¿Están los procesadores de cuatro núcleos de AMD obsoletos para gaming en 2019?

Una pregunta complicada de responder sin duda. ¿Cuándo un procesador se considera obsoleto? ¿qué tasa de FPS debe de ser capaz de alcanzar a igualdad de GPU frente a un rival? ¿merece la pena gastar más en una CPU de gama mayor? Intentaremos contestar a todas estas preguntas desde la óptica de un usuario que está interesado en comparar y comprar procesadores AMD por su menor costo frente a Intel.

AMD tiene una gama muy completa de procesadores

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Este artículo se basará en exclusiva en la gama de procesadores de AMD para gaming, por lo que esto comprende desde los Athlon hasta los Ryzen, todos bajo el socket AM4 y donde se han usado dos configuraciones distintas para la memoria RAM debido a las limitaciones que los chicos de TechSpot han encontrado con los IMC a pesar de contar con chips Samsung B-Die en sus módulos.

Así, los procesadores Ryzen se emparejaron con módulos DDR4-3200 Cas 14, mientras que el Athlon 200GE corrió memorias DDR4-2400 Cas 14.

Lo que se busca principalmente es encontrar el cuello de botella según la resolución y juego usado, donde una tasa por debajo de los 60 FPS de rigor deberá considerarse muy justa para una experiencia gaming decente.

Mientras que si baja de 45 FPS en el average Frame Rate debe de considerarse una mala experiencia gaming, aunque algunos usuarios se muevan como pez en el agua en framerates bajos.

Teniendo esto en mente, veamos cómo se comportan los cinco procesadores probados, dentro de las diferentes gamas de AMD: Athlon 200GE, Ryzen 3 2200G, Ryzen 5 2400G, Ryzen 5 2600X y Ryzen 2700X.

La tarjeta gráfica usada ha sido una RTX 2080 Ti para evitar cualquier tipo de cuello de botella derivada de la GPU.

Tom Clancy’s Rainbow Six Siege

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Rainbow Six Siege es sin duda un juego poco exigente en cuanto a CPU se refiere, donde incluso un dual core con SMT logra una tasa de FPS sobresaliente.

Además, la diferencia entre los quad cores con y sin SMT es escasa, todo lo contrario, si damos el salto a seis u ocho núcleos, donde el GAP de rendimiento es bastante considerable.

Conforme aumentamos resolución se aprecia que el dual core no puede mantener el ritmo y pierde proporcionalmente más respecto a sus rivales, donde en 4K las diferencias se tornan a la mínima, como es de esperar.

Project Cars 2

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Project Cars 2 es el vivo ejemplo de una gran escalabilidad en cuanto a núcleos e hilos se refiere. Exceptuando los ocho núcleos frente a los seis, donde las mejoras son menores, en el resto de procesadores cada euro invertido tiene un aumento considerable de rendimiento.

El Athlon 200GE vuelve a ser el damnificado, obteniendo tasas de FPS por debajo de los 60 FPS en las tres resoluciones, dando a entender que es un claro cuello de botella en este juego.

El Ryzen 3 2200G vuelve a estar al límite de lo necesario para jugar, dejando entrever que en 1080p y 2K las diferencias son nulas, síntoma inequívoco de que las cosas no funcionan y aparece el cuello de botella.

Hitman

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Hitman muestra un escenario con un concepto muy similar a Project Cars 2, donde el Athlon 200GE hace claro cuello de botella y donde el Ryzen 3 2200G y Ryzen 5 2400G empiezan a palidecer claramente.

Tanto es así que las cifras obtenidas son muy similares en los tres procesadores nombrados, independientemente de la resolución escogida.

Assasin’s Creed: Odyssey

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Assassin’s Creed: Odyssey muestra que necesitaremos un quad core con SMT para no interferir en el rendimiento de la tarjeta gráfica, y es que el Ryzen 3 2200G no puede ofrecer más rendimiento que lo visto, sin importar la resolución escogida.

Mismo caso de nuevo para el Athlon 200GE, el cual está más que limitado. En cambio, el Ryzen 5 2400G con sus cuatro núcleos y ocho hilos si logra marcar la diferencia y es lo mínimo aconsejable en este juego.

Forza Horizon 4

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Forza Horizon 4 es muy poco exigente con la CPU, ya que un simple dual core logra una tasa de FPS más que elevada y como se aprecia no hace cuello de botella de ningún tipo.

En cambio, escala muy mal con SMT, ya que apenas vemos diferencia entre un quad core y otro, pero si logra escalar a mayor número de núcleos y frecuencia, aunque no todo lo que se espera.

Shadow of the Tomb Raider

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Shadow of the Tomb Raider marca un nuevo concepto frente a otros juegos ya vistos, y es que encontramos el problema del cuello de botella en el Athlon 200GE y Ryzen 3 2200G, donde en el caso de este último marca una experiencia de juego por debajo de lo aconsejable.

El Ryzen 5 2400G está en el borde del abismo, ya que sus datos son muy similares en las tres resoluciones, lo cual es indicativo de que un quad core con SMT es poco recomendable por su rendimiento en este juego.

El Ryzen 5 2600X y Ryzen 7 2700X ofrecen una buena experiencia de juego y son las opciones recomendadas sin duda.

¿Qué ocurre si usamos diferentes tarjetas gráficas en diferentes resoluciones?

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Shadow of the Tomb Raider se ha mostrado como un título muy exigente, dejando con el agua al cuello a todo un Ryzen 5 2400G.

Usando diferentes tarjetas para diferentes resoluciones encontramos una tónica extremadamente similar a lo visto anteriormente y refuerza todos los datos: el Athlon 200GE, Ryzen 3 2200G y Ryzen 5 2400G están limitando el rendimiento y añade valor al hecho de incluir configuraciones tan bizarras como el Athlon con la RTX 2080 Ti.

De no hacerlo no se podrían apreciar dichas diferencias con las CPUs superiores, ya que lo que se pretendía era eliminar en toda la medida de lo posible el cuello de botella que pudiera causar una GPU.

Conclusión

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Con la inclusión de la API de Microsoft DX12 las desarrolladoras se están viendo obligadas a impulsar la optimización de recursos hacia las CPUs.

Aunque muchos de los juegos probados son DX11, esta tendencia se sigue cumpliendo, ya que en algún momento la API de alto nivel de los de Redmond se dejará de usar y todo pasará por el control casi absoluto de los desarrolladores.

Es algo que venimos diciendo desde hace años y los datos así lo confirman. En apenas unos años los juegos se han vuelto más CPU dependientes, influenciados sin ninguna duda por la necesidad de optimización para las consolas, que han visto como los microprocesadores de sus SOCs son cada vez más necesarios.

Lo que queda claro es que AMD necesitará potenciar la gama de sus procesadores con la inclusión de la serie 3000 y Zen 2 en el mercado, como así parece ser según las filtraciones.

Un Athlon 200GE, Ryzen 3 2200G y en menor medida, pero igualmente justo el Ryzen 5 2400G, son opciones baratas y válidas para títulos muy poco exigentes.

En el momento en el que pretendemos jugar a un videojuego más exigente se ahogan, en algunos momentos de manera muy dramática, por lo que podemos decir que estamos en camino y muy cerca de poder afirmar que los quad cores quedarán relegados al olvido para gaming, al menos para AMD.

Por ello y como opción mínima de garantía deberemos de acudir a un Ryzen 5 2600 o 2600X para asegurarnos que la tasa de FPS sólo está limitada por la potencia de nuestra GPU y no por nuestra CPU.