Sony ha anunciado el cierre de Bluepoint Games, el estudio a cargo de varios de los mejores remakes de la historia de PlayStation. Entre sus filas, encontramos juegos sobresalientes como Shadow of the Colossus (de 2018) y el Demon’s Souls de 2020. Así como trabajos emblemáticos como las colecciones de Uncharted o God of War.
El gigante tecnológico justifica el cierre tras una «desafiante» ssituación de mercado, con altos costes de desarrollo y un crecimiento más lento del sector. A lo que hay que unir el cambio en el comportamiento de los jugadores, que obliga a Sony a concentrar sus recursos en pocas franquicias.
El estudio, que cuenta con unos 70 empleados, cerrará el próximo mes de marzo, según Hermen Hulst, jefe de PlayStation Studios, que elogia el talento del equipo, pero sostiene el cambio de rumbo de la empresa. Pero lejos de ser un caso aislado en la industria, la caída de Bluepoint supone un eslabón más en la cadena dentro de otros cierres de grandes estudios en la última década. Una oportunidad para echar la vista atrás y revisar qué grandes estudios del triple A han desaparecido en los últimos tiempos.
Japan Studio, Monolith, Telltale y Visceral
Desde el año 2015, la industria del videojuego ha visto caer a empresas que lograron brillar con videojuegos conocidos en todo el mundp. Juegos de primer nivel y narrativas tan originales que ya no se volverán a repetir. Y el primer caso de ellos es el legendario estudio de Japan Studio. Otra empresa interna de Sony, responsable de juegos como Ape Escape, LocoRoco, Patapon o Gravity Rush, además de ser la base de desarrollo de juegos para PS2 y PS3. En el año 2021, Sony «reorganizó» el estudio, y mantuvo solo el núcleo en lo que llamaton Team ASOBI. Un estudio que conocerás por sorprender a todo el planeta por su GOTY con Astro Bot.
Otro de los grandes conocidos que desapareció, esta vez fuera de Sony, fue Monolith Productions. Tal vez no te suene directamente, Pero si te nombrados la saga de Sombras de Mordor o F.E.A.R., seguro que los reconoces al instante. Su cierre fue producto de la decisión de Warner Bros en el marco de quiebra en que se encontraban y encuentran. Monolith dejó de existir como estudio propio, aunque su talento se ha diseminado por otras estructuras de Warner.
Telltale Games fue un cierre especialmente doloroso para los jugadores que amaban la narrativa. Saltó a la fama gracias a sus series de juegos de The Walking Dead o The Wolf Among Us. Pero en el año 2018 tuvo que bajar la persiana por problemas financieros y un modelo de negocio basado en juegos episódicos que ya no aportaban la rentabilidad necesaria. Sus desarrolladores no se rindieron, y el pasado año nos trajeron la joya de Dispatch como herencia espiritual de los juegos arriba mencionados.
Y si hablamos de títulos como Dead Space y que tuvo gran parte de culpa del éxito de Battlefield, tenemos que hablar del cierre de Visceral Games. Los creadores de grandes videojuegos como El Señor de los Anillos: La Tercera Edad o El Padrino (ambos para PS2) tuvieron que echar el cierre en 2017. Un claro ejemplo de que los títulos históricos no son garantía de éxito a largo plazo.
| Fecha Anuncio | Estudio | Editora Matriz | Títulos Emblemáticos |
|---|---|---|---|
| Febrero 2026 | Bluepoint Games | Sony | Shadow of the Colossus (2018), Demon’s Souls (2020) |
| 2021 | Japan Studio (Reorganizado) | Sony | Ape Escape, Gravity Rush, Patapon |
| Septiembre 2018 | Telltale Games | Independiente | The Walking Dead, The Wolf Among Us |
| Octubre 2017 | Visceral Games | Electronic Arts | Dead Space, El Padrino |
¿Qué queda tras tantos cierres?
La acumulación de este tipo de cierres nos deja un escenario donde los triple A se concentran en menos manos, y por lo tanto, son menos diversos. Las grandes editoras se decantan cada vez más por franquicias de largo recorrido (como Assassin’s Creed) que puedan transformarse, usualmente, en juegos como servicio. Mientras que dejan de lado estudios especializados en narrativa de un jugador o ciencia-ficción de nicho.
En consecuencia, desde el punto de vista de los jugadores, tenemos un catálogo triple A más repetitivo, pero desde el punto de vista de las marcas, también más estable económicamente.
