La tecnología NVIDIA DLSS requiere de tarjetas gráficas modernas que incluyan Tensor Cores, como las RTX. AMD ha aprovechado este factor para implementar FSR, una alternativa que no requiere hardware dedicado. Esta decisión ha recibido respuesta y recibe el nombre de NVIDIA Image Scaling. Vamos a explicarte qué es, para qué sirve y cómo funciona.
El gran problema al cual se enfrenta todo el mercado del hardware gráfico de cara al rendimiento tiene como origen un cuello de botella. Dicha limitación por hardware no es otro que la relación directa entre el ancho de banda que puede entregar la VRAM y el flujo de datos con los que una GPU necesita trabajar para conseguir ciertos niveles de rendimiento.
Este problema hace que, pese a la alta potencia de los chips gráficos actuales, estos tengan problemas para alcanzar ciertas tasas de rendimiento y todo por el hecho que no les llega suficiente ancho de banda para poder trabajar. Esta situación ha provocado que sea necesaria la implementación de algoritmos que permiten generar la imagen en la GPU con menor cantidad de píxeles, menos resolución y extrapolarlas a través de un algoritmo a una versión visualmente idéntica, pero con más resolución y por tanto mayor cantidad de píxeles en una imagen más nítida.
¿Qué es el NVIDIA Image Scaling?
Como su nombre indica, nos encontramos ante un algoritmo de escalado de imagen. Lo que hace es tomar un fotograma ya renderizado por la GPU para crear otro a mayor resolución. Por lo que se trata de un efecto de postprocesado que requiere tener el frame completo (imagen completa).
Son muchos los efectos gráficos dentro de los juegos que utilizan este tipo de «truco». Este proceso se realiza fuera del procesamiento 3D mediante otras «partes» de la GPU. Por ejemplo, en las tarjetas gráficas NVIDIA RTX se utiliza los Tensor Cores, que son núcleos para tareas de reescalado de imagen mediante IA.
Esta tecnología puede ser complementaria de DLSS, pero la diferencia radica en que el NVIDIA Image Scaling no requiere de los Tensor Cores. Aunque te acabamos de decir que se vale de los Tensor Cores, realmente, no depende de ellos. Una de sus fortalezas es que se puede usar en tarjetas gráficas NVIDIA GTX, que carecen de este tipo de núcleos. Lo que hace en este caso es «guardar» una serie de CUDA Cores para realizar este procesamiento en paralelo.
Precisamente, Image Scaling aprovecha una de las características principales de la tarjeta gráfica: las tareas en paralelo. Una GPU puede realizar muchas tareas en paralelo, de ahí que sean muchísimo más potentes (y eficientes) que una CPU y que para cuestiones gaming nos vengan de perlas para obtener un poco más de rendimiento sin necesidad de tener que actualizar buena parte de los componentes del ordenador.
Como no requiere de algoritmos especiales como pasa con DLSS, se puede integrar con facilidad en cualquier juego. Es más, su funcionamiento es similar a FidelityFX Super Resolution. Ambas tecnologías comparten la característica de no necesitar el componente temporal y hardware específico para funcionar. Ambas se asignan una pequeña cantidad de recursos de la GPU para su funcionamiento.
Aunque puedas pensar que esto de «guardarse» núcleos de la GPU afecta al rendimiento, no es así. Ten en cuenta que renderizar una imagen en resolución 1080p cuesta varias veces menos que en 1440p. Puedes ver cualquier review de una tarjeta gráfica en 1080p y 1440p, donde veras la pérdida de FPS debido a que hay mayor cantidad de cálculos a realizar.
Realmente, lo que conseguimos es ganar rendimiento. El renderizar a una resolución menor y escalarlo permite conseguir hasta casi el doble de FPS. Así que, en vez de perder rendimiento, ganamos rendimiento y da la sensación de que hemos añadido hardware nuevo al PC. Se trata, como habréis podido imaginar, de un avance realmente increíble para ganar una mejora en el desempeño de nuestros juegos sin tener que gastar un euro de más.
¿Cómo afecta a la calidad de visualización Image Scaling?
