Hay quien piensa que el año empieza el 1 de enero, y hay quien lo siente arrancar de verdad cuando vuelve a oler a cuadernos nuevos. Septiembre es mudarse de ciudad, estrenar piso compartido, abrir un documento en blanco que dice tanto de lo que quieres estudiar como de quién quieres ser. Aunque, en muchas ocasiones, quienes «financian» este cambio son padres y madres a los que les toca repasar listas de material escolar, discutir sobre presupuestos en la mesa de la cocina y, sobre todo, estar seguros al jugársela con un nuevo portátil para el estudiante de la casa que no solo debe aguantar todo el curso sin dar problemas, debe seguir así unos cuantos más.