No teníamos demasiado claro qué esperar de Elta: Defy All Gods antes de ponernos a jugar. El nuevo título de Afterburner Studios, creadores de Dreamscaper, mezcla combate cuerpo a cuerpo, plataformas, exploración y una progresión con ciertos elementos de metroidvania. Una combinación que puede salir muy bien o acabar intentando abarcar demasiado. Después de este primer contacto, por suerte, nos inclinamos bastante más por lo primero.
El juego no llegará hasta principios de 2027, pero hemos podido probarlo antes de su lanzamiento y hacernos una primera idea de por dónde van los tiros. Y lo que más nos ha gustado es precisamente que no tarda demasiado en enseñar sus cartas. Aquí venimos a movernos, explorar y, especialmente, a repartir golpes.
La historia nos pone en la piel de Victus, un monje guerrero perteneciente a una civilización que lleva siglos alejada de su mundo natal. Su misión consiste en encontrar a Elta, una antigua divinidad que podría ayudar a su pueblo. Cuando finalmente damos con ella, sin embargo, está bastante lejos de la imagen que podríamos tener de un dios todopoderoso.
Elta es ahora una pequeña criatura con aspecto de dragón que ha perdido gran parte de sus poderes. A partir de aquí, ambos personajes emprenden juntos el viaje mientras Victus mejora sus capacidades y Elta recupera poco a poco las suyas.
La premisa funciona bien para ponernos en situación, pero durante estas primeras impresiones lo que realmente nos ha interesado ha sido comprobar cómo se juega.
Combate rápido y con bastante más chicha de la que parece
El combate es, de momento, lo que más nos ha gustado de Elta: Defy All Gods. No estamos ante un Soulslike ni tampoco ante uno de esos juegos de acción que intentan serlo metiendo una barra de resistencia y enemigos capaces de matarnos de dos golpes. Aquí el enfoque es mucho más cercano al de un brawler. Victus es rápido, puede enfrentarse a varios enemigos al mismo tiempo y cuenta con tres posturas de combate entre las que podemos cambiar dependiendo de la situación. Los enemigos tienen diferentes tipos de defensa y no siempre podemos solucionar el enfrentamiento repitiendo el mismo combo hasta vaciarles la barra de vida.
Eso hace que tengamos que movernos bastante, cambiar de postura y buscar la forma de romper sus defensas antes de empezar a castigarles. Tampoco es un sistema excesivamente complicado durante estos primeros compases, pero sí consigue que estemos pendientes de lo que tenemos delante en lugar de limitarnos a aporrear botones. Además de los ataques físicos tenemos poderes mágicos, para los que necesitamos acumular energía previamente, y diferentes remates. Estos últimos son especialmente espectaculares y dejan bastante clara la inspiración en el anime que tiene parte del juego.
Pero probablemente lo que mejor funciona es el ritmo. Los combates son rápidos y Victus responde bien cuando encadenamos ataques y movimientos. No tenemos esa sensación pesada que encontramos en otros juegos de acción y podemos pasar rápidamente de atacar a un enemigo a desplazarnos hacia otro.
Todavía queda por comprobar cuánto consigue evolucionar este sistema durante el resto de la aventura. Tres posturas dan bastante juego si aparecen enemigos que realmente nos obliguen a dominarlas, pero pueden quedarse en una simple curiosidad si al final encontramos una combinación que sirva para prácticamente todo. Con lo que hemos probado hasta ahora, al menos, la base nos gusta.
Moverse por el escenario también forma parte del juego
El otro punto que nos ha sorprendido es el peso de las plataformas. Esperábamos encontrarnos con ellas, pero no que tuvieran tanta presencia dentro de la propia jugabilidad. Victus puede correr por paredes, realizar dobles saltos y utilizar impulsos en el aire, y el escenario está diseñado para aprovechar estas habilidades. No son únicamente pequeños tramos colocados entre dos combates para cambiar el ritmo, sino una parte importante de la exploración.
Y aquí es donde empieza a entenderse mejor esa definición de brawler mezclado con metroidvania 3D que utiliza el propio estudio. Según avancemos iremos consiguiendo nuevas capacidades de movimiento que nos permitirán alcanzar lugares a los que antes no podíamos llegar. El juego contará con tres grandes mundos y dentro de ellos encontraremos rutas alternativas, secretos y coleccionables, por lo que habrá motivos para salirse del camino principal y explorar.
En este primer contacto, la combinación entre combate y movimiento nos ha parecido bastante natural. Podemos terminar una pelea y continuar inmediatamente atravesando el escenario sin que parezca que estamos pasando de una sección del juego a otra completamente diferente. Eso también ayuda a mantener un ritmo bastante ágil. Elta no parece querer tenernos demasiado tiempo haciendo lo mismo, y durante estas primeras partidas alterna constantemente los enfrentamientos con desplazamiento y exploración.
Artísticamente tiene personalidad
Visualmente también nos ha gustado. Elta: Defy All Gods mezcla ciencia ficción y fantasía sin intentar que ninguna de las dos termine imponiéndose por completo. Victus tiene un diseño mucho más tecnológico, mientras que Elta parece una criatura sacada directamente de un mundo fantástico. Los escenarios siguen esa misma idea, mezclando ruinas, estructuras industriales, naturaleza y elementos mucho más extraños.
No busca realismo y creemos que acierta con esa decisión. El uso del color, los efectos durante los ataques y el diseño de los escenarios hacen que sea fácil distinguir lo que está ocurriendo incluso cuando tenemos varios enemigos alrededor.
Técnicamente todavía es demasiado pronto para sacar conclusiones. El juego utiliza Unreal Engine y su lanzamiento está previsto para principios de 2027, así que quedan meses de desarrollo y optimización por delante. Tampoco se han publicado todavía los requisitos definitivos de PC. Por eso preferimos no entrar todavía a valorar rendimiento o calidad técnica como haríamos en un análisis. Para eso habrá tiempo cuando tengamos la versión final entre manos.
Elta nos ha dejado con ganas de seguir jugando
Estas primeras impresiones nos han servido sobre todo para comprobar que Elta: Defy All Gods tiene una base bastante interesante. El combate funciona, moverse por los escenarios es entretenido y la mezcla entre ambos apartados tiene más sentido jugando de lo que podemos explicar. Ahora solo queda ver cómo evoluciona.
Nos interesa especialmente ver hasta dónde llegan las tres posturas de combate, si las nuevas habilidades cambian realmente nuestra manera de jugar y cuánto partido saca Afterburner Studios de los tres mundos que podremos explorar. También habrá que comprobar si esa mezcla entre brawler, plataformas y metroidvania consigue mantenerse fresca durante toda la aventura.
El estudio habla actualmente de unas 15 a 20 horas de duración, pudiendo acercarnos a las 25 si queremos completarlo todo. Si consigue mantener durante ese tiempo el ritmo que hemos encontrado en este primer contacto, puede ser una duración bastante adecuada para lo que propone.
Por ahora nos quedamos con algo mucho más sencillo: hemos terminado de jugar con ganas de seguir. Y dentro de unas horas cualquiera podrá comprobarlo por sí mismo. El 1 de octubre se publica una demo gratuita para PC, PlayStation 5 y Xbox Series X|S con la parte inicial de la aventura. Después de haberlo probado, creemos que merece la pena echarle un vistazo.
