La normalización del precio de las unidades SSD PCIe 4.0, junto con sus elevadas velocidades, están reemplazando a los modelos PCIe 3.0. Actualmente, la gran mayoría de procesadores que comercializan Intel y AMD soportan la interfaz Gen4. Pero, ¿notaremos diferencia de rendimiento entre los SSD M.2 PCIe 4.0 y los PCIe 3.0? Eso es justo lo que vamos a ver en este artículo.
Cuando vamos a adquirir un SSD, ya sea SATA, PCIe 4.0 o bien PCIe 3.0, leeremos las especificaciones. Nos quedamos, normalmente, en las velocidades de lectura y de escritura de estas unidades. Realmente, este es el dato que, a nivel de usuario, más nos puede interesar. El problema es que estos valores no son reales, son teóricos. Realmente el fabricante nos dice las velocidades máximas para cada caso pero obtenidas dentro de un entorno controlado, en laboratorio. Hablamos de unas condiciones térmicas concretas y hardware muy específico. Es decir, unas condiciones y características imposibles de replicar en casa.
Pero, ¿cuánto se puede desviar el valor teórico y el real? Lo cierto es que depende de muchos factores. Afecta el tipo de placa base, el procesador, la tarjeta gráfica, el flujo de aire y la temperatura ambiente, entre otros. Lo que significa que dependiendo de dónde coloquemos la torre, así podremos obtener unos resultados u otros. Así que hay mucha tela que cortar.
Comparativa SSD PCIe 4.0: componentes utilizados
Las unidades SSD utilizadas para realizar las pruebas son de primera generación. Esto quiere decir que las unidades PCIe 4.0, sobre todo, han evolucionado y mejorado desde el lanzamiento de estos modelos. Te dejamos a continuación los componentes usados para estas pruebas:
- Corsair Force MP600 1 TB. Esta unidad nos ofrece una velocidad de lectura de hasta 4.950 MB/s y una velocidad de escritura de hasta 4.250 MB/s. Cuenta con un disipador para mantener a raya la temperatura
- GIGABYTE AORUS NVMe Gen4 500 GB. Se caracteriza por ofrecer una velocidad de lectura de hasta 5.000 MB/s y una velocidad de escritura de hasta 2.500 MB/s. Incluye un disipador para evitar perdida de rendimiento cuando se calienta
- Sabrent Rocket NVMe 4.0 1 TB. Puede ofrecernos una velocidad de lectura de hasta 5.000 MB/s y una velocidad de escritura de hasta 4.400 MB/s. La pena es que no incluye disipador
- Intel Optane SSD 905P 1,54 TB. Actualmente estas unidades ya no se comercializan. Debemos destacar además que Intel ha vendido su división de SSD a SK Hynix, dando origen a la marca Solidigm
- Samsung 970 Pro 1 TB ya no se comercializan actualmente. Estas unidades han sido reemplazadas por las Samsung 980 Pro 1 TB. Dichas unidades nos ofrecen velocidades de lectura de hasta 7.000 MB/s y de escritura de hasta 5.000 MB/s
¿Cómo rinden estos SSD PCIe 3.0 y PCIe 4.0?
Vamos ahora a aportar pruebas de rendimiento de estas unidades de almacenamiento. Debemos tener en cuenta que los resultados pueden variar entre sistemas y plataformas. Hay muchos factores que pueden alterar el resultado final.
Para esta prueba, se ha utilizado un equipo con el procesador Ryzen 7 3700X con 8 núcleos y 16 hilos junto con la placa base ASRock X570 Steel Legend. El sistema operativo utilizando es Windows 10.
Lectura secuencial
Aunque los tests de lectura y escritura secuencial no suelan servir para gran cosa, excepto «bragging rights», es una manera rápida de ver el posible rendimiento teórico de una unidad de almacenamiento.
En el caso de la lectura secuencial, vemos como los modelos de Corsair, GIGABYTE y Sabrent se despegan del resto por bastante. De hecho, dado que los tres usan el mismo controlador de Phison, su comportamiento es idéntico.
Por su parte, los otros dos modelos PCIe 3.0 muestran que, el de Samsung arranca muy fuerte pero luego tiene una pérdida de rendimiento bastante brusca. No parece que sea debido a que se le acabe la caché interna. Y el modelo de Intel permanece estable como una roca a 2.500 MB/s de tasa de transferencia de archivos durante toda la prueba.
Escritura secuencial
El test de escritura muestra que la unidad de Sabrent es la que alcanza antes la máxima tasa de transferencia de archivos, y la que la mantiene más estable.
Corsair también es capaz de alcanzar los 4.000 MB/s en escritura, pero le cuesta bastante más alcanzarla. En cuanto al modelo de GIGABYTE, su menor tamaño le penaliza bastante en la tasa de transferencia en escritura, quedando por debajo de los 2.500 MB/s. Aunque son muy estables, todo hay que decirlo.
Por su parte, los SSD PCIe 3.0 les cuesta más trabajo alcanzar su máxima tasa de escritura secuencial y su rendimiento es bastante dispar. El modelo de Intel es el que mejor se comporta en este test por tener la tasa más estable; el de Samsung, no tanto porque, a pesar de empezar muy fuerte, en poco tiempo su tasa baja bastante y así queda.
