SSD PCIe 4.0 vs SSD PCIe 3.0 ¿es real la diferencia de rendimiento que muestran?

Con la llegada de los procesadores AMD Ryzen 3000 y las nuevas placas base con chipset AMD X570, también han comenzado a llegar al mercado los SSD PCIe 4.0. Ya sabemos que estas unidades pueden ser mucho más rápidas que los actuales SSD PCIe 3.0 en funcionamiento. Pero, ¿cuánto más de rápidos pueden llegar a ser? En este artículo veremos tres de estas nuevas unidades, y las compararemos con dos modelos ya asentados.

Los SSD PCIe 4.0 ya son una realidad en el mercado. Aunque es muy probable que sean una realidad que vaya a quedar confinada solo a la gama alta de placas base y procesadores del fabricante AMD. Más concretamente, a aquellas placas base que monten el chipset AMD X570 y los procesadores AMD Ryzen 3000.

No parece que Intel vaya a lanzar ni placas base ni procesadores que soporten el nuevo bus de datos. En su caso, la marca está más centrada en desarrollar el estándar PCIe 5.0 que, de nuevo, volvería a doblar el ancho de banda disponible para estos dispositivos.

Sabemos que, sobre el papel, este tipo de unidades son mucho más rápidas que las PCIe 3.0 que hay actualmente en el mercado. Pero, una cosa es el papel (que lo aguanta todo) y otra cosa, bien diferente, es la vida real. Para ello, se ha decidido comparar tres de los nuevos SSD NVMe PCIe 4.0 contra dos pertenecientes a la actual generación de SSD PCIe 3.0.

Componentes de la comparativa

Los SSD PCIe que se han usado en la comparativa son:

  • Corsair Force MP600 de 1 TB
  • GIGABYTE AORUS NVMe Gen4 de 500 GB
  • Sabrent Rocket NVMe 4.0 de 1 TB
  • Intel Optane SSD 905P de 1,54 TB
  • Samsung 970 Pro de 1 TB

De todos los modelos, el más barato es el Sabrent Rocket NVMe 4.0, con un precio de 209,99 euros. Más incluso que el Samsung 970 Pro, de más de 300 euros. Pero el más caro de todos ellos es, sin ninguna duda, el Intel Optane SSD 905p que, costando casi 2.400 euros, juega en una liga diferente. También es verdad que, este modelo es el único que usa una tarjeta adaptadora PCIe x4, en lugar de usar la ranura M.2 que usan sus compañeros de test.

Por otro lado, los tres SSD PCIe 4.0 que se van a testar son, básicamente, idénticos: usan el mismo controlador Phison PS5016, usan la misma memoria NAND Flash Toshiba BiCS4 TLC y su caché está formada por RAM DDR4 fabricada por SK Hynix.

Aun así, todos los SSD PCIe 4.0 emplean disipadores para aliviar en lo posible el gran calor que suelen generar estas unidades en funcionamiento. Especialmente importante es el Sabrent Rocket NVMe 4.0 que usa un disipador bastante elaborado (y aparatoso), de la marca EK Waterblocks. Un disipador que usa tres heatpipes de cobre.

Algo que no es nada común de ver en los disipadores para este tipo de dispositivos de almacenamiento sólido.

Resultados de los tests de los SSD PCIe 4.0 vs PCIe 3.0

Lectura secuencial

Aunque los tests de lectura y escritura secuencial no suelan servir para gran cosa, excepto «bragging rights», es una manera rápida de ver el posible rendimiento teórico de una unidad de almacenamiento.

En el caso de la lectura secuencial, vemos como los modelos de Corsair, GIGABYTE y Sabrent se despegan del resto por bastante. De hecho, dado que los tres usan el mismo controlador de Phison, su comportamiento es idéntico.

Por su parte, los otros dos modelos PCIe 3.0 muestran que, el de Samsung arranca muy fuerte pero luego tiene una pérdida de rendimiento bastante brusca. No parece que sea debido a que se le acabe la caché interna. Y el modelo de Intel permanece estable como una roca a 2.500 MB/s de tasa de transferencia de archivos durante toda la prueba.

