La Raspberry Pi es un dispositivo perfecto para realizar todo tipo de tareas, desde utilizarlo como un PC sin muchas pretensiones, hasta utilizando como un centro multimedia o incluso un servidor NAS. Pero, además, si hemos abierto la puerta de nuestra casa a la domótica, también es un excelente dispositivo para controlar los dispositivos conectados del hogar desde un único lugar.
Controlar los dispositivos inteligentes de nuestro hogar con el móvil es muy cómodo, pero nos invita a llevarlo siempre encima cuando estamos en casa. Si, como he comentado más arriba, tenemos una Raspberry Pi en algún cajón y no acabamos de sacarle ningún partido, podemos convertirla en el centro de control de todos los dispositivos conectados y ubicarlo en la zona de la casa donde pasemos más tiempo, ya sea el salón, la cocina o una habitación.
Raspberry Pi, el dispositivo perfecto para controlar dispositivos inteligentes
Lo primero que vamos a necesitar es una pantalla donde conectar el dispositivo. Para que este dispositivo no se convierta en un trasto más al que tengamos que hacerle hueco, podemos comprar una pantalla táctil para no tener que utilizar un teclado y ratón para interactuar con el software que vamos a necesitar y del que hablaremos más adelante.
Hardware
En este caso, la resolución de la pantalla es secundario, por lo que con 1024×600 es más que suficiente como el monitor que os dejamos a continuación. Este modelo cuenta con un tamaño de 7 pulgadas es tipo IPS y, además, cuenta con un altavoz. Está diseñado para ser utilizado conectado a una Raspberry Pi 4 o 5, aunque también podemos conectarla a cualquier otro dispositivo que cuente con salida HDMI.
Si las 7 pulgadas se nos quedan pequeñas, otra opción para por este monitor de 10 pulgadas con resolución 1024×600 con conectividad HDMI y que también podemos conectar a un Raspberry Pi.
Hay una gran cantidad de opciones a tener en cuenta cuando hablamos de pantallas táctiles para una Raspberry Pi, pero os recomendamos que elijáis la que más cómoda os parezca. Los modelos de 7 pulgadas son perfectos para este tipo de dispositivos ya que tienen una resolución bastante alta en un tamaño más compacto, haciendo que el dispositivo no ocupe mucho espacio. Esto os permitirá ponerlo en cualquier lugar, e incluso si queréis hacer una caja personalizada podéis intentar colgarlo en una pared para que no ocupe demasiado espacio sobre una mesa.
Las pantallas de 10 pulgadas también son una opción viable para esto, pero pueden resultar más aparatosas sobre todo si hablamos de construir nuestro propio chasis para soportarla. Pero una de las ventajas que tienen estos dispositivos está en la capacidad que hay de intercambiar y configurar cada uno de los accesorios que queráis añadir, por lo que si uno no os convence, siempre podéis devolverlo y probar con el otro.
Software
Una vez tenemos la pantalla táctil montada en la Rasbperry Pi o si optamos por utilizar un monitor junto a un teclado y ratón, llega el momento de elegir que software vamos a utilizar de las tres principales opciones de código abierto que tenemos disponibles y que os detallamos a continuación.
- Home Assistant. HomeAssistant es el software más conocido y popular que podemos utilizar para gestionar la domótica del hogar con una Raspberry Pi. Cuenta con una amplia comunidad de usuario detrás, está disponible en español y ofrece soporte para todos los protocolos más utilizados como Philips Hue, Zigbee y Z-Wave entre muchos otros. La descarga de Home Assistant está disponible a través de este enlace.
- Domoticz. Domoticz es una excelente opción para equipos de bajos recursos, es compatible con Z-Wave, Zigbee, Philips Hue ente otros, permite reglar reglas, escenarios y rutinas para automatizar las tareas del día a día, puede enviar alertas a través del correo o aplicaciones de mensajería y podemos gestionar el funcionamiento vía web o con aplicaciones de terceros desde un smartphone. Podemos descargarlo desde aquí.
- OpenHAB. OpenHAB es otra interesante opción que también podemos utilizar, sin embargo, su funcionamiento es menos intuitivo y no es muy sencillo de configurar, por lo que si no tenemos conocimientos previos o sabemos muy bien que es lo que estamos haciendo, no es una opción. Puedes descargar OpenHAB desde este enlace.
Una vez montado las Raspberry Pi con el software que hayamos elegido, lo ideal sería crear una caja utilizando una impresora 3D para guardar de forma conjunta la pantalla y el dispositivo. Para hacerlo, es necesario tener conocimientos de AutoCAD. Si estos son justos, podemos descargar los planos de una caja similar y modificarlo para adaptarlo a las medidas del conjunto. Otra opción, si no tenemos tiempo ni ganas de aprender AutoCAD pasa por enganchar de alguna manera la Raspberry Pi a la parte trasera del monitor. Es recomendable no utilice pegamento ultrafuerte ya que, si tenemos la necesidad de abrir la caja de la Raspeberry Pi, podemos llevarnos parte de la carcasa del monitor por el camino. Lo ideal sería utilizar velcro.
