Si tienes unos años, recordarás y habrás jugado a la Game Boy, una mítica consola de Nintendo que entretuvo a toda una generación durante más de una década. Sin embargo, tenía sus limitaciones, aparte de un precio elevado, algo que hoy, podemos solucionar.
Y es que, con este tipo de consolas retro, conseguimos eliminar problemas como la falta de luz, necesidad de pilas, o pagar mucho por adquirir un nuevo juego, ya que todos ellos irán en una simple tarjeta, por lo que tendremos miles sin tener que sufrir el precio de cada uno.
Consola retro por solo 25 euros
Esta consola retro es una de esas compras que cuesta creer por el precio que tiene. Por poco más de 25 euros ofrece bastante más de lo que uno esperaría, sobre todo si lo único que buscas es volver a jugar a los clásicos de toda la vida sin complicarte la vida.
Lo primero que llama la atención es la pantalla. Deja muy atrás a la de la Game Boy original, tanto por tamaño como por calidad. Tiene iluminación, así que puedes jugar en cualquier sitio sin estar buscando una ventana o encendiendo una lámpara, algo que seguro recuerdan quienes tuvieron una portátil de Nintendo hace años.
También se acabó eso de ir comprando pilas cada dos por tres. Funciona con una batería recargable y se carga mediante USB-C, como la mayoría de dispositivos actuales, por lo que basta con conectar el mismo cargador que usas para el móvil o la tablet.
En cuanto a los juegos, esa es probablemente su mayor ventaja. En lugar de depender de cartuchos, todo va almacenado en una tarjeta microSD. Eso permite tener una colección enorme de títulos en un único sitio e ir cambiando de uno a otro en cuestión de segundos. Es compatible con muchas de las consolas más conocidas de los 80 y los 90, así que hay juegos para aburrirse, pues no solo hablamos de los de Game Boy, sino del resto que conozcas de la época, ya fuesen de Nintendo, Sony, etc.
Otra cosa que se agradece son los controles. Además de la cruceta y los botones clásicos, incorpora dos sticks analógicos y gatillos, lo que hace que algunos juegos sean mucho más cómodos de manejar que en otras consolas retro económicas.
Lógicamente, por este precio no hay que esperar milagros. No está pensada para mover juegos modernos ni para competir con consolas portátiles mucho más caras. Pero tampoco lo necesita. Su gracia está en ofrecer una forma sencilla y barata de revivir esos juegos con los que muchos crecimos, sin tener que gastar un dineral en consolas originales o cartuchos que hoy cuestan más que cuando salieron a la venta.
Si simplemente quieres echar unas partidas de vez en cuando y sentir un poco de nostalgia, por unos 25 euros es difícil pedir mucho más. Es de esas compras que, si te gustan los videojuegos clásicos, probablemente acabes amortizando mucho antes de lo que imaginas, ya que, habitualmente, ronda los 50 euros, por lo que hablamos de un descuento bastante suculento que deberíamos aprovechar, pues no durará mucho.
