Si estás dándole vueltas a la posibilidad de comprar una impresora 3D para crear tus propios diseños o si ya tienes una y no acabas de sacarle todo el partido, la mejor forma de hacerlo es sacándole todo el partido a las funciones que los slicers de impresión nos ofrecen.
Las impresoras 3D trabajan creando láminas, una encima de la otra hasta reproducir el objeto en 3D que queremos. Un slicer (laminador por su traducción del inglés) es un software que se encarga de traducir el modelo tridimensional en instrucciones que una impresora 3D sea capaz de interpretar correctamente, dividiendo el objeto en capas horizontales.
A través del slicer podemos definir la densidad del relleno, la cantidad de material que utilizará la impresora y la altura de las capas entre otros, de ahí que sea una parte fundamental en cualquier proceso de impresión en 3D.
En el mercado podemos encontrar un gran número de slicers, tanto gratuitos como de pago, con más o menos funciones, por lo que, lo primero que debemos hacer es conocer cuáles son todas las funciones y elegir la que más se adapta a nuestras necesidades, empezando siempre por las gratuitas como PrusaSlicer una de las más completas dentro de las gratuitas y que está disponible para Windows, macOS y Linux.
Cómo mejorar la calidad de impresión 3D
Teniendo en cuenta cuál es la función del slicer y todas las funciones que nos ofrece, si queremos sacarles el máximo partido a nuestras impresiones en 3D, debemos seguir los consejos que os mostramos a continuación.
- Imprimir piezas de prueba. Antes de nada, lo primero que debemos hacer es probar, probar y probar. De nada sirve imprimir un objeto completo diferentes veces con pequeñas modificaciones para ver cuál es el resultado de las modificaciones. Es recomendable, conforme vayamos haciendo pruebas, seleccionar el área e imprimir únicamente una sección para ver cuál es el resultado para, si nos gusta, seguir trabajando para mejorarlo o modificarlo.
- Utilizar puentes. ¿No sabes cómo imprimir esa figura u objeto que tienes en pantalla? La solución pasa por utilizar puentes para, por ejemplo, extender la geometría de los soportes para que se anclen y poder desplazar los segmentos alternos verticalmente y así optimizar su dirección. También podemos utilizar un modificador de malla con relleno (infill) de baja densidad para crear piezas movibles en zonas huecas.
- Crear celosías. En lugar de utilizar patrones de agujeros a la hora de diseñar el objeto que queremos imprimir, podemos superponer una geometría en el slicer en forma de malla y ajustar la configuración de impresión para esa área determinada para crear una celosía, un diseño mucho más atractivo visualmente que una simple zona con agujeros.
- Modificar el diseño. Si, después de crear la pieza con la aplicación que utilicemos habitualmente, nos surge un cambio de última hora, no es necesario volver a abrir el proyecto con la correspondiente aplicación. Desde el slicer, podemos añadir nuevos elementos o eliminar los que consideramos que sobran, aunque posteriormente será necesario hacer los cambios nuevamente en el diseño original.
Otro truco, bueno, más bien es un consejo: paciencia. Imprimir objetos 3D y obtener el objeto que queremos tal y como ha sido concebido, especialmente si lo hemos diseñados nosotros, es un proceso largo y laborioso que requiere de mucha paciencia. Este es uno de los motivos por el que muchas impresoras 3D acaban completamente nuevas en el mercado de segunda mano.
