualquier ranura NVMe estándar. Esta unidad cuenta con una interfaz PCI-Express 5.0 x4, compatible con el estándar NVMe 2.0. Y todo su funcionamiento viene gestionado por una controladora Phison PS5028-E28 de 8 canales, controladora especialmente diseñada para arquitectura PCIe Gen5 y que obtiene resultados tope de gama en rendimiento.
Esta unidad cuenta con una memoria NAND 3D TLC de 218 capas (BiCS8, suministrada por Kioxia/SanDisk). Junto a ella nos encontramos con una caché DRAM de 1 GB DDR4, al menos en el modelo de 1 TB (los SSD Gen5 suelen integrar 1 GB de DRAM por cada 1 TB de capacidad, para acelerar el acceso a la tabla FTL).
Según las especificaciones del fabricante, el SSD CS3250 de PNY puede conseguir unas velocidades de lectura de 14.900 MB/s, unos valores sorprendentes que pocas veces hemos visto superar. También tenemos una velocidad de lectura de 13.500 MB/s para el modelo de 1 TB y 14.000 MB/s para el modelo de 2 TB. Aunque en la teoría hay una diferencia de rendimiento de en torno al 4%, en la práctica no lo vamos a notar. PNY no publica los IOPS, aunque, teniendo en cuenta la controladora Phison E28, podemos imaginarnos que tendrá un rendimiento aleatorio (4K IOPS) hasta 2,5 millones de IOPS de lectura y 3 millones de IOPS de escritura, los máximos teóricos que cabe esperar de esta controladora.
También tenemos en cuenta un MTBF (tiempo medio entre fallos) de 1.500.000 horas. PNY tampoco ha dado valores oficiales de la durabilidad de la unidad, aunque imaginamos que será de 600 TBW (terabytes escritos) para el modelo de 1 TB, y 1200 TBW para el de 2 TB. La garantía es de 5 años limitada, o hasta alcanzar el TBW indicado, lo que ocurra primero.
Otras características que podemos destacar de esta unidad son:
- Soporta TCG Pyrite (seguridad por contraseña a nivel de disco)
- Cuenta con un firmware optimizado para DirectStorage.
- Compatible con la tecnología Thermal Throttling para protegerse del sobrecalentamiento.
Su precio es de 165 euros, en el caso del modelo de 1 TB, y de 270 euros en el caso del modelo de 2 TB. Como vemos, el PNY CS3250 apunta maneras para ser un auténtico tope de gama, sobre todo por sus impresionantes velocidades secuenciales, cercanas a los 15 GB/s, algo que, hace solo un par de años, era impensable en un SSD comercial. Eso sí, vamos a ver realmente cómo funciona y si cumple con lo que promete.
Análisis externo
El PNY CS3250 de 1TB viene en un blister de plástico y cartón muy sencillo, y que nos permite ver la unidad. El diseño de este empaquetado es bastante sencillo, priorizando los colores gris y blanco, y mostrando en la parte delantera algunas de las principales características de la unidad, como sus datos de velocidad. En la parte trasera tenemos más detalles técnicos de la unidad, así como información del fabricante.
Abrimos el blister (el cual, por cierto, se rompe al abrirlo) y nos encontramos con la unidad. PNY no ha incluido nada más dentro del packaging: ni tornillos (generalmente proporcionados por la placa base) ni un disipador extra.
Con la unidad en la mano, podemos ver que no tiene nada que la diferencie de otros modelos, más allá de la pegatina negra que muestra en la parte superior. Esta pegatina no es meramente estética, sino que PNY le ha aplicado recubrimiento térmico sobre la controladora debajo del mismo para ayudar a disipar el calor de forma más eficiente.
Lo primero que nos llama la atención es el diseño de esta unidad, ya que es single-sided, es decir, tiene los chips solo en una sola cara del PCB. En la parte superior tenemos la controladora Phison E28, la memoria DRAM y las NAND TLC, mientras que en la parte trasera no tenemos componentes. Gracias a este diseño se mejora la compatibilidad en entornos compactos (por ejemplo, algunos portátiles o placas ITX donde el grosor es crítico) y facilita la refrigeración, ya que muchas placas base incorporan disipadores M.2 que actúan sobre la cara superior del SSD.
No hay mucho más que decir sobre el aspecto externo de la unidad. Por lo tanto, vamos a ir de lleno a las pruebas de rendimiento.
Rendimiento del SSD PNY CS3250 (1TB)
Nuestro SSD de PNY está instalado en el zócalo M.2 PCIe 5.0 de la placa base, ubicado justo entre el socket y el primer PCIe de la gráfica. Los componentes que vamos a usar para las pruebas de rendimiento son:
- Procesador AMD Ryzen 9 9900X
- Memoria RAM Corsair Vengeance 2×16 GB DDR5 @ 6000 Mhz
- Placa base ASUS TUF GAMING B850M-Plus WiFi
- Fuente de alimentación be quiet! Dark Power 12
- GPU: NVIDIA GeForce RTX 4080
- Windows 11 Pro 25H2
Antes de empezar con estas pruebas, informar que PNY cuenta con una aplicación llamada SSD Toolbox, la cual nos permitirá ver la información y el estado de salud de la unidad, así como forzar que se ejecute el TRIM para optimizar su funcionamiento, realizar un borrado seguro de la unidad o actualizar su firmware si sale alguna nueva versión.