Uno de los mayores problemas que nos encontramos a la hora de utilizar cualquier sistema de reescalado está en la pérdida de calidad gráfica que podemos encontrar, pero esto es algo que se ha ido perfeccionando a lo largo de los años, y en muchas ocasiones si creamos una configuración buena no notaremos prácticamente la diferencia. Esto, tal y como hemos comentado, nos permitirá tener una calidad gráfica bastante alta ganando a su vez FPS, ya que el motivo de que exista tanto esta tecnología como DLSS o FSR está en proporcionar un aumento de rendimiento sin pérdida de calidad.
Pero obviamente hay aspectos que se verán afectados, y cuanto más cambiemos la resolución, más le costará a dicha tecnología hacer el escalado para que se vea bien el juego, pero esto lo podemos encontrar tanto en Image Scaling como en DLSS y FSR. Si seleccionamos las opciones que son de rendimiento o rendimiento Ultra, notaremos que hay una pérdida gráfica bastante grande, ya que comenzaremos a notar que hay algún que otro artefacto visual como pueden ser los picos de sierra o similares que están creados por hacer los pixeles más grandes cuando deberían que ser más pequeños.
A esto habría que sumarle que en algunas ocasiones puede resultar que el juego aparece incluso borroso por cómo se presenta, haciendo que sea bastante incómodo jugarlo, aunque obviamente ganaremos una gran cantidad de FPS, y si no nos molesta demasiado es algo que podemos aplicar. Aunque está claro que esto nos impediría disfrutar de los gráficos del título, por lo que al usar estas tecnologías lo mejor que podemos hacer es encontrar el punto medio entre el reescalado y los propios gráficos del juego para lograr tener la mayor inmersión posible al tener el mejor rendimiento sin perder calidad visual.
¿Se puede combinar con el DLSS?
Cómo hemos dicho se trata de dos algoritmos distintos, aunque paradójicamente hay juegos en los que el NVIDIA Image Scaling funciona mucho mejor que su contrapartida de cara al aprendizaje profundo. No pierdes nada alternando entre ambas tecnologías, ya que te puedes encontrar con la sorpresa que si bien el juego soporta DLSS no provoca un mejor rendimiento que el NIS en velocidad del juego o calidad gráfica.
Eso sí, debido a que ambos algoritmos funcionan de diferente forma no se pueden combinar en absoluto. El motivo de ello es bien simple: el algoritmo de escalado tradicional puede hacer que el DLSS reciba información errónea que cree artefactos y errores de imagen importantes. No obstante, vamos a ver muchos juegos que harán uso de ambas técnicas de manera controlada en futuras actualizaciones de cara al DLSS, pero de manera directa y transparente para el usuario.
La gran diferencia que hay actualmente entre la tecnología Image Scaling y el DLSS está en cómo funcionan los modelos que son compatibles con las funciones adicionales que implementa esta última, en tarjetas gráficas que pertenecen a las generaciones RTX 40 o superior puede activarse la generación de frames que al final permite interpolar cuadros adicionales para mejorar los FPS totales. Esto obviamente logra permitir un rendimiento superior pero también implica que necesitan un título en el que sea compatible, si bien es cierto que no todos los juegos lo incluyen, los lanzamientos de última generación si que suelen incorporar la última versión de DLSS con generación de frames y demás.
El punto de utilizar Image Scaling realmente estaría en títulos que no son compatibles con DLSS pero actualmente hay formas de hacer que cualquier juego pueda funcionar con tecnologías muy superior a Image Scaling como es el FSR, tanto en calidad gráfica como de rendimiento, por lo que cada vez es menos común utilizarlo. Obviamente, en tarjetas gráficas más antiguas sigue siendo una alternativa, pero teniendo en cuenta que cada vez son más títulos los que piden requisitos superiores, las GPU de menor rendimiento se están quedando atrás tanto en potencia como en tecnologías, por lo que tan solo es una alternativa a tener en cuenta en estos casos, no con gráficas que soportan otras superiores.
¿Qué rendimiento ofrece en los juegos?
