- La nueva consola Xbox podría llegar en Navidad de 2028 por entre 1.200 y 1.800 euros
- «Por 1.000 euros, me paso al PC»: el precio de la PS6 y Xbox Helix podría hundir sus ventas según una encuesta
Con las noticias del precio que van a tener las consolas de próxima generación y con el debate generado en cuanto a los precios de los videojuegos y los millones de euros que cuesta desarrollarlos, llevo días dándole vueltas a una pregunta que hace algunos años me habría parecido exagerada: ¿llegaremos al punto de tener que pagar una consola y sus juegos a plazos? Comprar un videojuego de salida siempre ha supuesto un esfuerzo económico, pero cada vez me preocupa más la dirección que está tomando la industria a este respecto.
No creo que mañana las consolas vayan a costar 2.000 euros ni que los videojuegos se vayan a poner a 200 euros de precio «estándar» en la industria de la noche a la mañana, pero viendo el camino que está tomando la industria, me da la impresión de que sí es algo que podría llegar a suceder en el medio plazo. Y esto es preocupante, porque significaría que seguir las novedades se convertiría prácticamente en un privilegio.
Los precios de los videojuegos empiezan a dar miedo
Durante muchos años nos acostumbramos a tomar como referencia que un videojuego costaba 50€ en PC y 60€ en consolas (aunque nunca fueron precios universales, claro). Ahora, los 80 euros forman parte del paisaje de los nuevos lanzamientos de forma normal, llegando incluso a ejemplos de títulos como Mario Kart World que cuestan 80 euros en digital y 90 euros en formato físico. No hablemos ya de ediciones Deluxe que fácilmente pasan de 100 euros, o ediciones de coleccionista que vienen con figuras y más extras que tienen unas etiquetas de precio mucho más altas.
Entiendo perfectamente que las desarrolladoras de videojuegos tienen que pagar salarios, herramientas, oficinas, colaboradores y años de trabajo. También que la inflación encarece una buena parte de estos gastos y que financiar un proyecto durante varios años tiene un coste muy alto. Pero el hecho es que esto provoca que tengan que subir el precio al que venden su producto final y que somos los usuarios los que lo pagamos.
Un desarrollador invierte muchísimo dinero en crear un videojuego y obviamente necesitan recuperar la inversión, así que cobrar más por cada copia que venden puede parecer algo razonable y no tengo nada que decir al respecto. Lo que digo es que el camino que está tomando la industria me parece preocupante, porque parece que si no se invierten cientos de millones de euros en la producción, el videojuego no va a ser bueno. Y claro, cuanto mayor sea la inversión, mayor presión tendrán por generar ingresos.
Y aquí es donde, al menos en parte, entran las consolas. Según las filtraciones, la PS6 va a ser el doble de potente que la PS5 Pro y el triple que la PS5 normal, ¿y esto era necesario? Bueno, con el ejemplo de GTA VI, que apenas podrá funcionar a 30 FPS en la PS5 parece que sí. Pero esto debería ser una excepción y no una norma, porque si ponemos la perspectiva al revés, tener hardware más potente no debería significar que las desarrolladoras tengan que crear videojuegos que demuestren esa potencia, aumentando los presupuestos y así justificando sus mayores precios.
No sé si me he explicado bien así que voy a poner un ejemplo: el problema es cuando se da por hecho que una nueva generación de consolas tiene que justificar su existencia mediante producciones cada vez más espectaculares y costosas. ¿Realmente necesitamos que todos los juegos compitan en esa misma carrera? Títulos como Clair Obscur: Expedition 33, Final Fantasy Resonance o Castlevania: Belmont’s Curse son los mejores argumentos para cuestionar esto. No necesito conocer cuánto costó cada escena para disfrutarla, ni una cifra de nueve dígitos en su presupuesto para tomarlo en serio.
Con esto quiero decir que el presupuesto de un videojuego no puede ser necesariamente una medida de su calidad.
Las consolas no se quedan atrás, ¿terminaremos teniendo que pagarlas a plazos?
La crisis de la memoria es real, y sin ir más lejos, Asha Sharma, jefa de Xbox, admitió que el coste de la memoria afectaría tanto al precio como a la disponibilidad de su próxima consola, Xbox Helix. Por otro lado, según el filtrador KeplerL2, solo la memoria RAM y el almacenamiento de la PS6 ya le costarían a Sony más de 680 dólares. En cualquier caso, ni Microsoft ni Sony estarán dispuestas a «financiar» el coste o vender consolas a pérdidas esperando recuperar el dinero con la venta de videojuegos, y eso significa que el precio de las consolas de próxima generación podría romper todos los moldes. Algunas estimaciones sitúan el precio de Project Helix entre 1.200 y 1.800 dólares.
¿Qué supone esto? Que si hace nada comprarte una PS5 o una Xbox Series X ya suponía un desembolso importante de dinero, y con la subida de precios que han sufrido ambas consolas hace poco todavía más, si empezamos a ver videoconsolas de sobremesa que cuesten 1.000 o 1.500 euros o incluso más supondrá que mucha gente tendrá que financiar la compra si es que están dispuestos a pagar el dinero que piden por ellas, porque no mucha gente puede soltar esas cantidades de dinero de golpe.
Y esto nos llevaría a una situación interesante: lo normal es financiar este tipo de compras en 4-5 años para tener una cuota cómoda, y como el ciclo de vida de las consolas es de unos 8 años, básicamente estarías pagándola durante la mitad de su vida útil. Curioso al menos es.
El resumen de todo esto, es que la industria lleva un camino que está empezando a ser preocupante, y el gaming se está convirtiendo ya en un hobby de lujo más que un entretenimiento accesible a casi todo el mundo. Creo personalmente que, tal y como están las cosas, va a ser imposible volver a ver cifras de ventas como las de PS2 o PS4.
