El mítico Walkman de Sony fue uno de los primeros ejemplos de cómo el mercado adopta una marca y se convertirte en un producto en sí. Todos los que vivimos los años 80 y 90, no teníamos un reproductor de cintas portátiles, teníamos un Walkman aunque no estuviera fabricado por Sony. Otros ejemplos de esto que estamos hablando son Spotify para escuchar música y Netflix para ver vídeos en streaming.
El Walkman llegó al mercado en 1979 y permitía a cualquier persona reproducir su música favorita en movimiento (de ahí su nombre). Conforme iban pasando los años, además de reproducir cintas de casete, también añadió la posibilidad de escuchar emisoras de radio de AM y FM e incluso la posibilidad de grabar.
La evolución del Walkman fue el Discman, un dispositivo también de reducidas dimensiones que permitía escuchar CDs sobre la marcha. Este, al igual que el Walkman, denominó a todos los productos que llegaron posteriormente al mercado, al igual que el Walkman. Sony dejó de fabricar el Walkman en 2010. El Discman no tardo mucho más en seguir el mismo camino.
En aquella época, los dispositivos MP3 se habían convertido en el método más cómodo y sencillo para llevar siempre encima cientos de canciones. Además, ocupaba muy poco espacio, era muy barato y no dependía de cintas de casete ni CDs que limitaban su uso.
En los últimos años hemos visto como en la música, lo retro vuelve a estar de moda. Primero fueron los vinilos y más recientemente las cintas de casete. Si echas de mano tu viejo Wakame (o reproductor de cintas portátiles) tenemos una buena noticia ya que el veterano fabricante de cintas de casete Maxell acaba lanzar un nuevo Walkman al mercado con incluye una serie de mejoras asociadas al paso de los años.
Vuelve el Walkman de la mano de Maxell
Como Sony no se encuentra detrás de este proyecto, obviamente no se denomina Walkman. El dispositivo ha presentado Maxell para reproducir cintas es el modelo MXCP-P100, un reproductor de cintas portátil que incluye una batería integrada recargable que se carga a través de un puerto USB-C y que tiene una autonomía de hasta 9 horas de reproducción.
Podemos utilizar unos auriculares jack de 3,5 mm como se hacía antiguamente (si quieres se retro de verdad las almohadillas deben ser naranjas) o bien utilizar la conectividad Bluetooth que también incorpora y que podemos activar o desactivar a través de uno de sus laterales done, además, también encontramos una rueda para controlar el nivel de volumen.
En la parte trasera cuenta con un gancho para sujetarlo con firmeza al cinturón (como se hacía antes). En la parte superior, encontramos un botón para adelantar, otro para retroceder la cinta, el botón de Play y uno de stop que no incorpora la función Eject para extraer la cinta, proceso que debemos hacer manualmente empujando la carcasa de esta ligeramente hacia afuera.
Si todavía tienes cintas de casete en casa y las conservas por nostalgia, por tan solo 13.000 yenes, unos 75 euros al cambio, puedes comprar este modelo en color blanco o en negro, que, si bien es cierto no es el primero que llegue al mercado añadiendo batería y conectividad Bluetooth, sí lo es un fabricante de reconocido prestigio en la industria lo que asegura una calidad y durabilidad aceptables.
