Posiblemente, Baldur’s Gate 3 es en la actualidad el videojuego basado en las reglas de Dungeons & Dragons más conocido en estos tiempos, pero desde luego que no ha sido ni el primero ni es el único en usarlas. En este tipo de juegos, las tiradas de dados son fundamentales porque basándose en ellas se determina si una acción o un ataque tiene éxito o fracasa, y de igual manera sirven para saber cuánto daño hace un ataque o si se supera una tirada de salvación. Como es algo que para quien no sea muy ducho en los juegos de rol puede resultar confuso, en este artículo te lo vamos a explicar todo al detalle.
En los juegos de rol de mesa, como por ejemplo Vampiro: La Mascarada, El Señor de los Anillos o el propio D&D, se juega con los manuales, fichas de personaje, lápices, borradores y por supuesto con dados. Cuando un videojuego se quiere basar en las reglas de estos juegos de rol de mesa, las tiradas de dados tienen exactamente la misma importancia, y por ello es interesante saber cómo se utilizan y de qué manera.
En este artículo nos vamos a basar en los juegos que usan las reglas de Dragones y Mazmorras, pero en el resto de juegos de rol basados en dados la mecánica es bastante parecida. Dicho esto, vamos allá.
Las tiradas de dados en los juegos de rol, explicadas
Dungeons & Dragons se basa en lo que se conoce como «sistema D20», lo que quiere decir que el dado de 20 caras es el principal, el que se utiliza para determinar si una tirada tiene éxito o no. El director de juego (o las propias reglas del juego) determinan la dificultad que hay que superar en la tirada, y en la ficha del personaje tendremos bonificadores y penalizadores dependiendo de la tirada.
Para que lo entendáis con un ejemplo. Imagina que estás jugando a Baldur’s Gate 3, y que quieres hacer un ataque cuerpo a cuerpo con Astarion a un goblin enemigo. La dificultad de la tirada se determina por la clase de armadura (CA) del goblin, que depende de su agilidad y de la armadura que lleve puesta. En este caso, digamos que tiene CA 12. Astarion es hábil con las dagas, y como tiene mucha destreza tiene un bonificador de +5 en su tirada. Entonces, se tira un dado de 20 caras, y con su tirada y su bonificador, Astarion tendrá que superar la dificultad; en nuestro ejemplo, tendría que sacar en el dado un 7 o más para igualar o superar la CA del enemigo (7 + 5 = 12) y acertar su ataque.
Si logra impactar, entonces hay que calcular el daño, pero en este caso no se utiliza el dado de 20 caras sino que depende de qué arma esté utilizando. Astarion suele utilizar dagas, cuyo daño es 1d4 (un dado de 4 caras). Tiraría dicho dado, y al número que saque habría que sumarle su bonificador de daño para determinar cuántos puntos de vida le quita al enemigo.
Otro ejemplo: un chamán goblin le lanza el hechizo «grasa» a Astarion. El chamán logra impactar haciendo su tirada correspondiente, y ahora Astarion tiene grasa resbaladiza en sus pies. Si quiere moverse, tendrá que superar una tirada de salvación de destreza, determinada por la dificultad que imponga el hechizo (llamada clase de dificultad o CD, que en caso de la grasa es 10) o se caerá al suelo. Astarion tendrá que tirar un dado de 20 caras, sumar su bonificador a las tiradas de salvación de destreza, y superar la tirada de la misma manera que hemos visto antes.
Luego aquí entrarían conceptos como la ventaja y desventaja, que si lo necesitáis lo explicamos en profundidad pero básicamente estriba en que, si tienes ventaja, tiras 2 dados y te quedas con el mejor resultado y, si tienes desventaja en la tirada, tiras dos dados y te quedas con el peor resultado.
Tipos de dado y para qué sirve cada uno
Ya os hemos explicado que en los juegos que se basan en las reglas de D&D se utiliza el sistema D20, lo que quiere decir que el dado de 20 caras es el principal. Sin embargo, como hemos visto en el ejemplo anterior hay otros tipos de dados que se utilizan dependiendo de las circunstancias, aunque en D&D casi siempre son para determinar el daño. Un espadón hace mucho más daño que una daga, y por este motivo su dado de daño es más grande.
- D4: para armas pequeñas (por ejemplo, las dagas o hechizos de bajo nivel).
- D6: para armas de tamaño medio (espadas cortas, arcos cortos, ballestas ligeras).
- D8: para armas más grandes o a dos manos (espadas largas, arcos largos, ballestas pesadas).
- D10: para armas más grandes todavía, generalmente empuñadas a dos manos (espadón).
- D12: para armas muy pesadas (hacha de guerra).
- D20: el dado general para casi todo, desde tiradas de ataque a tiradas de salvación.
Antes de proseguir, tenemos que hacer dos matices. Por un lado, en D&D y muchos otros juegos también existen las tiradas de D100, o un dado de cien caras. Existir existen, pero es raro utilizarlos porque son grandes, pesados y engorrosos, así que lo habitual es tirar dos dados de 10, uno para las decenas y otro para las unidades, como podéis ver en la foto de arriba. Estas tiradas son bastante raras, generalmente para tablas de cosas aleatorias.
El segundo matiz es la nomenclatura. Como hemos explicado antes, D&D usa el sistema D20 que usa el dado de 20 como principal, pero todos los dados tienen esa nomenclatura de la «D» y el número de caras del dado. Por ejemplo, si tienes que tirar un dado de 6 caras se dice 1d6, y si tuvieras que tirar más cantidad de dados, se determinaría como 2d6, 3d6, etc. Y es que hay armas y sobre todo hechizos que hacen bastante daño; por ejemplo, una bola de fuego poderosa puede hacer 12d6 de daño, lo que significa que tendrías que tirar 12 dados de 6 caras.
¿Alguna duda? Te leemos en los comentarios y si es necesario actualizaremos el artículo con más información.
