¿Qué tiene Cult of the Lamb que todo el mundo ama este juego?

¿Qué tiene Cult of the Lamb que todo el mundo ama este juego?

José Luís Sanz

Hay juegos que nacen de pie y que parece que con poco que hacen son capaces de caer bien a todo el mundo. Cult of the Lamb es uno de ellos, tras un lanzamiento exitoso el pasado verano que ha convencido a más de un millón de gamers en todo el mundo, donde ha mostrado todas sus virtudes en plataformas como PC, PlayStation, Xbox y Nintendo Switch. ¿Conseguirás resistirte a este culto de los corderos?

La sencillez de un cordero

Como os decimos, hay juegos que prácticamente desde que ponen pie en el mercado se sabe que van a triunfar, y que además no va a hacer falta una campaña de marketing millonaria porque van a ser las opiniones de los videojugadores y el boca-oreja los que obrarán el milagro. Y eso es precisamente lo que ha pasado con Cult of the Lamb, un planteamiento tan original como divertido que encima tiene un apartado artístico y de gameplay de esos que le enganchan a uno y no le sueltan.

La historia nos lleva de la mano hasta la vida de un cordero que tiene demasiados pecados escondidos en el armario y que tendrá que ajustar cuentas con la divinidad de turno consiguiendo crear una secta de fieles que le sigan por todas partes. Una especie de nuevo mesías capaz de convencer a sus súbditos de que hagan todo lo que les pide sin rechistar. Y para ello, tendremos que procurarnos incentivar la creación de una comuna donde hay que satisfacer todas las necesidades que tienen estos locos seguidores: comer, beber, festejar, rezar, obedecer…

Así, tendremos que recoger recursos naturales que nos ofrece nuestra esplanada e ir construyendo nuevos edificios e instalaciones con las que hacer crecer la población de fieles que vamos liberando por esa especie de inframundo abyecto que nos rodea y ataca y que pueden adoptar la forma de cualquier animal imaginable. Una mezcla muy sabia de título de estrategia con otro más sencillo de pura acción por pequeños escenarios laberínticos que vamos visitando pantalla a pantalla.

Dos almas perfectamente sincronizadas

Como os decimos, las dos partes que diferencian el gameplay de Cult of the Lamb son geniales y se complementan a la perfección. Eso de ir eliminando enemigos para conseguir más y más believers es tan genial como la parte en la que debemos afianzar su fe en su mesías (nosotros) a base de programas radicales de reeducación y homilías en los templos que van a reforzar el vínculo espiritual que nos une a todas las criaturas que debemos cuidar.

Su apartado técnico y gráfico también ayuda, ya que el juego está resuelto de una forma muy inteligente, con personajes de una única dimensión dentro de un mundo con especto de moverse en un constante relieve, como los viejos recortables de hace décadas que resultaban tan sorprendentes. Por lo que, en un primer momento Cult of the Lamb nos entra por los ojos y ya luego, cuando nos tiene perfectamente engatusados, nos convence por sus dinámicas de juego que son una maravillosa mezcla de genialidades.

Y es precisamente en la confluencia de todas esas grandes ideas donde surge el placer de echarse unas partidas con Cult of the Lamb que por cierto lo tenéis en oferta en varias plataformas en las que está a la venta, así que aprovechad.

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