La mayoría de desarrolladoras de un videojuego no crean bugs a propósito, sino que es la comunidad la que, tras millones de usuarios e intentos, descubre un error que no estaba diseñado de forma nativa en el juego, pero que sirve para pasárselo más fácilmente.
En el día de hoy veremos una serie de ellos que han servido tanto para evitar partes difíciles de un videojuego, como para pasárselo más rápido, consiguiendo superar récords de speedrun que parecían imposibles, pero que con ese bug, lo facilitaron.
Los bugs más famosos de los videojuegos
Uno de los ejemplos más conocidos lo tenemos en Pokémon Rojo, Azul y Amarillo, con el famoso MissingNo. Este Pokémon podía aparecer aprovechando un error del juego después de hablar con el anciano de Ciudad Verde y volar rápidamente hasta Isla Canela. Al hacerlo de una determinada manera, el juego podía generar Pokémon que no deberían aparecer ahí, entre ellos MissingNo.
Pero lo curioso no era solo encontrarse con este Pokémon. Si lo capturábamos, podía provocar algunos errores en la partida y, además, hacer que se multiplicara la cantidad de un objeto que tuviéramos en una posición concreta de la mochila. Esto permitía conseguir, por ejemplo, muchas más Master Ball de las que normalmente podríamos tener.
Otro caso que me parece bastante curioso es Super Mario 64. En este juego hay varios bugs que los jugadores llevan años utilizando para terminarlo mucho más rápido. Uno de ellos permite aprovechar las físicas de Mario para atravesar determinadas paredes o puertas y llegar a zonas antes de tiempo.
Puede parecer una tontería, pero en un speedrun unos segundos pueden marcar la diferencia. Por eso los jugadores han terminado aprendiendo estos movimientos casi como si fueran una mecánica más del juego.
En The Legend of Zelda: Ocarina of Time pasa algo parecido. Hay diferentes errores que permiten saltarse partes de la aventura y llegar a lugares antes de lo previsto. Algunos son bastante complicados de hacer y requieren mucha práctica, pero cuando salen bien permiten ahorrar una cantidad enorme de tiempo.
Y después tenemos Skyrim, que probablemente sea uno de los juegos donde más bugs nos hemos encontrado. Uno bastante conocido consiste en coger un cubo y colocárselo en la cabeza a un vendedor. Como el personaje deja de poder vernos, podemos entrar en su tienda y coger objetos sin que se dé cuenta.
Evidentemente, esto no es una mecánica que Bethesda haya creado para que podamos robar tranquilos. Es simplemente un fallo en la forma en la que funciona la visión de los personajes. Pero los jugadores descubrieron cómo aprovecharlo y terminó convirtiéndose en uno de esos trucos que mucha gente conoce.
Otro ejemplo lo tenemos en Portal. Los jugadores descubrieron que podían aprovechar los portales para conseguir mucha más velocidad de la normal. Colocándolos de una forma concreta y entrando en ellos correctamente, el personaje puede salir disparado y recorrer algunas zonas en mucho menos tiempo.
Este fallo acabó siendo muy utilizado en los speedruns, hasta el punto de que los jugadores aprendieron a hacerlo a propósito para conseguir mejores tiempos. Algo que empezó como un simple error terminó siendo casi una técnica más del juego.
Al final, ese es el punto curioso de estos bugs. El desarrollador seguramente quería que desaparecieran, pero los jugadores encontraron la forma de aprovecharlos. Y cuando un error se utiliza durante años, acaba siendo casi tan conocido como una mecánica que sí estaba pensada desde el principio, pues gracias a internet, en cuestión de días es algo que conoce todo el mundo, y quiere probar, por lo que acabamos viéndolo como algo normal, y no un error del propio título.
