Intel y NVIDIA apuestan fuerte por los coches autónomos

Escrito por Rodrigo Alonso
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En las últimas semanas hemos seguido de cerca un interesante desarrollo de acontecimientos, en los que los gigantes tecnológicos Intel y NVIDIA han protagonizado las portadas de muchos periódicos por sus inversiones en el campo de los coches autónomos. Con sendos movimientos estratégicos ambas compañías se han involucrado en éste desarrollo que en un futuro no muy lejano podría cambiar totalmente el modo en el que nos desplazarnos en coche.

Intel compra Mobileye

Ya os lo contamos en cuanto se supo la noticia: Intel había comprado la compañía Mobileye, pionera en el procesamiento de imágenes y tecnología de conducción asistida. La adquisición de ésta compañía israelí abrió las puertas a una alianza con el fabricante de coches BMW para utilizar la última generación del procesador de imagen EyeQ de Mobileye en los vehículos de la firma, sustituyendo el anterior acuerdo que tenían con Tesla. Intel y BMW son bastante optimistas en cuanto a la fecha en la que podremos empezar a ver coches autónomos en fase de producción, y pronostican el año 2021 como el comienzo de la nueva era.

NVIDIA llega a un acuerdo con Bosch

Por su parte, en la conferencia Bosch Connected World que tuvo lugar en Berlín el pasado 14 de Marzo, se anunció la asociación de NVIDIA con Bosch para desarrollar una unidad de procesamiento capaz de ejecutar los algoritmos de Inteligencia Artificial necesarios para que un automóvil sea completamente autónomo -es decir, que no sea conducción asistida sino autónoma-. Para ello, se introducirán los procesadores Drive PX2 de NVIDIA en los sistemas de Inteligencia Artificial de Bosch, unidades que por cierto también potencian los coches Tesla, con el objetivo de comenzar a desarrollar prototipos y hacer pruebas. Según Bosch, ésta tecnología estará disponible un poco más tarde que la de Intel, hacia 2025.

Los coches autónomos son un reto para la tecnología

Una cosa es la conducción asistida y otra muy diferente los vehículos totalmente autónomos. El sueño de simplemente decirle al coche dónde queremos ir y no tener que hacer nada más está cada vez más cerca, pero esto supone un reto para la tecnología. La mayor parte de las publicaciones científicas aseguran que esto será una realidad en menos de una década -y así lo cotejan NVIDIA e Intel-, pero todavía queda mucho camino por recorrer en el ámbito tecnológico.

Hay dificultades técnicas de por medio, como por ejemplo el reconocimiento de las condiciones meteorológicas (no se conduce igual en seco que en mojado o nieve), la conducción en situaciones inesperadas de tráfico e, incluso, los dilemas morales y éticos en condiciones de riesgo. Se espera que la tecnología pueda llegar a solventar todos estos problemas con un procesamiento más potente y mejores algoritmos de inteligencia artificial, pero después de eso vendrán los retos relativos a la seguridad informática y la interacción hombre-máquina, seguramente las barreras más importantes para la adopción final de ésta tecnología.

La seguridad de los dispositivos conectados a Internet fue uno de los temas principales de discusión durante el año pasado, especialmente en la conferencia anual de seguridad informática RSA, donde quedó claro que todavía queda mucho camino por recorrer. Actualmente la tecnología de cifrado se utiliza con éxito en la transferencia de datos de redes sociales, juegos en línea y operaciones financieras, pero dado que los sistemas operativos y los dispositivos integrados en los coches autónomos no están todavía completamente definidos, la seguridad de éstos todavía es incierta, no tiene un diseño seguro.

En definitiva, con éstos nuevos movimientos estratégicos de los gigantes de la tecnología la cosa se está animando y las expectativas son muy elevadas. La carrera por la producción de una tecnología segura, usable y eficiente que se convierta en el medio de transporte habitual para todo el mundo está cada vez más cerca.

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