La crisis de los semiconductores no acabará en 2023 por esto

Llevamos dos años con problemas serios de suministro en componentes clave de la industria donde los fabricantes están lidiando con precios y tiempos que no son los normales. La demanda de materiales principales e incluso aquellos que son secundarios ha tirado por tierra toda esperanza y aunque la producción está aumentando en este 2022 la crisis no terminará cuando se predijo. No al menos para el último informe facilitado, donde las previsiones de los semiconductores son mucho peores de lo esperado.

Lo venimos diciendo esta semana y hoy ya tenemos confirmación gracias a la investigación realizada por la firma Techcet, la cual afirma cosas muy interesantes que ya intuíamos y adelantamos. Y es que a pesar de los esfuerzos de la industria y sus pasos adelante en cuanto a producción la escasez de chips se mantendrá con nosotros más tiempo, demasiado…

Las previsiones de los semiconductores no son buenas

La proyección del componente más importante para cualquier chip, sus obleas, no está siendo la esperada y es insuficiente para el mercado actual a pesar de que los envíos y por tanto las ventas se están decelerando. Es decir, no se producen suficientes chips y obleas pese a que la demanda está cayendo, lo cual es evidentemente un problema mayúsculo porque las previsiones con estos semiconductores están lejos de terminarse visto lo visto.

Previsión-semiconductores-2024

Para dar datos concretos el informe afirma que en las obleas más comunes de 300 mm se están lanzando nada menos que 7.200 unidades por mes (WPM), valor que es cercano al que se esperaba, pero al personalizar en mayor nivel los chips para los clientes parece que esto está retrasando parte del volumen y los fabricantes pese a enviar menos están aumentando la demanda.

Este escenario ya lo vimos ayer y podría dar con una inflación en el sector donde la oferta esté por delante de la demanda y entonces las previsiones en inversión fallen cuando ya el dinero se haya gastado y puesto en práctica, lo que dejaría precios más altos si tenemos en cuenta todo lo dicho para los chips.

La escasez, el tiempo y China

SEMI, el consorcio de fabricantes de obleas da unos datos más esperanzadores, pero estos tienen un doble trasfondo al mismo tiempo. Y es que pese a que la capacidad de las obleas de 200 mm ha alcanzado el récord de 6,9 millones por mes y a que los fabricantes se están mudando a estas por su mayor volumen estas cifras no son realmente buenas como tal.

Los ingresos crecerán para estos más de un 14% en este 2022 y se estima que la capacidad de producción aumente nada menos que un 21% hasta 2024, donde ahora se asegura que debería comenzar a estabilizarse la oferta y la demanda. En otras palabras, la crisis de los semiconductores debería terminarse a finales de 2024 o a principios de 2025 donde habría chips para todos.

Esto es debido en parte al hecho de que las inversiones de los fabricantes para sus FAB, como las nuevas de Intel y TSMC, estarán listas en al menos los dos próximos años, introduciendo más chips al mercado. Pero, ¿y si la demanda sigue cayendo? El mercado de PC está de capa caída, el teletrabajo ha alcanzado niveles estables, la industria de los coches está en ventas récord en lo negativo y algo similar pasa con los smartphones.

obleas-wafer-200-mm-2024-previsión-semiconductores

Si esta tendencia sigue así la crisis no terminaría en 2024 o 2025 obviamente, pero eso no haría que los precios bajasen porque como decimos las inversiones serán en vano, los proyectos ya estarían empezados y gran parte del dinero sería gastado para una capacidad que no sería tan necesaria. Por lo tanto, al final sería el consumidor una vez más el que tendría que pagar un sobrecoste del precio para paliar las pérdidas, puesto que ningún fabricante de chips puede hacer nada al respecto excepto Intel.

A todo esto China está pescando en aguas revueltas, puesto que sus FAB de obleas están vendiendo más que nunca amparadas por la demanda que los demás fabricantes no pueden cubrir por el momento, el problema es que los números siguen sin cuadrar por ahora ya que el país enfrenta una terrible ola de COVID-19 y encima el precio de la energía sigue disparado, lo que tampoco facilita que a pesar de que se venden más chips estos bajen de precio. ¿Nos espera la tormenta perfecta?