Cómo utilizar una Raspberry Pi como servidor NAS fácilmente

Si por algo se caracterizan las Raspberry Pi es por su versatilidad, y es que con estos mini PCs se puede hacer casi de todo. En el día de hoy vamos a enseñaros cómo convertir una Raspberry Pi en un servidor NAS casero, ya sea utilizando discos duros SATA, discos externos USB o incluso pen drives, todo de manera fácil y rápida.

La idea es emplear la Raspberry como un servidor de archivos de red, utilizando cualquier tipo de almacenamiento que quieras. Puedes usar discos duros con interfaz SATA, un SSD, discos duros externos con conexión USB o incluso pendrives USB, así como el propio almacenamiento interno de la Raspberry. De ti dependerá escoger el medio de almacenamiento que vayas a usar para tu NAS con Raspberry Pi.

¿Por qué usar una Raspberry Pi como un servidor NAS?

Sea cual sea el tipo de almacenamiento que uses, si quieres aprovechar un viejo disco duro y una Pi que no uses para montarte un NAS solo tienes que seguir el siguiente tutorial, donde te explicaremos todos los pasos que necesitas para tener una unidad de almacenamiento que puedan emplear desde todos los dispositivos de la red local y tener acceso, por tanto, a todos vuestros archivos.

Raspberry Pi

El objetivo es tener un servidor NAS barato, accesible, fresco y lógicamente que cumpla su función. Bien es cierto que hay características que no podremos tener frente a uno específico y de alto rendimiento, para uno básico que cumpla con los requerimientos mínimos será más que suficiente y sobre todo una experiencia más que interesante.

¿Qué materiales necesitas?

  • Una Raspberry Pi, y es recomendable que sea una Raspberry Pi 4 para tener un mejor rendimiento, si bien desde el modelo 2B ya funcionará os recomendamos siempre tener el modelo más avanzado de todos.
  • Tener instalado Raspberry Pi Lite OS en la tarjeta de memoria del dispositivo.
  • Un PC con Windows para ciertas configuraciones.
  • Almacenamiento, que como hemos dicho pueden ser discos USB, pendrives, etc.
  • Conexión de red, a ser posible cableada para un mejor rendimiento.

Raspberry Pi NAS

También sería ideal tener una plataforma de anclaje o una carcasa para tener la Raspberry Pi y los SSD o HDD cubiertos del polvo, puesto que al fin y al cabo será un sistema de gestión de discos que estará conectado 24 horas al día los 365 días al año. Resguardar los componentes del polvo y mantener una buena ventilación es clave. Dicho esto, vamos a recomendaros un modelo en concreto que es bastante completo, aunque su precio es algo elevado, pero merece la pena:

Convierte tu Raspberry Pi en un NAS

Para comenzar, necesitas instalar el sistema operativo Raspberry Pi Lite OS, ya que es la versión más recomendable para asegurarse de que todo funciona correctamente y evitar problemas de compatibilidad.

Para comenzar, retira la tarjeta micro SD del dispositivo e insértala en un lector de tarjetas de tu PC con Windows. Abre el explorador de archivos de Windows y navega al almacenamiento de la tarjeta de memoria. En la raíz, haz clic derecho en cualquier espacio en blanco y selecciona Nuevo -> Documento de texto. Debes renombrar el archivo como «ssh» (sin extensión), ignorando la advertencia que te indicará que al quitarle la extensión el archivo podría dejar de funcionar.

ssh Raspberry Pi NAS

El archivo no debes editarlo, simplemente debe existir con ese nombre en específico. Una vez hecho esto, puedes retirar la micro SD de tu PC e insertarla en la Raspberry Pi, para proceder a su arranque. En principio no necesitarás conectar un monitor, teclado o ratón a la Raspberry si no quieres, puedes realizar toda la configuración en remoto desde tu PC.

Una vez que el sistema arranque, lo primero que debes hacer es conocer la IP asignada, ya que tendremos que conectarnos por el protocolo ssh a ella. Para ello, desde la Raspberry puedes abrir una línea de comandos y escribir «ifconfig -a», o puedes ir a la página de configuración de tu router para conocer la IP del dispositivo, en la sección DHCP.

Una vez que sepas qué IP tiene tu Raspberry Pi asignada, necesitarás descargar y ejecutar PuTTY para conectarte a ella. Simplemente escribe la IP en el apartado Host Name, utiliza el puerto 22 y selecciona SSH como tipo de conexión.

Putty

Al conectarte aparecerá una advertencia, simplemente selecciona que sí y espera a que se conecte. Cuando te pida usuario y contraseña, si acabas de instalar el sistema operativo, utiliza el usuario «pi» y la contraseña «raspberry» para acceder. De hecho, te recomendamos que lo primero que debes hacer nada más que arranque es escribir el comando «passwd» para establecer una nueva contraseña que solo tú conozcas.

