Una de las ventajas que ofrecen los PCs de sobremesa frente a los portátiles son sus posibilidades de ampliación. Si llevas un tiempo dándole vueltas a la posibilidad de renovar tu viejo PC por uno nuevo, quieres ahorrar algo de dinero puedes aprovechar alguno de los componentes.
Sin embargo, no podemos aprovecharlos todos, ya que, conforme avanza la tecnología, también avanzan las prestaciones y especificaciones y, ya puestos a montar un PC, lo lógico es apostar por lo nuevo, no por lo que ya tenemos.
Componentes que podemos conservar
En muchos casos, conservar determinados componentes es una decisión totalmente lógica y eficiente. Elementos como la caja, la fuente de alimentación (si es de calidad y no es muy vieja) o incluso la refrigeración suelen tener una vida útil mucho mayor que otros componentes, siempre que sigan cumpliendo con los estándares actuales. También ocurre lo mismo con el almacenamiento secundario o periféricos, cuyo rendimiento no queda obsoleto al mismo ritmo.
Caja
La caja es uno de los componentes de un PC que tiene una mayor vida útil, siempre y cuando esté diseñada para ofrecer un buen flujo de aire y tenga espacio suficiente para el largo de la GPU y el disipador de la CPU.
Fuente de alimentación
Siempre y cuando se trate de una fuente de alimentación con certificación 80 PLUS Bronze como mínimo (por las medidas de protección que incluyen) y ofrezca suficiente potencia como para alimentar las necesidades de la CPU y la GPU, podemos seguir utilizándola sin problemas.
Unidades de almacenamiento
Tanto si se trata de unidades SATA III como PCIe M.2, podemos seguir utilizándolas en nuestro nuevo PC, aunque la versión de PCIe del SSD sea inferior al de la placa base.
Sistema de refrigeración de la CPU
Si nuestro PC actual cuenta con un sistema de refrigeración de gama alta, ya sea de aire o líquida, podemos seguir aprovechándola en nuestro nuevo PC, utilizando los adaptadores que generalmente incluyen.
Periféricos
Todos los periféricos que tenemos conectados a nuestro PC, al tratarse de dispositivos externos, podemos seguir utilizándolos sin problemas. Aunque, ya puestos a renovar el PC, también podemos aprovechar y comprar un monitor que ofrezca un rendimiento superior al que tenemos y que se adapte a las necesidades de la gráfica.
Componentes de un PC que deberías cambiar
Cuando actualizamos el hardware del ordenador, la idea es pasar a un equipo más potente, cambiando tanto el procesador como la placa base, los componentes que determinan gran parte del rendimiento de cualquier PC. En este caso, no podemos utilizar los mismos componentes.
Placa base
La placa base, junto a la fuente de alimentación, son los componentes más importantes de cualquier PC. En el caso de la placa base, determina que tipo de componentes podemos utilizar en forma de procesador y memoria RAM.
Mientras que AMD sigue lanzando al mercado procesadores con socket AM4 y AM5, lo que permite ampliar la vida útil de las placas base, Intel renueva sus sockets para dos generaciones, lo que impide estirar la vida útil de las placas base.
Si actualmente tenemos un procesador con socket AM4, pasar a otro procesador con el mismo socket de AMD, no tiene sentido. En este caso, debemos apostar por un procesador AM5 de AMD.
Procesador
El principal motivo para renovar el PC es disfrutar de un mayor rendimiento, mayor rendimiento que se obtiene en base al número de núcleos, arquitectura y la velocidad de reloj, principalmente. Este cambio está relacionado con el anterior, ya que no todos los procesadores tienen el mismo socket, como hemos comentado.
Concretamente, la arquitectura es lo que más influye a largo plazo. Cada nueva generación mejora la eficiencia por ciclo (IPC). Lo que significa que, incluso con menos núcleos o menor frecuencia, se puede ofrecer más potencia que en modelos antiguos. Este aspecto se nota aún más en tareas como juegos, edición de vídeos o apps que utilizan varios hilos de procesamiento.
Otro aspecto importante es el consumo energético y la eficiencia térmica. Los procesadores más nuevos ofrecen un mejor rendimiento mientras que consumen menos energía. Esto repercute directamente sobre las temperaturas, que son más bajas, y a su vez existe una menor necesidad de un sistema de refrigeración. En equipos más antiguos, cambiar el procesador puede incluso reducir el ruido del sistema si el ventilador ya no funciona a tope de revoluciones.
Sin olvidarnos, por supuesto, de la compatibilidad con nuevas tecnologías. Estas son, por ejemplo, las memorias caché más rápidas, nuevas versiones de PCI Express o nuevas instrucciones para software. Si el procesador es antiguo, tiende a ser el protagonista en un cuello de botella, aunque el resto del PC sea relativamente nuevo. Es uno de los elementos fundamentales a cambiar a la hora de dar un salto a un mejor PC.
GPU
Si actualmente tenemos una GPU compatible con PCIe 4.0 y compramos una placa base con soporte para PCIe 5.0, no estamos aprovechando todo el potencial que nos ofrecen tanto el procesador como la placa base. Si bien es cierto que podemos utilizar la vieja gráfica sin problema y plantear el cambio a futuro, si quieres renovar por completo tu PC y realmente notar el cambio, la gráfica se encuentra entre los componentes que debes reemplazar.
Memoria RAM
Aquí nos encontramos con un problema similar al de los sockets de los procesadores. Al igual que los módulos DDR3 no tienen la muesca en el mismo lugar que las memorias DDR4, las memorias DDR5, las más rápidas disponibles actualmente en el mercado, tampoco tienen la muesca en el mismo lugar que las memorias DDR3 y DDR4, por lo que, físicamente, nunca vamos a poder utilizarlas en un equipo compatible con memorias DDR5.
Tarjetas de expansión (WiFi, sonido, captura, etc.)
Otro componente que puedes aprovechar sin pensarlo mucho son las tarjetas de expansión. Aquí tenemos las típicas tarjetas WiFi, Bluetooth, sonido o incluso capturadoras si haces streaming o grabas contenido.
En general no suelen dar problemas al cambiar de equipo, ya que utilizan conexiones PCIe que siguen siendo compatibles entre generaciones. Si tu nueva placa base tiene una ranura libre, lo normal es que puedas instalarla y seguir usándola como siempre.
Tiene bastante sentido mantenerlas, sobre todo si en su día invertiste en un modelo decente. Una buena tarjeta de sonido o una capturadora, por ejemplo, no se quedan obsoletas tan rápido como otros componentes y pueden seguir cumpliendo perfectamente durante años.
Lo único que sí sería interesante revisar antes es que haya drivers actualizados para el sistema operativo que vayas a usar. Y también merece la pena echar un vistazo a lo que incluye la nueva placa base, porque muchas ya vienen con WiFi o buen audio integrados, así que igual alguna de estas tarjetas ya no te hace tanta falta.