Escritura secuencial

El test de escritura muestra que la unidad de Sabrent es la que alcanza antes la máxima tasa de transferencia de archivos, y la que la mantiene más estable.

Corsair también es capaz de alcanzar los 4.000 MB/s en escritura, pero le cuesta bastante más alcanzarla. En cuanto al modelo de GIGABYTE, su menor tamaño le penaliza bastante en la tasa de transferencia en escritura, quedando por debajo de los 2.500 MB/s. Aunque son muy estables, todo hay que decirlo.

Por su parte, los SSD PCIe 3.0 les cuesta más trabajo alcanzar su máxima tasa de escritura secuencial y su rendimiento es bastante dispar. El modelo de Intel es el que mejor se comporta en este test por tener la tasa más estable; el de Samsung, no tanto porque, a pesar de empezar muy fuerte, en poco tiempo su tasa baja bastante y así queda.

Este es un comportamiento que ya hemos visto en el test de lectura secuencial anterior.

IOmeter

IOmeter es un programa que se emplea para medir los accesos aleatorios a la unidad de almacenamiento. Por tanto, es un programa que refleja bastante mejor el rendimiento de este tipo de unidades.

En este test, la unidad de Sabrent es la que mejor desempeño tiene de todas, en colas de trabajo largas, con 64 peticiones. Sin embargo, para una única petición en la cola, el SSD PCIe 3.0 de Intel es el que supera a todas las demás por un margen bastante abultado. Algo lógico, dado que es un SSD diseñado para este tipo de cargas de trabajo, por otra parte.

La latencia vuelve a dibujar una imagen bastante similar a la de las velocidades de acceso totales. En este caso, la unidad de Intel es la que tiene menor latencia en cualquier circunstancia. La unidad de Sabrent también destaca por su buen desempeño en este test. El resto de modelos están todos más o menos igualados.

PCMark 8 Storage

PCMark es un programa que simula situaciones de la vida real. Con programas que puede emplear un usuario en la vida real. En este caso, el test de almacenamiento es una excelente manera de ver el rendimiento de los SSD con programas como Microsoft Office o Adobe Photoshop.

En este test, el modelo de Intel gana de manera apabullante al resto de modelos. Esto es así porque es un SSD que se ha desarrollado específicamente para este tipo de tareas de productividad.

Sin embargo, el resto de modelos quedan más o menos con puntuaciones muy similares. Quizás el modelo de Samsung destaque un poco más sobre el resto. Pero no es una diferencia tan abrumadora como el modelo de Intel, desde luego.

Uso típico de Windows 10

En este test se realizan operaciones típicas que solemos hacer todos los usuarios cuando manejamos nuestro sistema operativo, como el tiempo de arranque de Windows, copiar archivos de gran tamaño y de pequeño tamaño.

Como veis, los tiempos de arranque del sistema operativo son muy similares para todos los SSD de la comparativa. Y, en la transferencia de archivos, cuando se trata de archivos de gran tamaño los modelos que mejor rinden son el e Intel, seguido del de Samsung y del de Gigabyte.

Mientras que en lo que respecta a las transferencias de archivos pequeños, los grandes ganadores (con diferencia) son el modelo de Samsung y el de Corsair. Es decir, un SSD PCIe 4.0 y un SSD PCIe 3.0.

Ejecución de juegos

En este test se ha medido el tiempo que tarda en comenzar a ejecutarse dos juegos: Shadow of the Tomb Raider y Counter-Strike: Global Offensive. Y, como bien muestra las gráficas, las diferencias entre los diversos modelos rondan los 3 segundos. O lo que es lo mismo: no son apreciables en la vida real. Eso sí, en ambos juegos el ganador es el SSD de Samsung, seguido a muy corta distancia del modelo de Sabrent.

Conclusión

Ya comentábamos en otro artículo que todavía no existe ningún motivo real por el que pasarse a usar los SSD PCIe 4.0 en nuestros sistemas. Cuando las diferencias de rendimiento reales son tan sumamente pequeñas. Si ya tenéis un SSD PCIe 3.0, comprar un nuevo SSD PCIe 4.0 no os va a proporcionar ningún tipo de ventaja en vuestro día a día, usando vuestro PC.