La crisis de DRAM está alcanzando cotas antes nunca vistas. Y bajo este panorama donde los consumidores finales son los más perjudicados, AMD ha salido al paso para asegurar que no pretende disparar los precios de la serie RX 9000. Esa va a ser su estrategia principal mientras dure la crisis… pero no depende solo de sus decisiones.
En una entrevista con Gizmodo, David McAfee, vicepresidente de Ryzen en AMD, ha reconocido que la compañía trabaja codo con codo con los fabricantes de memoria y ensambladores para generar la menor perturbación posible en los costes de cara al consumidor de la GDDR6. Aun así, ha admitido que la situación es muy volátil y que no se puede garantizar nada a largo plazo. Un posicionamiento diametralmente opuesto al de NVIDIA, que está priorizando sus beneficios, reduciendo la producción de modelos con mayor cantidad de memoria, como es el caso de la RTX 5070 Ti. Todo ello para enfocarse en variantes de 8 GB que sean más rentables.
Con los precios de la RAM en ascenso, que ya alcanza un 350% desde el pasado septiembre, y las predicciones de que algunas GPU podrían costar el doble, la promesa de AMD suena bien sobre el papel…
AMD refuerza sus alianzas con los fabricantes
David McAfee ha sido claro al explicar su situación: lleva años cultivando buenas relaciones con los principales fabricantes de RAM del mundo, como son Samsung, SK hynix y Micron. Y esta asociación tiene un doble objetivo: primero, un volumen de suministro constante para que las tarjetas gráficas cumplan con la demanda, y segundo, poder negociar precios que hagan viable vender una GPU. Sin incrementos que disparen el precio de cara al consumidor.
Aun así, el ejecutivo ha reconocido que nos encontramos en una situación actual extraordinaria. Lo que quiere decir que nadie en la industria puede predecir cómo va a evolucionar el mercado de la memoria dentro de los próximos meses. La compañía ha estado trabajando con sus socios fabricantes como Sapphire, XFX o PowerColor, para diseñar tarjetas que puedan llegar al mercado a buenos precios. Pero el propio McAfee reconoce que «sin la memoria al precio correcto, crear tarjetas gráficas a un precio adecuado es un cálculo difícil de cuadrar».
Unas declaraciones muy transparentes que llaman poderosamente la atención por el contraste con NVIDIA. Según los informes recientes, está reduciendo la producción de GeForce RTX 50 Series entre un 30 y un 40% para dar prioridad a chips de IA más rentables.
La volatilidad del mercado y consecuencias en los precios
A pesar de las buenas intenciones de AMD, la realidad en el mercado español, europeo y mundial no es nada alentadora. De hecho, según informes de insiders chinos, tanto NVIDIA como AMD han estado protegidos temporalmente por contratos previos, pero se basaban en precios de memoria negociados en el año 2024. Ahora, ya inmersos en 2026, ambas compañías van a tener que afrontar el coste real de la GDDR6 en el mercado, cuyo precio se ha disparado junto con la DRAM estándar. Por lo tanto, en este campo, los analistas tienen una predicción en común: cuando se renueven estos contratos, los precios de adquisición del material (que ahora están disparados) se trasladarán inevitablemente al consumidor final.
Esta situación es tan chocante para la industria que ha afectado a todo tipo de fabricantes de hardware. De hecho, NVIDIA habría cancelado la línea RTX 50 Super, que estaba prevista para este mismo año, precisamente por la falta de memoria. Valve está sufriendo algo similar: los mismos problemas de suministro para el lanzamiento de Steam Machine. Y de igual manera, Sony y Microsoft han levantado el pie del acelerador para sus propias consolas de próxima generación.
Todo apunta a que el mercado del hardware gaming de este 2026 va a ser uno de los más complicados que se recuerdan. E incluso las promesas bien intencionadas pueden que choquen contra una dura realidad de extrema escasez de RAM.
