Dentro de las capacidades que tiene la tecnología para conseguir la mayor inmersión posible en un entorno digital no existen demasiadas variantes, el VR por ejemplo logra crear un entorno único, pero tiene limitaciones por ejemplo a la hora de imitar el movimiento ya que incluso al utilizar un dispositivo que permita seguirlo siempre habrá limitaciones físicas como las paredes de una habitación, pero gracias a este dispositivo es posible lograr la mejor experiencia posible.
Cuando hablamos de inmersión seguramente muchas personas son capaces de ver que cuando se utilizan periféricos tradicionales hay una limitación, incluso con los monitores que buscan crear una imagen en 3D está claro que no lograrán alcanzar el nivel que tiene directamente la realidad virtual. Pero incluso en el VR hay limitaciones que muchas veces no resultan fáciles de superar, por ejemplo cuando comenzó a hacerse famosa la tecnología hubo compañías que lanzaron visores que además venían en pack con otros dispositivos que permitían al usuario moverse dentro de un cuadrado limitado, pero hay otros que lo llevan al extremo ya que no se ven limitados por el tamaño que tiene el entorno y además, son realmente seguros.
¿Cómo conseguir la mayor inmersión en VR? Controlando el movimiento con los pies
No son muchos los usuarios que tienen un sistema de realidad virtual en su casa, al final este tipo de tecnología resulta bastante cara para lo que ofrece incluso cuando el precio que tiene ha bajado bastante en comparación a lo que había hace unos años, pero quienes lo han probado alguna vez son capaces de reconocer que, si bien es una experiencia capaz de mostrar un realismo impresionante, hay ocasiones en las que se queda corta. Para evitar que esto suceda hay diferentes compañías que están estudiando la forma de que los usuarios no se centren únicamente en hacer movimientos limitados sin poder andar demasiado para no salirse de la zona de seguridad delimitada.
Aquí es donde entrarían en juego los llamados VR Treadmill, una serie de dispositivos que aplican los principios de una cinta de correr pero con la capacidad de permitir al usuario moverse en todas las direcciones, para ello hacen uso de un mecanismo a base de pequeñas esferas de metal que permiten al usuario desplazarse. A su vez unas zapatillas especiales que tienen sensores (o directamente solo los sensores acoplados a la pierna) permiten al usuario replicar todos los movimientos que hagan en la vida real directamente en juego o cualquier otro tipo de aplicación, ya que la realidad virtual se puede utilizar en cualquier tipo de sector realmente.
Estos sistemas no solo se limitan a que el usuario pueda moverse en una dirección, gracias a un soporte que gira permiten crear cualquier movimiento que una persona haría en la vida real a la hora de andar, reduciendo a su vez la cinetosis que pueden causar estos entornos. Aunque estos dispositivos no son precisamente baratos, al final todos superan los 1.000€ pero, ¿a quién no le gustaría poder llegar a probarlo?