A toda GPU le cuesta menos generar un fotograma a menos resolución; así pues, el objetivo de algoritmos como el NVIDIA Image Scaling no es otro que el de poder conseguir tasas de fotogramas mucho mayores mientras se consigue el truco de tener una resolución más alta en nuestra pantalla. Si recordáis, algo así parecido fue muy criticado cuando Sony anunció que el 4K de PS4 Pro iba a lograrse gracias a una tecnología de reescalado que más tarde, como pudimos comprobar, ofrecía unos resultados realmente buenos.
Por lo que, si tenéis una NVIDIA GeForce GTX en vuestro PC y queréis un rendimiento adicional en vuestros juegos en forma de una mayor tasa de fotogramas por segundo, entonces el uso del NVIDIA Image Scaling es altamente recomendado. Es más, hay una gran cantidad de juegos en el mercado que no tienen soporte para DLSS (aunque su número sigue creciendo) y que se pueden ver beneficiados incluso haciendo uso de una RTX 20 o una RTX 30.
Donde sí que hay cierta desventaja es frente al FSR de AMD funcionando en tarjetas de NVIDIA, ya que nos vamos a encontrar con una mayor cantidad de dientes de sierra en los escenarios y eso empaña la calidad de imagen. Aunque debemos tener en cuenta que el juego ha de tener versión para FSR en NVIDIA, es voluntad del estudio de desarrollo del propio juego que esto termine por ser así y que se aproveche del todo esa potencia extra (que no es tal) a la hora de mejorar la tasa de frames por segundo.
¿Cómo activar NVIDIA Image Scaling?
Necesitamos tener los drivers de NVIDIA actualizados y puestos al día, es requisito indispensable. Una vez hayamos comprobado que el controlador gráfico esta al día podemos intentar activar el NIS en todos nuestros juegos.
Para ello debes hacer:
- Haz clic con el botón derecho en cualquier lugar vacío del escritorio, donde no haya ningún icono.
- Se abrirá el menú contextual y desde ahí seleccionar la opción Panel de Control de NVIDIA.
- Ahora tenéis que ir al menú de Image Scaling y activarlo (On).
- Se te preguntará qué nivel de sharpening quieres aplicar al juego, lo que no es otra cosa que el nivel de escalado que queremos utilizar. Cuanto menor sea el porcentaje, entonces menos máquina se necesitará para ejecutar el algoritmo, pero lo que nos interesa es conseguir el equilibrio perfecto entre resolución y sharpening o nivel de escalado.
A todo lo anterior debemos tener en cuenta que dicho valor no es global para todos los juegos, por lo que tocará ajustarlo de manera individual para cada uno de ellos. Por lo que se tratará de un ejercicio de ensayo y error con cada uno de vuestros videojuegos hasta que encontremos el punto perfecto entre rendimiento sin errores, y parones, y la calidad gráfica. Es la única manera de que podáis encontrar el lugar en el que este o aquel lanzamiento se comporta mejor con esta tecnología que, como podéis intuir por lo que habéis leído, ha llegado para quedarse y hacernos las partidas mucho mejores.
¿Merece la pena utilizar el Image Scaling de NVIDIA?
Después de conocer todas las especificaciones y como funciona el Image Scaling, entonces entenderéis que es una tecnología que en muchas ocasiones puede merecer la pena utilizar para conseguir un rendimiento superior en juegos, pero al final debemos tener en cuenta que esto puede afectar a la calidad. Al final, se trata de una tecnología que actualmente no puede competir frente al DLSS ni el FSR, haciendo que el único motivo real por el que queramos utilizarlo sea debido a que ninguna de estas dos tecnologías este incluida en el título que queramos jugar, algo que también, actualmente, es bastante extraño de ver.
Muchos de los juegos lanzados en los últimos años incorporan FSR o DLSS, y en caso de no tener ninguna de estas dos tecnologías, la mayoría de las veces no suelen necesitarlas por ser juegos que están realmente bien optimizados o que directamente no tienen unos requisitos extremadamente altos para tener un nivel alto de fluidez. Si el problema que tenemos está en que nuestra tarjeta gráfica no admite DLSS entonces simplemente tendríamos que recurrir a utilizar la tecnología de reescalado que ofrece AMD, que es compatible prácticamente con cualquier tarjeta gráfica que podamos tener.