Este es un comportamiento que ya hemos visto en el test de lectura secuencial anterior.
IOmeter
Este software para medir los accesos aleatorios a la unidad de almacenamiento. Por tanto, es un programa que refleja bastante mejor el rendimiento de este tipo de unidades.
En este test, la unidad de Sabrent es la que mejor desempeño tiene de todas, en colas de trabajo largas, con 64 peticiones. Sin embargo, para una única petición en la cola, el SSD PCIe 3.0 de Intel es el que supera a todas las demás por un margen bastante abultado. Algo lógico, dado que es un SSD diseñado para este tipo de cargas de trabajo, por otra parte.
La latencia vuelve a dibujar una imagen bastante similar a la de las velocidades de acceso totales. En este caso, la unidad de Intel es la que tiene menor latencia en cualquier circunstancia. La unidad de Sabrent también destaca por su buen desempeño en este test. El resto de modelos están todos más o menos igualados.
PCMark 8 Storage
Este software simula situaciones de la vida real. Con programas que puede emplear un usuario en la vida real. En este caso, el test de almacenamiento es una excelente manera de ver el rendimiento de los SSD con programas como Microsoft Office o Adobe Photoshop.
En este test, el modelo de Intel gana de manera apabullante al resto de modelos. Esto es así porque es un SSD que se ha desarrollado específicamente para este tipo de tareas de productividad.
Sin embargo, el resto de modelos quedan más o menos con puntuaciones muy similares. Quizás el modelo de Samsung destaque un poco más sobre el resto. Pero no es una diferencia tan abrumadora como el modelo de Intel, desde luego.
Uso típico de Windows 10
En este test se realizan operaciones típicas que solemos hacer todos los usuarios cuando manejamos nuestro sistema operativo, como el tiempo de arranque de Windows, copiar archivos de gran tamaño y de pequeño tamaño.
Como veis, los tiempos de arranque del sistema operativo son muy similares para todos los SSD de la comparativa. Y, en la transferencia de archivos, cuando se trata de archivos de gran tamaño los modelos que mejor rinden son el e Intel, seguido del de Samsung y del de Gigabyte.
Mientras que en lo que respecta a las transferencias de archivos pequeños, los grandes ganadores (con diferencia) son el modelo de Samsung y el de Corsair. Es decir, un SSD PCIe 4.0 y un SSD PCIe 3.0.
Ejecución de juegos
En este test se ha medido el tiempo que tarda en comenzar a ejecutarse dos juegos: Shadow of the Tomb Raider y Counter-Strike: Global Offensive. Y, como bien muestra las gráficas, las diferencias entre los diversos modelos rondan los 3 segundos. O lo que es lo mismo: no son apreciables en la vida real. Eso sí, en ambos juegos el ganador es el SSD de Samsung, seguido a muy corta distancia del modelo de Sabrent.
Cosas a tener en cuenta
Los resultados aquí mostrados hacen referencia al lanzamiento de las primeras unidades SSD PCIe 4.0. Han pasado años desde ese momento y estas unidades han evolucionado mucho, usando mejores controladores y memorias de mayor capacidad. Aunque son datos interesantes que permiten ver claramente la diferencia de rendimiento.
Actualmente, los SSD PCIe 3.0 apenas llega a velocidades de transferencia de 3.500 MB/s. No es un mal rendimiento, sobre todo, si lo comparamos con un HDD o un SSD SATA, pero si es pobre si lo comparamos con las unidades PCIe 4.0. La mayoría de SSD PCIe 4.0 ofrecen velocidades de transferencia de entre 6.000-7.000 MB/s con bastante facilidad.
También han evolucionado las plataformas. Las primeras placas base y procesadores que soportaban PCIe 4.0, lo hacían de manera apurada. Esto quiere decir que aún no estaba bien pulido el soporte y quedaba mucha optimización que realizar, por lo que no eran capaces de exprimir al máximo todos sus beneficios, dejando por el camino buena parte de ese avance tecnológico que suponía en su momento.
Actualmente, la diferencia de velocidades de lectura y escritura reales de un SSD con interfaz PCIe 4.0 con respecto a uno PCIe 3.0 son grandes. Ahora la mayoría de SSD PCIe 4.0 ya oscilan en los 5.000 MB/s y supera muchas veces los 7.000 MB/s, velocidades muy lejanas de los 3.000 MB/s a los que puede llegar una unidad Gen3.
¿Hay diferencias en juegos entre SSD PCIe 3.0 y 4.0?
Nadie actualmente monta un ordenador de sobremesa o adquiere un portátil que no incluya un SSD. Los discos duros mecánicos, por su bajo rendimiento y su fragilidad, se han visto relegados a un papel superficial de almacenamiento masivo.
Los SSD mejora mucho los tiempos de carga, permitiendo cargar Windows en pocos segundos y reduciendo los tiempos de ejecución de las aplicaciones. También tienen una gran influencia en los tiempos de carga de las pantallas en los videojuegos. Se han vuelto este tipo de unidades de almacenamiento en fundamentales para cualquier usuario.
