Un nuevo roadmap de Intel ubica Comet Lake-S en marzo de 2020

En los últimos tiempos Intel parece que no para de actualizar su roadmap de procesadores, y las fechas de lanzamiento van bailando constantemente. En la última hoja de ruta, se pueden ver nuevos cambios en cuanto a la previsión de lanzamiento de procesadores de la marca, pero lo más destacable es que se sitúa el lanzamiento de Comet Lake-S en marzo del año que viene, justo dos meses después del CES 2020.

Lo que es un hecho es que poco a poco cada vez va apareciendo más información relativa a la próxima generación de procesadores de Intel para escritorio, llamada Comet Lake-S, denotando que su lanzamiento está cada vez más próximo. Recordemos, en cualquier caso, que Comet Lake no será sino la enésima iteración de la arquitectura Skylake y que, en realidad, será más bien un Coffee Lake Refresh.

En teoría Intel Comet Lake-S iba a llegar durante el primer trimestre de 2020, pero luego según los roadmaps su lanzamiento fue retrasado a junio. Ahora apuntan nuevamente a marzo, y todo este vaivén de fechas parece indicar que o bien buscan confundir a la competencia o bien ni siquiera ellos mismos saben cuándo estará lista la nueva generación de procesadores.

Características de Comet Lake-S

Como decíamos, esta nueva generación de procesadores volvería a utilizar la arquitectura Skylake, que Intel está explotando hasta la saciedad, por lo que seguiríamos con los 14 nm de la actualidad. Ahora bien, esta nueva generación de procesadores traerá consigo un nuevo cambio de socket, que ahora pasará a ser LGA1200 y que no es compatible con las actuales, así que los usuarios que quieran actualizar su plataforma se verán obligados a actualizar también la placa base.

Una de las novedades que, en teoría, sí que veremos será la inclusión de procesadores de 10 núcleos pero sin GPU integrada, aunque también volverán a tener procesadores de 6 núcleos con iGPU como en la generación actual. Parece ser que Intel ha hecho esto así, con dos matrices, para evitar tener que hacer procesadores más grandes, es decir, que para meter los cuatro núcleos adicionales han tenido que usar el sitio que utilizaba la gráfica integrada.

Esto no debería ser un impedimento para las ventas. AMD ya ha demostrado con sus procesadores Ryzen que las gamas para entusiastas no necesitan tener GPU integrada, puesto que al fin y al cabo los usuarios que vayan a comprar uno de estos procesadores a buen seguro contarán con gráficas dedicadas mucho más potentes.

Siguiendo con rumores y suposiciones, se espera que Comet Lake-S llegue con soporte para memoria DDR4 a 2933 MHz, con DMI (Direct Media Interface) 3.0 y todavía sin soporte para PCI-Express 4.0, algo que los usuarios vienen pidiendo a gritos desde que AMD lo lanzó unos meses atrás, y especialmente por el soporte a SSDs PCIe 4.0 NVMe que han demostrado ser extremadamente rápidos, mucho más que los PCIe 3.0.