Esto implica, de forma resumida, que en actualmente no hay demasiados títulos que se beneficien del uso del Image Scaling de NVIDIA; realmente es una tecnología cuya función es ofrecer un rendimiento mejor en caso de no poder activar el DLSS, pero teniendo en cuenta que existe el FSR, prácticamente no es necesario utilizarlo en la mayoría de los casos. Aun así puede haber ocasiones en las que igual queremos activarlo para conocer si realmente se puede utilizar para mejorar el rendimiento. Realmente, sí que podemos experimentar mejoras, pero, como bien hemos indicado, no es lo más óptimo.
Juegos que más se benefician de NVIDIA Image Scaling
Aunque a día de hoy, muchos juegos ya cuentan con tecnologías más avanzadas, NVIDIA Image Scaling sigue siendo muy útil en juegos que no cuentan con el escalado DLSS o FSR. Más aún si utilizas una GPU GTX o una gama RTX antigua. En estos casos, reducir la resolución y escalarla mediante esta tecnología supone una mejora muy notable de FPS sin que haya una pérdida de calidad evidente.
Uno de los ejemplos más claros de esto es Grand Theft Auto V. Al ser un juego con un motor que se puede considerar antiguo, pero muy exigente, bajar la resolución al 85% y aplicar Image Scaling aporta entre un 15 y un 25% más de rendimiento. Todo, a costa de una pérdida mínima de nitidez si se ajusta bien el sharpening.
Otro caso interesante puede ser el de Red Dead Redemption 2. Aunque es un juego más reciente, no cuenta con DLSS en todas sus versiones y puede ser muy exigente para gráficas como una GTX 1660. Aquí el Image Scaling ayuda a estabilizar los FPS en 60 sin tener que bajar mucho la calidad gráfica general.
Con respecto a juegos competitivos, como PUBG: Battlegrounds o Escape from Tarkov, donde el rendimiento es esencial. Muy por encima de la fidelidad, esta tecnología es prácticamente esencial. Al renderizar a menor resolución, se gana en fluidez, lo cual necesitaremos en enfrentamientos online y deberíamos primar. Mientras tanto, el filtro de nitidez compensará la pérdida de detalle. De igual manera, puede ser muy útil en juegos mal optimizados o que no cuenten con tecnologías de reescalado actuales. Image Scaling actúa como una «muleta» para darle un respiro al juego desde el propio driver. Todo, sin depender del soporte del desarrollador.
¿Existe algún programa similar que funcione mejor?
Como bien hemos visto, Image Scaling es un tipo de aplicación que no funciona demasiado bien si lo comparamos con las tecnologías de reescalado que hay actualmente, ya sean FSR o DLSS, principalmente porque no tiene la potencia de ninguna de las dos. Además de esto NVIDIA tampoco es que le haya dado mucho cariño a este software, ya que no es algo que se utilice tanto, pese a que tiene un potencial bastante grande para aquellas personas que no pueden utilizar FSR o DLSS en sus juegos favoritos debido a que estos no los implementan o simplemente porque no pueden aprovecharlos por no tener la versión adecuada.
Es aquí donde entran algunos programas que podemos encontrar para hacer esta función sin tener que depender de ninguno de los dos, y entre todos los que hay, existe uno que logra sobresalir bastante debido a que funciona mejor que algunas versiones de FSR. En este caso estamos hablando de Lossless Scaling, un software que podemos encontrar en Steam y que nos ofrecerá la capacidad de aplicar un sistema de reescalado a cualquier juego con prácticamente cualquier tecnología que queramos, entre las que se incluyen tanto Image Scaling como FSR.
Además de esto, también incluye una serie de parámetros adicionales que podemos configurar para poder jugar con el mayor rendimiento posible; por ejemplo, el algoritmo propio que utiliza de base la aplicación cuenta con generación de fotogramas que también podemos activar para ganar unos FPS más. En este aspecto podemos ver que resulta realmente útil, ya que podemos elegir entre más de seis algoritmos para encontrar el mejor para cada juego, aunque la contra que tiene el programa al final es que es de pago, ya que cuesta 7 €, por lo que tendremos que comprarlo para poder utilizarlo.
