Apple siempre ha sido muy criticada por su «ecosistema cerrado», tanto a nivel de software como de hardware, pero últimamente en Cupertino parece que están espabilando, y ya no solo porque ahora sus MacBook sean más fáciles de reparar o actualizar, sino porque en su afán de controlar cada eslabón de la cadena de producción han dado con una estrategia que podría salvarles de la escalada histórica de precios de la DRAM, que ha registrado aumentos superiores al 600% en el mercado debido a la demanda masiva de infraestructura de IA, según datos de IDC y Bloomberg.
Y es que, según informa el TechTuber dosdude1, la compañía podría haber comenzado a reutilizar componentes clave de sus dispositivos, como la memoria NAND y ciertos módulos, entre dispositivos tan diferentes como pueden ser un iPhone y un Mac. Sin embargo, es crucial matizar que, según datos técnicos de la industria, la compartición de chips DRAM entre iPhone (empaquetado InFO-POP) y Mac (memoria unificada en SoC) presenta barreras técnicas significativas debido a sus diferentes arquitecturas de empaquetado.
Esta jugada no solo simplificaría su producción, sino que les permitiría blindarse en cierto modo frente a la volatilidad del mercado de la DRAM de una manera que prácticamente nadie va a ser capaz de replicar.
Componentes de hardware unificados, incluso entre iPhone y Mac
La idea de compartir componentes de hardware entre diferentes líneas de producto no es algo nuevo en la industria, pero sí es cierto que Apple lo estaría llevando a un nivel diferente. Tradicionalmente, dispositivos como los smartphones y los portátiles siempre han seguido caminos de desarrollo separados, con especificaciones y componentes muy distintos, adaptados a cada necesidad concreta. Sin embargo, como Apple siempre ha apostado por arquitecturas propias y un control férreo sobre su hardware, podría lograr difuminar esta barrera hasta el punto de poder utilizar ciertos elementos de forma común en sus dispositivos.
Este es un enfoque que le permitiría a Apple simplificar mucho su cadena de suministro y proveedores, optimizar la logística y, sobre todo, ganar mucha flexibilidad. Si un determinado componente tiene una mayor disponibilidad o precio hoy, la compañía puede redirigirlo a diferentes productos según la demanda, algo que resulta especialmente útil tal y como está el mercado de la memoria DRAM ahora mismo.
Obviamente, esto también tiene su parte mala, y es que cuando haya escasez o problemas con un producto (como podrían ser perfectamente los chips DRAM), no solo tendría problemas en un producto sino en todos.
La idea es, por ejemplo, que tanto los iPhone como los Mac utilizarían los mismos chips de memoria. Esto simplifica mucho las cosas para Apple tanto a nivel logístico como de precios, y les permitiría hacer un acopio enorme de inventario. Pero claro, si la situación se da la vuelta y se topan con problemas de suministro, significaría que tendrían que reducir la producción de ambos dispositivos, o priorizar uno por encima del otro.
¿Qué significa esto para el usuario?
Desde nuestro punto de vista, el de los consumidores, esta estrategia no debería traducirse necesariamente en dispositivos más baratos ni mucho menos. Apple seguirá posicionando sus productos en la gama Premium como siempre ha intentado hacer, pero sí que tendrá algunos efectos indirectos importantes, como una mayor estabilidad del suministro y una menor exposición a subidas bruscas de precios que sí podrían afectar a otros fabricantes.
¿Qué significa esto a nivel real? En principio, que Apple ha dado con la tecla para no tener que subir precios a causa del estado actual del mercado (si lo hacen, será porque quieren más margen de beneficio), y que tampoco debería haber escasez de sus productos. Obviamente esto no está garantizado, pero sí que han dado un paso adelante para que no suceda.
