Cómo elegir una buena caja de ordenador sin que te cueste una fortuna

Escrito por Juan Diego de Usera

La caja de ordenador que empleéis para vuestro sistema va a mandar en gran medida lo que podréis (o no) instalar en su interior. Así que en este artículo os vamos a enseñar en qué os debéis de fijar antes de comprarla para evitar que vuestra compra se convierta en un fiasco demasiado caro.

A la hora de comprar una caja adecuada para nuestro hardware hay bastantes aspectos que debéis de tener en cuenta antes de fijaros en la estética o en el millón de luces LED que tenga la caja. Y, lo primero de todo es que tenemos que ser es realistas con nosotros mismos y no creer que los fabricantes de cajas dan duros por cuatro pesetas. Ni creer que una caja de 30 € va a ser tan buena como una de 100 €. Por tanto, ¿qué debemos de tener claro antes de hacer nuestra compra?

Presupuesto

Seamos honestos. De nada sirve estar mirando cajas de 200 €, por mucho que nos gusten, si a la hora de la verdad solo nos vamos a poder gastar 50 € en la caja. Así que siempre deberemos de tener muy claro el presupuesto que nos podemos gastar. Aunque no os lo creáis hay cajas bastante decentes en el segmento de precios de 60 a 80 €, con buena distribución interna y buena capacidad de refrigeración.

Compatibilidad con los componentes

También deberemos de tener muy en cuenta qué componentes vamos a montar dentro de nuestra nueva caja. Por ejemplo, si nuestra placa base es ATX, no nos serviría de nada comprar una caja que es solo para cajas micro ATX. Pero si nuestra placa base es micro ATX, a lo mejor comprar una caja ATX es tirar el dinero por todo el espacio que no vamos a necesitar.

Espacio para unidades de almacenamiento

También es importante saber cuántos dispositivos de almacenamiento y de qué tipo vais a montar dentro de la caja. Dado que la mayoría de fabricantes están dejando de lado las bahías de 3,5 y de 5,25 pulgadas, es importante saber los que tenéis y si la caja va a tener bahías disponibles para ellos.

Dimensiones internas

Otro apartado primordial en el que nos tendremos que fijar es qué dimensiones admite la caja para el disipador del procesador y la tarjeta gráfica.

Para lo primero, deberemos de mirar cuál es la altura máxima del disipador, si es que tenéis un disipador de tipo torre. Así que mirad en la web del fabricante del disipador cuál es la altura del vuestro y comprobad que la caja la soporta. A no ser que tengáis un disipador especialmente grande, con tal de que la caja soporte disipadores de hasta 160 mm de altura, es suficente en la gran mayoría de casos.

Para el tema de la gráfica, es mejor que miréis en la web del fabricante de la tarjeta y os aseguréis de su longitud. Hoy en día, a no ser que la caja sea muy pequeña o siga un diseño antiguo, es normal que la caja soporte hasta 320 mm de longitud para la gráfica. Pero siempre es mejor asegurarse, por si acaso.

Refrigeración interna

Si algo tiene que hacer bien una caja de ordenador es refrigerar bien los componentes que están dentro de ella. Huid como de la peste si vuestra caja tiene ventiladores más pequeños que los de 120 mm y tiene rejillas muy restrictivas al paso del aire, porque lo único que conseguiréis es asar lentamente en su interior vuestros componentes. Cuanto mejor refrigerada esté vuestra caja, más prolongaréis la vida operativa de vuestros componentes.

A la hora de mirar esto, me temo que tendréis que recurrir a leer reviews de sitios web que hagan pruebas de rendimiento térmico de la caja que queréis comprar. Si la caja os enamora pero luego resulta que por dentro es un asador de pollos, no os merece la pena.

Diseño interno

Todavía hay fabricantes que siguen lanzando al mercado cajas con la antigua distribución interna de hace 20 años, donde la fuente de alimentación se situaba en la parte superior de la caja. Dejadlas de lado y ni os lo planteéis. Esa distribución está más que pasada de moda y está muy demostrado que no refrigera bien los componentes. Puede que hace 20 años sí lo hiciera, pero es que hace 20 años los componentes que se montaban en las cajas no consumían más de 300 W. Hoy en día esa cifra se supera con bastante holgura.

No, el diseño actual es el que tiene la fuente de alimentación en la base del equipo. De esta manera le da estabilidad adicional a toda la caja y la fuente puede coger aire fresco directamente del exterior, facilitando que funcione a menor temperatura, mejorando su eficiencia y disminuyendo el sonido de su ventilaor.

Gestión de cables

Es importante que vuestra caja tenga algún tipo de gestión de cables que sea útil para mantener los cables recogidos y que no estén siempre por en medio. No ya tanto por el apartado estético (si vuestra nueva caja no tiene ventana lateral os va a dar bastante igual ese aspecto) si no más bien porque de esa manera se impide la correcta circulación de aire del exterior por el interior de la caja, dificultando la refrigeración interna de los componentes.

Si seguís estos consejos, no tendréis problemas a la hora de elegir vuestra nueva caja de ordenador. Será una buena caja donde cabrán todos los componentes y, sobre todo, estarán bien refrigerados.

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