Sin embargo, el enorme salto de rendimiento que supusieron los primeros SSD con respecto a los discos duros mecánicos ya no lo es tanto cuando hablamos de generaciones dentro de los propios SSD. Hoy en día ya están en el mercado los SSD PCIe 5.0 y los PCIe 3.0 están comenzando a ser descatalogados, es la evolución normal del mercado, pero la realidad es que cuando hablamos de términos prácticos tampoco es que se note mucho la diferencia entre utilizar un SSD PCIe 3.0 que ofrece unos 3.000 MB/s de velocidad frente a un PCIe 4.0 que da más de 7.000 MB/s o incluso un PCIe 5.0 que ya sobrepasan los 10 GB/s.
Sí, está claro que un SSD con mayor rendimiento va a acelerar todavía más la carga de juegos o lo que tarda el PC en abrir las aplicaciones, pero tampoco es que se note TANTO como para pagar el doble por ellos, que es lo que pasa ahora mismo en el mercado. Con las unidades PCIe 3.0 estamos hablando de que realmente tan solo habrá unos segundos de diferencia. En la mayoría de las ocasiones ni si quiera estamos hablando de más de 5 segundos, esto implica que no tiene sentido pagar de más cuando el resultado es prácticamente el mismo. Esto como podéis imaginar también se aplica al cambio que supone pasar de una unidad PCIe 4.0 a una 5.0 que hemos mencionado anteriormente.
Además, el arranque del PC no va a acelerarse ya mucho más porque hay muchos procesos (el POST) que no dependen de la velocidad del SSD y que se toman su tiempo y en otros casos no hablamos de diferencias de minutos o segundos, sino de porciones centesimales de cada uno. Lo que a la vista de nuestra percepción es muy posible que pase completamente desapercibido. Así que tenlo en cuenta.
Temperaturas en los SSD PCIe 3.0 y 4.0: por qué es importante
Cuando se habla de SSD, casi todo el mundo se fija en la velocidad, pero hay un detalle que muchas veces se pasa por alto y que puede influir bastante: la temperatura.
En general, los SSD PCIe 4.0 suelen calentarse más que los PCIe 3.0. No porque sean “peores”, sino simplemente porque trabajan mucho más rápido y eso genera más calor, sobre todo cuando estás copiando archivos grandes o instalando juegos pesados.
El problema aparece cuando el SSD se calienta demasiado. En ese momento entra en juego algo llamado thermal throttling, que básicamente hace que el disco baje su rendimiento para no sobrecalentarse. Y claro, ahí es cuando un SSD muy rápido puede acabar funcionando casi como uno más lento durante un rato.
Los PCIe 3.0, al ser menos exigentes, suelen mantener mejor las temperaturas y es menos habitual que sufran esa bajada de rendimiento. Aun así, si el equipo tiene mala ventilación, también pueden verse afectados.
Por eso muchos SSD PCIe 4.0 ya vienen con disipadores o directamente es recomendable añadirles uno, sobre todo en equipos compactos o en portátiles donde el espacio es más limitado.
Al final, lo importante muchas veces no es saber cuál es mejor sobre papel, sino que les puede ocurrir, y que no todo es la velocidad máxima que anuncian los fabricantes. Si el SSD no puede mantener una buena temperatura, ese rendimiento extra puede no aprovecharse del todo en el uso real, por lo que tenemos que tenerlo claro antes de adquirir uno, y saber cómo colocarlo y evitar que se caliente en exceso.
Los SSD PCIe 3.0 ya no se fabrican
Después de ver los resultados de esta prueba, y por si alguien tenía alguna duda, está claro que a la hora de comprar un SSD PCIe, la mejor opción es PCIe 4.0. La diferencia de precio entre PCIe 3.0 y PCIe 4.0 es prácticamente mínima, sin embargo, la diferencia de rendimiento es muy grande.
El estándar PCIe 4.0 se lanzó al mercado en 2017 y en la actualidad es soportado por todas las placas base actuales que podemos encontrar en el mercado.
Desde finales de 2024, muchos son los fabricantes que han abandonado las líneas de producción de unidades PCIe 3.0, conforme PCIe 5.0 va llegando al mercado, aunque todavía tiene un largo camino por recorrer para convertirse en algo habitual, ya que su precio todavía es muy elevado.
Si tu placa base es compatible únicamente con PCIe 3.0, no vas a tener ningún problema en utilizar un SSD compatible con PCIe 4.0, teniendo en cuenta que únicamente vas a poder aprovechar la máxima velocidad de transferencia que ofrece este protocolo y no la de PCIe 4.0.
Eso, a la hora de comprar un SSD PCIe 4.0, lo primero en lo que debes fijarte es la velocidad máxima de lectura y escritura que es capaz de ofrecer es base a la interfaz que utiliza para así aprovecharlo en futuras expansiones de tu PC.
E incluso en este aspecto si optas por un modelo PCIe 4.0 que tenga unas velocidades más limitadas, tampoco te preocupes demasiado si utilizas el ordenador para jugar, pero en cambio si lo utilizas para productividad sí que debes prestar más atención al dato.