Ya visto este programa, vamos a entrar en las pruebas de rendimiento directas. Para la primera de ellas hemos usado el ya conocido software «CrystalDisk Mark». Con él hemos medido las velocidades de lectura y escritura, obteniendo los siguientes valores:
Como podemos ver, los valores que hemos obtenido en estas pruebas son excepcionales. La velocidad de lectura de la unidad es prácticamente la misma que nos indica el fabricante en sus especificaciones. Sin embargo, la de escritura es incluso superior a la esperada. Podemos afirmar que esta unidad tiene 14.9 GB/s de lectura, y 14 GB/s de escritura. Unos valores que ni las unidades más tope de gama llegan a alcanzar.
En segundo lugar hemos usado otra herramienta similar llamada «AS SSD Benchmark» con la que vamos a poder medir igualmente la velocidad de lectura y escritura de la unidad usando algoritmos diferentes y, a la vez, obtener una puntuación.
En este test podemos ver otros valores diferentes que varían de los anteriores. Es normal, ya que el software usa algoritmos y funciones diferentes. Pero lo que nos interesa aquí es la nota final: 13.088, muy útil para comprar con otras unidades. También hemos aprovechado este programa para llevar a cabo dos subpruebas. La primera de ellas nos permite medir la velocidad de transferencia en diferentes ámbitos.
Y la segunda de ellas, poner a prueba esta unidad con archivos no comprimibles, un tipo de archivo con el que todos los SSD del mercado suelen tener problemas.
Los datos son los que esperábamos: se trata de una unidad excepcional que funciona a pleno rendimiento y que no flaquea ni siquiera al trabajar con archivos comprimidos. Hacía tiempo que no veíamos una gráfica tan estable y sin caídas al tratar con este tipo de archivos.
El tercer programa con el que vamos a poner a prueba esta unidad SSD es ATTO Disk Benchmark. Puesto que todas las unidades de almacenamiento sufren a la hora de trabajar con archivos pequeños, gracias a este programa vamos a poder medir la velocidad que consigue al trabajar con este tipo de ficheros.
Gracias a este software hemos podido comprobar que esta unidad tiene unos valores más que aceptables incluso con los archivos más pequeños. Pero lo más importante es que, a partir de los 128 KB, ya conseguimos las velocidades máximas de lectura y escritura. De nuevo, una de las mejores unidades que hemos analizado.
Y, para terminar, vamos a pasar la unidad por Anvil Benchmark, una herramienta que, aunque ya tiene unos cuantos años (más de 11), sigue siendo referente para ver el rendimiento de las unidades SSD, especialmente a la hora de medir en rendimiento aleatorio en IOPS.
De nuevo, puesto que cada software usa sus propios algoritmos, tenemos unos valores un poco por debajo de lo esperado, pero es normal. El valor que más nos interesa de este test es el de los IOPS, dato que el fabricante no facilitaba. Y, como vemos, esta unidad cuenta con 300K IOPS de lectura, y 550K de escritura (redondeando los valores).
¿Qué tal la temperatura?
Durante todas las pruebas hemos tenido abierto el software CrystalDisk Info, el cual nos ha permitido ver las temperaturas que teníamos durante cada una de las pruebas. Además, incluso hemos hecho «stress» a la unidad lanzando varios benchmarks a la vez para ponerla a prueba y ver cómo evoluciona esta temperatura.
En nuestro caso lo hemos querido poner a prueba, y lo hemos instalado en la placa base sin disipador de ningún tipo. Ni siquiera la tapa de la propia placa. Y, como hemos podido observar, incluso a pleno rendimiento, sus valores son excepcionales. Una temperatura de 63 grados centígrados (teniendo en cuenta unos 21ºC de temperatura ambiente) son unos valores magníficos para no tener ningún tipo de disipador. Muy lejos de los valores críticos, y con mucho margen de mejora solo con colocar la placa de aluminio que traen las placas base para disipar mejor el calor.
Conclusión y veredicto
Las unidades SSD NVMe Gen 5 llevan ya tiempo en el mercado. Las primeras unidades eran más rápidas que las Gen 4, lógicamente, pero tenían serios problemas de temperatura. Con el paso del tiempo, estas unidades han ido mejorando la velocidad y controlando mucho más estos problemas de temperatura hasta que, como hemos podido ver en este modelo de PNY, han llegado a la perfección.
Este CS3250 supone una gran evolución respecto al CS3150 que analizamos hace ya dos años. Lo primero de todo es la velocidad, con un aumento de en torno al 40% respecto al predecesor. Y, en segundo lugar, una temperatura mucho más controlada que le permite funcionar sin necesidad de un disipador. Tal como hemos visto en nuestras pruebas, esta unidad supera los 14 GB/s tanto en lectura como en escritura, manteniendo su temperatura dentro de valores seguros (entre 60 y 65 grados) a pleno rendimiento. Nosotros recomendamos, por supuesto, instalar un disipador pasivo (el que traiga la placa base será más que suficiente) para ayudarle con la tarea de refrigeración. Pero, incluso si no lo ponemos, no vamos a tener problemas.
El precio, además, acompaña a esta unidad, pudiendo encontrar en Amazon la unidad de 1 TB por tan solo 165 euros, y la de 2 TB (no hay de mayor capacidad) por 270 euros. Una buena inversión, sin duda, que permitirá a tu ordenador funcionar a pleno rendimiento sin preocuparte de cuellos de botella ni de temperatura.
| Modelo | Destacamos | Precio |
PNY CS3250: 1 TB y 2 TB |
Por todo ello, hemos decidido darle a este SSD PNY CS3250 de 1 TB nuestro galardón de platino, destacando, sobre todo, su rendimiento.