Cambiar contraseña Raspberry Pi

Hecho esto, vamos a continuar actualizando el sistema a la última versión. Para ello introduce los siguientes comandos:

sudo apt update && sudo apt -y upgrade sudo rm -f /etc/systemd/network/99-default.link

Instalando Open Media Vault

Espera a que termine y reinicia el dispositivo con el comando «sudo reboot». Una vez que vuelva a arrancar, ejecuta el siguiente comando, que sirve para instalar OpenMediaVault 5.

wget -O – https://github.com/OpenMediaVault-Plugin-Developers/installScript/raw/master/install | sudo bash

El proceso de instalación tarda aproximadamente 30 minutos, así que se paciente y espera a que termine. La Raspberry se reiniciará automáticamente al terminar.

Instalar Open Media Vault

Una vez que arranque la Raspberry, déjala estar y vuelve a tu PC con Windows. Abre un navegador de Internet y escribe la IP de tu Raspberry en la barra de direcciones, tal cual. Se abrirá el menú de OMV5 que acabamos de instalar, y te pedirá usuario y contraseña. El usuario inicial es admin y la contraseña openmediavault.

Acceder Open Media Vault

Lo primero que debes hacer es acceder a «General Settings» o Ajustes Generales, bajo el menú Settings / Ajustes, lo que te llevará a la pestaña Web Administration. Cambia el apartado «Auto Logout» de 5 minutos a un día para evitar perder tu configuración, ya que si estás 5 minutos sin modificar nada te «echará» de lo contrario. Pulsa en el botón «Guardar» (Save) y espera a que termine.

Configurar OMV5

Te recomendamos también tocar los menús «Web Administrator Password» para cambiar la contraseña de acceso, así como a «Date & Time» para establecer la fecha, hora y huso horario correctos. Una vez que hayas configurado todo esto a tu gusto, ve al apartado «Update Management», y en la pestaña «Updates», pulsa sobre el botón «Check» para ver si hay actualizaciones. Si las hay, selecciónalas todas e instálalas para tener la última versión.

Actualizar OMV

Ya tienes todo el sistema listo, y solo queda configurar el almacenamiento.

Configurar el almacenamiento del NAS en tu Raspberry Pi

En OMV5, accede al menú «Storage» y luego al sub menú «Disks». Ahí podrás ver la micro SD de la Raspberry, donde OMV5 está instalado, marcado en amarillo como diciéndote que no puedes tocarlo, pero también aparecerán el resto de dispositivos de almacenamiento que tengas conectados a la Raspberry. En la imagen de ejemplo, tenemos un disco USB Seagate de 1 TB conectado.

Discos Raspberry NAS

Aquí podrás formatear y preparar los discos si lo necesitas. Selecciona el disco duro que quieras utilizar y pulsa sobre «Mount» para utilizarlo.

Usuarios, privilegios y recursos compartidos

Como en cualquier NAS, tendrás que configurar los usuarios y sus privilegios lo primero de todo. Accede al menú «Access Right Management» y luego a «User», donde podrás crear los usuarios que quieras y asignarles privilegios. Todos los usuarios deben tener el privilegio (dentro de grupos) ssh para poder conectar de manera remota, mientras que si quieres crear usuarios administradores deberás meterlos en el grupo «sudo».

Usuarios OMV

Por supuesto, también querrás configurar recursos compartidos. Para ello, accede a las opciones y luego a «Shared Folders», donde pulsando sobre el botón «Add» podrás crear recursos compartidos, asignando permisos para ellos dependiendo de los grupos de usuario que hayas creado anteriormente.

Recursos compartidos OMV

Cómo acceder a tu NAS desde la red local

Ahora que ya tienes tu Raspberry Pi convertida en un NAS, querrás acceder a los recursos compartidos configurados. Desde Windows, si vas a «Red» deberías ver la Raspberry, y dentro de ésta estarán todos los recursos que hayas creado (si es que accedes con un usuario con privilegios para ello, claro).

Si tu NAS no aparece en Red, accede al Panel de control -> Todos los elementos de Panel de control -> Centro de redes y recursos compartidos -> Configuración de uso compartido avanzado y asegúrate de que tienes activada la opción «Activar detección de redes».

Recursos de red

Si sigues teniendo problemas, siempre podrás acceder «por debajo de la red». Pulsa WIN + R (Ejecutar) y escribe IP_Raspberry_Pi cambiando obviamente este nombre por la IP de tu dispositivo.

Como puedes ver, no es ni complicado ni caro el poder tener tu propio NAS casero gracias a una Raspberry Pi, si bien es cierto que su potencia y velocidad, así como los tiempos de acceso, serán más lentos que si decides optar por montar tu propio servidor o adquirir un NAS comercial.

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