Durante los últimos meses hemos visto cómo la escasez de memoria DRAM se ha convertido en protagonista del ecosistema de hardware, con precios al alza y una disponibilidad que no termina de mejorar. Muchos achacan el problema a la alta demanda de los sistemas de Inteligencia Artificial y en parte es verdad, pero esta es solo una parte de la historia: la otra parte es, hablando claro, por la codicia de los principales fabricantes. Te lo contamos.
Samsung y SK Hynix, que entre los dos controlan más del 70% de la producción mundial de DRAM, han dejado claro que no tienen ninguna intención de aumentar la producción y con ello la oferta de productos. Tras años de caídas de ingresos y con sus inventarios llenos, ambos gigantes han optado por una estrategia conservadora en la que prima asegurar los beneficios y recuperar rentabilidad antes que responder a la fuerte demanda del mercado. El resultado es una escasez que no solo sigue al alza, sino que seguirá durante varios años de seguir así.
Un mercado que ahora le pasa factura a los fabricantes
En los últimos años, el mercado de la memoria ha pasado por uno de los ciclos más duros que se recuerdan. Durante la pandemia, la demanda de productos de memoria se intensificó notablemente y los fabricantes incrementaron la producción para poder suplir la necesidad del mercado, pero en cuanto terminó la pandemia las ventas de PC se desplomaron y los fabricantes de memoria se toparon con que tenían demasiado stock, habían fabricado de más y sus inventarios estaban llenos por falta de previsión.
Esta situación obligó a Samsung y SK Hynix a reducir la producción de manera drástica, incluso apagando completamente algunas cadenas de producción, con el fin de evitar que se siguiera acumulando stock en sus inventarios, algo que hubiera hundido muchísimo los precios.
Claro, ahora que de nuevo vuelve a haber una alta demanda de sus productos, reactivar estas fábricas que dejaron paradas supondría una inversión enorme, tiempo para reorganizar operaciones y una visión clara de que el aumento de demanda será algo sostenido y no puntual como pasó en pandemia, porque es lógico que no quieran verse de nuevo en la misma situación.
En otras palabras, no basta con encender una fábrica y empezar a fabricar más; recuperar la capacidad de producción perdida es algo que requeriría meses de preparación, contratar personal, poner a punto equipamiento y esto sería un riesgo financiero que ninguno de los dos gigantes está dispuesto a asumir, especialmente por el hecho de que esta escasez de DRAM les está reportando una gran rentabilidad ahora mismo. Prefieren mantener el mismo nivel de producción que tienen ahora y llenar bien sus arcas, aunque eso signifique que la escasez de DRAM se extienda durante años.
Controlar la oferta y asegurar los precios: la estrategia que prolongará la crisis
El escenario actual de escasez no responde únicamente a factores externos, ya que como hemos explicado es más bien por una estrategia bien calculada que favorece a los fabricantes en un momento en el que la demanda supera con creces a la oferta disponible. Con Samsung y SK Hynix produciendo muy por debajo de su capacidad real, el mercado entra en una dinámica en la que cualquier repunte de consumo se traduce automáticamente en subidas de precio.
Esta situación sin duda beneficia a ambos gigantes, que están viendo sus márgenes de beneficio disparados tras años de pérdidas, así que es entendible que quieran aplazar cualquier decisión de aumentar la producción para no inundar el mercado y perder ese control y esos beneficios. Dicho de otra manera, Samsung y SK Hynix están ahora mismo controlando completamente la oferta de productos DRAM en el mercado mundial, y no les interesa que sea de cualquier otra manera.
Todo esto contribuye a que la crisis de la DRAM no solo se mantenga, sino que se alargue durante varios años; de hecho, las previsiones ahora apuntan a que la relación entre la oferta y la demanda no se estabilice hasta 2027 o incluso 2028 en el peor de los casos. Hay que tener en cuenta que los fabricantes tampoco pretenden redirigir el volumen de producción actual hacia el mercado de consumo (RAM y SSD) porque la demanda de productos de memoria para IA sigue creciendo y eso también les beneficia.
Memoria RAM y SSD más caros, las GPU en tensión y ciclos de renovación más lentos
Las consecuencias de esta estrategia se sienten en todo el mercado del hardware, desde centros de datos hasta los usuarios domésticos, que hemos visto sin ir más lejos cómo el precio de la memoria RAM se ha triplicado con respecto a los últimos seis meses. Y con los SSD está pasando algo parecido, aunque no han subido tanto como la memoria RAM. En cuanto a las tarjetas gráficas, no se libran de la crisis, ya que la DRAM también es uno de los pilares fundamentales de su producción.
Esto provocará indudablemente unos ciclos de renovación más lentos. Quien quiera cambiar de plataforma y / o actualizar su PC, seguramente tenga que esperar a que los precios se estabilicen porque, ¿quién querría pagar ahora mismo 400 euros o más por 32 GB de RAM cuando hace nada estaban a 120 euros? Lo cierto es que ahora mismo montar un PC doméstico «normal» es bastante más caro que hace unos pocos meses, y eso provocará que muchos usuarios decidan esperar.
