Las videoconsolas forman parte del hardware esencial en la industria de los videojuegos. Hasta que PC comenzó a convertirse en una de las plataformas favoritas por los jugadores, las consolas dominaban el mercado. Pero aunque parezca extraño no todo el mundo compraba una consola con el propósito de jugar, sobre todo en la época de la PS2.
Uno de los dispositivos para juegos que más influencia ha tenido en todo el mundo es la PlayStation 2. Este sistema logró convertirse en un éxito desde el momento en el que se lanzó al mercado. La evolución que supuso frente a la PS1 no solo venía por cómo mejoró las capacidades del hardware, sino también por otras funciones que incluía.
Este es uno de los principales motivos por los que se recuerda este modelo como uno de los más famosos. Y es por ello que a día de hoy sigue siendo la consola más vendida del mundo, manteniendo un mano a mano con la Nintendo Switch por el primer puesto. Aunque de los más de 160 millones de unidades que se vendieron, no todas tenían el mismo propósito.
En una época en la que los DVD estaban de moda apareció un dispositivo que podía con todo
Durante muchos años el contenido audiovisual se transmitía a través de CD y DVD. Aunque en la época actual hemos perdido la costumbre en sistemas como PC, las consolas todavía lo mantienen. El auge de los contenidos digitales han terminado dejando estos sistemas de almacenamiento en un segundo plano, pero en la década de los 2000 tuvieron una gran importancia.
Y es que no solo servían para almacenar juegos o películas, era un sistema portable que logró conquistar gran parte del mundo. Este es el principal motivo por el que prácticamente todas las personas necesitaban un dispositivo que permitiese reproducirlos. Ya fuese un ordenador o el típico reproductor DVD, aunque estos últimos podían resultar bastante caros.
Es aquí donde apareció por primera vez la PS2, un sistema que incluyó algo que nadie esperaba, la capacidad de ver contenidos multimedia.
Los modelos iniciales de reproductores DVD tenían precios bastante altos, los de las gamas más altas podían superar los 700 dólares. Obviamente había versiones más baratas, pero la media por uno de calidad se situaba entre los 200-300$. Esto significa que en muchos casos, resultaba más viable comprar una PlayStation 2 que un reproductor, ya que su precio de lanzamiento en Estados Unidos fue de 300$.
En España la cosa era bastante distinta, en este caso su precio de lanzamiento fue de 74.900 pesetas, el equivalente a 450€ actuales. En este aspecto el fenómeno de utilizar la consola como centro multimedia para escuchar música, ver películas y jugar tuvo más éxito en el país norteamericano, mientras que en el resto del mundo las funciones que no fuesen ejecutar videojuegos quedaron en segundo plano.
Estas funciones adicionales que ahora encontramos en prácticamente cualquier sistema es algo que en su época resultó revolucionario. Y también es uno de los motivos por los que logró conseguir tantos millones de ventas, algo que ninguna de sus sucesoras ha logrado superar.
La ventaja estratégica: ¿Qué hacían las consolas rivales?
Para comprender la magnitud del acierto de Sony, es crucial analizar las capacidades multimedia de sus competidoras directas de la sexta generación. Mientras PS2 apostaba por ser un centro multimedia, sus rivales tomaron caminos muy distintos:
- Sega Dreamcast: Utilizaba su propio formato, el GD-ROM, incapaz de leer DVDs. Esta decisión la dejó fuera de la revolución del cine en casa.
- Nintendo GameCube: Optó por un formato propietario de mini-discos ópticos, también incompatibles con los DVDs estándar, limitando su función exclusivamente a los videojuegos.
- Microsoft Xbox: Aunque técnicamente podía reproducir DVDs, requería la compra de un accesorio adicional, el ‘DVD Playback Kit’ (con un coste aproximado de 30$), lo que suponía una barrera y un gasto extra para el consumidor.
La propuesta de Sony era, por tanto, la única que ofrecía una solución multimedia completa e integrada de serie.
