Si tienes un ordenador de sobremesa antiguo, o incluso más moderno, pero no tiene la opción de recibir internet por WiFi, hay una forma muy barata y sencilla de conseguirlo, olvidándote de cables, y ofreciéndote la oportunidad de conectarte a redes inalámbricas.
Se trata de un pequeño adaptador de la marca TP-Link que, solamente conectándolo por USB hará de tarjeta de red WiFi, y nos permitirá elegir entre las diferentes redes, para conectarnos, igual que lo haríamos en un ordenador portátil, para el cual también funciona, amplificando las antenas, o para cuando la tarjeta interna falle.
Adaptador WiFi para sobremesa
Lo bueno de este tipo de adaptadores es que no tienen misterio. No hace falta abrir el ordenador, ni instalar nada complicado. Lo conectas al USB y listo, en unos minutos ya estás viendo las redes WiFi como si tuvieras un portátil, pudiendo cambiarlo entre equipos de una forma muy cómoda.
En este caso, el TP-Link Archer T3U Plus es un modelo bastante completo para lo pequeño que es. Tiene doble banda, algo que se nota más de lo que parece. Si estás lejos del router, puedes usar la red de 2.4 GHz porque llega mejor. Y si estás cerca y quieres más velocidad, te pasas a la de 5 GHz. Así puedes adaptarlo un poco según lo que necesites en cada momento.
Otro detalle que me gusta es la antena. No es el típico pincho diminuto que apenas recibe señal. Aquí tienes una antena externa que puedes mover y orientar un poco. Parece una tontería, pero ayuda bastante cuando el router está en otra habitación o hay paredes de por medio y queremos conseguir la máxima velocidad posible.
También viene bien si tu WiFi actual falla o no va muy fino. A veces las tarjetas internas de los ordenadores no son gran cosa, y con algo así puedes mejorar la conexión sin gastar mucho dinero. Es casi como darle una pequeña mejora al equipo sin complicarte demasiado en cambiarle un componente interno, el cual será caro y a veces no resultará fácil, ni conseguiremos una mejora notable.
En cuanto a velocidad, para el uso normal va sobrado. Navegar, ver vídeos, trabajar, incluso algo de juego online sin demasiadas exigencias… no vas a tener problema. Además, al usar USB 3.0, no se queda corto por el puerto, que es algo que sí pasa con adaptadores más antiguos. Es probable que no puedas aprovechar el máximo de red contratada, como sí lo conseguiría una tarjeta de red interna, pero no notarás una velocidad mala, ni mucho menos.
Y lo mejor es eso, que es una solución muy simple. Si tienes un sobremesa sin WiFi, o estás cansado del cable, este tipo de adaptador te soluciona la vida en cinco minutos. Sin instalaciones raras, sin gastar mucho, y funcionando desde el primer momento. Además, al estar en oferta, podemos conseguirlo por solo 17 euros, siendo su precio habitual cercano a 25. No es una locura de precio, pero sí que está muy bien si buscábamos algo así, de calidad, de una buena marca, y ahorrándonos unos euros, que nunca vienen mal.
