No, no todos los juegos de Xbox One X funcionarán a resolución 4K

Hace nada, Microsoft anunció durante el E3 el próximo lanzamiento de su nueva consola Xbox One X, una consola que presume de ser la más potente jamás creada pero sobre todo centrada en su soporte nativo para resolución 4K en juegos. No obstante, desde ya os decimos que no todos los juegos contarán con soporte 4K en la Xbox One X, y de hecho de los que sí lo tengan solo unos pocos tendrán un rendimiento, digamos, decente.

Microsoft afirma que su nueva consola, antes conocida como Project Scorpio, es perfecta para la nueva generación de juegos en 4K, pero viendo su hardware y los trailers de los juegos que han presentado junto a la consola, nosotros lo dudamos y bastante.

La consola más potente jamás creada, de éste año

Es muy sencillo lanzar una nueva consola y afirmar sin miedo a equivocarse de que es la consola más potente jamás creada. Esto lleva siendo así muchas generaciones: la Nintendo 64 también fue la consola más potente jamás creada, igual que la Dreamcast y tantas otras, incluyendo la PS4 Pro de Sony que hasta ahora también presumía de ser la consola más potente jamás creada. Ahora la nueva consola de Microsoft es la más potente hasta que la competencia saque otra: esto es así.

Pero es normal que Microsoft presuma de ello con orgullo, y es que la Xbox One X cuenta con 6 TFLOPs de potencia en operaciones de precisión simple (aunque definir la potencia de un producto solo con TFLOPs es un error), un gran aumento frente a los 4,2 de la PS4 Pro y, desde luego, un incremento de rendimiento brutal frente a los 1,4 TFLOPs de la Xbox One S. Comparativamente, la potencia “bruta” (repetimos, en precisión simple) de la consola de Microsoft está solo un poco por debajo de los 6.5 TFLOPs de la GTX 1070, lo cual es desde luego muy meritorio.

No todos los juegos funcionarán en 4K

Pero claro, ahora viene la pregunta. ¿Ésta configuración de hardware puede mover juegos a 4K? Sí, desde luego que sí y más si tenemos en cuenta que muchos estarán optimizados para la consola (aunque no deja de ser un equipo con Windows 10, recordad), pero también desde luego que no todos. Vamos a ponernos en un supuesto real: nuestro equipo del banco de pruebas, con procesador Skylake mucho más potente que el de la Xbox One X, memoria RAM DDR4 mucho más veloz que el de la consola, un SSD NVMe mucho más rápido y una gráfica tope de gama, la Asus GTX 1080 Ti Strix OC que analizamos hace poco, cuya GPU cuenta con más del doble de potencia bruta que la consola de Microsoft, 13,3 TFLOPs.

Con éste equipo, como mostramos en nuestro análisis, se puede mover cualquier juego actual a resolución Ultra HD y 60 FPS estables sin problemas, pero ojo al dato porque no iremos ni mucho menos holgados. Por ejemplo en el Resident Evil 7 apenas llegamos a 67 FPS, o los 63 FPS en Rise of the Tomb Raider, dos juegos que también están en consolas. ¿Os imagináis éstos títulos en la Xbox One X a resolución 4K? El resultado será que, evidentemente, o se relajan y mucho los ajustes gráficos o apenas podremos alcanzar 30 FPS y de milagro. Esto, mal que le pese a muchos, es así.

Y éste será el motivo por el que no todos los juegos podrán ejecutarse a resolución 4K, o bien muchos funcionarán a dicha resolución pero con gráficos “relajados” y / o a bajos FPS: el hardware de la consola. Es la más potente hasta la fecha, sí, pero sigue sin ser suficiente (luego dirán que los juegos funcionan a 24 FPS porque es más “cinematográfico”).