Cuando un usuario decide cambiar las piezas de un PC puede optar por muchas soluciones distintas. Hay algunas que tienen formatos distintos, otras que son más baratas o modelos que simplemente ofrecen una mayor compatibilidad. Es por ello que si habéis escogido un SSD M.2 con un formato 2230 debéis tener claro que hay placas base en las que no resulta compatible.
Los formatos que utilizan los distintos tipos de hardware para PC por lo general permiten definir su uso. En el caso de los SSD encontramos que el estándar M.2 utiliza distintas formas para cada sistema. Encontramos los modelos que utilizan por ejemplo 2280, 2260, 2242 y 2230. Estos números hacen referencia en milímetros al ancho (22) y al largo (80, 60, 42, 30). Pero los estándares que tienen las placas base actuales no ofrecen compatibilidad con todos.
En este caso los 2230 están principalmente diseñados para dispositivos que necesitan gestionar mejor el espacio. Por ejemplo las consolas portátiles o los Handheld PC hacen uso de estos SSD para evitar que ocupen la mitad del chasis. Como podéis imaginar esto a su vez implica que no es un diseño pensado para otro tipo de dispositivos, haciendo que muchas placas base no incorporen el anclaje para el mismo.
Así puedes incorporar un SSD 2230 en tu PC incluso si tu placa base no tiene el anclaje necesario
Las unidades de almacenamiento SSD NVMe tienen un proceso de instalación muy sencillo. En la mayoría de los casos tan solo es necesario retirar el disipador incorporado, insertar el SSD en la ranura y fijarlo a la placa con el anclaje que incluye. Pero en muchos casos encontraréis que una placa tan solo incluye anclaje para formatos 2280, 2260 y 2242, como bien hemos comentado antes.
Si utilizáis uno que tenga 30 milímetros de largo (2230) entonces tendréis un problema ya que no podréis fijarlo como es debido. En las placas base que no incorporan un disipador pasivo es un problema todavía más grande. Y es que este disipador puede ejercer la presión necesaria para mantener el SSD en su sitio, siendo una solución para aquellos modelos que no tienen anclaje directo.
Pero en otras placas necesitaréis un adaptador específico que lo permita.
Este tipo de adaptadores pueden llegar en varios formatos, hay algunos sencillos y baratos que simplemente amplían el anclaje del SSD para hacerlo compatible con formatos más grandes. Por otra parte también encontraréis algunas carcasas especiales que sirven para cualquier SSD y que siguen el mismo patrón que los disipadores pasivos. Estas permiten incorporar dentro el SSD manteniéndolo fijo y permitiendo usar un anclaje que de normal es el 2280.
Aunque obviamente la mejor solución sería escoger desde un principio un SSD que sea compatible con los estándares de vuestra placa base, es algo que no siempre es posible. Si por ejemplo queréis reutilizar un SSD de una consola portátil como la Steam Deck a modo de unidad secundaria en un PC, es una solución viable. La gran ventaja que encontraréis está en que muchas de las placas base actuales incorporan el disipador que sirve a su vez como anclaje.
