A pesar de la imagen de apertura de este artículo, cuando hablamos de que el PC se queda «congelado» no nos referimos al frío, sino que sin venir a cuento de repente no responde y nos vemos obligados a reiniciarlo. En este artículo vamos a ver las causas más comunes por las que un PC se queda congelado o se bloquea y qué puedes hacer para remediarlo.
Los problemas en el PC que no se manifiestan en forma de pantallazo azul (BSOD) o apagados/reinicios repentinos normalmente dan como resultado que el sistema se queda congelado y no nos permite hacer nada con él salvo apretar el botón de reset para obligarle por las malas a reiniciarse.
Causas por las que un PC se queda congelado
Vamos a examinar a continuación cuáles son las causas más comunes de esta situación y qué puedes hacer al respecto para evitar que tu PC se quede totalmente congelado, lo que a veces puede tener como consecuencia una BSOD o pantalla azul de la muerte por un problema del sistema y a veces ni tan siquiera ocurre eso, ya que el sistema simplemente se congela, lo que significa que la CPU deja de procesar instrucciones.
Este fenómeno se debe cuando el sistema operativo deja de funcionar y, por tanto, de gestionar con la CPU los procesos que debe ejecutar del resto de programas. Por así decirlo, el equipo se ha quedado quieto en un punto de este trabajo que le hemos pedido hacer y no avanza, lo que aparece en pantalla como si no hubiera cambios ni estuviera pasando nada.
Recursos de sistema insuficientes
Una de las razones más comunes por las que el PC se queda congelado o bloqueado es porque el sistema no tiene recursos suficientes para satisfacer la demanda del software. Esto ocurre principalmente cuando la petición de datos e instrucciones a la memoria RAM es tan alto que el controlador de la misma integrado a día de hoy en la CPU, el IMC se colapsa.
Pensad en ello en cuando hay un siniestro en medio de la carretera y se crea un atasco. Cuando se llega a un punto de colapso determinado y no se puede hacer nada, entonces es cuando la CPU enviará una interrupción para casos excepcionales que provocará un cuelgue del sistema para no saturar el controlador de memoria integrado.
Esto es muy común que suceda en configuraciones que tratan de utilizar programas con un consumo de recursos más alto de lo que puede ofrecer el ordenador, si bien es cierto que en la mayoría de las ocasiones simplemente se bloqueará el propio software hay ocasiones en las que puede terminar congelando todo el PC. En este caso es posible que directamente no podáis acceder a nada, ni abrir el administrador de tareas ni navegar por el propio sistema operativo ya que la aplicación está evitando que se pueda interactuar con cualquier otra.
Uno de los ejemplos más claros que hay en estos casos tiene que ver con los videojuegos, muchos de los que hay en el mercado pueden llegar a tener unos requisitos que no todos los ordenadores pueden cumplir causando que al iniciarlos y cargar una partida puedan llegar a bloquearse.
Poco espacio en disco
En relación con el apartado anterior, la falta de espacio libre en el disco es otro de los problemas causante de que nuestro PC se cuelgue. Windows necesita un mínimo 20 GB que funcionar de forma fluida. Cuando el equipo se queda corto de memoria (generalmente siempre lo hace por mucha que tengamos), utiliza el disco duro para ampliar la memoria. Esto se denomina memoria virtual y permite al equipo seguir trabajando sin cerrar ninguna de las aplicaciones que tengamos abiertas.
Sin embargo, llega un momento en el que el PC no puede utilizar más memoria de la que está limitada por el sistema, por lo que acaba colapsando y se congela. En ocasiones, tan solo es necesario esperar unos segundos hasta que se solucione el problema, sin embargo, en ocasiones, no hay ninguna forma de salir del estado de congelación en la que se ha metido el equipo siendo el reinicio la única forma de recuperarlo.
Este es problema es tan sencillo como cerrar todas las aplicaciones que sabemos que no vamos a utilizar en los próximos minutos para así liberar memoria y que el equipo no tenga la necesidad de utilizar espacio en disco como memoria física. Si no tenéis muy claro qué aplicaciones son las que más afectan a esto debido a que tenéis una gran cantidad de software ejecutándose siempre podéis utilizar diversos programas como ISLC (Intelligent standby list cleaner) que liberan la RAM de forma automática quitando los diversos programas que pueden mantenerse en la cola de ejecución pero que no tienen necesidad de estar en este lugar.
Mal estado del disco duro
No solo la falta de espacio puede ser la culpable de que el PC se quede pillado y no responda. Otro factor que, generalmente está asociado con este tipo de problema, es el estado físico de la unidad de almacenamiento. Si bien es cierto que las unidades tanto HDD como SSD tienen una vida muy larga, mucha más larga de lo que tardan algunos equipos en quedarse desfasados, si tienen un uso muy intenso su vida puede acortarse. Para comprobar la salud del disco duro, podemos utilizar la aplicación CrystalDiskInfo, una aplicación que podemos descargar desde su página web y nos informará del estado de este.
Si el equipo se queda colgado durante unos segundos y rápidamente vuelve a estar en funcionamiento, se debe al tipo de unidad de almacenamiento que estamos utilizando. Mientras que las unidades HDD cuando no se utilizan entran en reposo para ahorrar energía, las unidades SSD siempre están en funcionamiento (consumen menos energía que los HDD). Cuando queremos acceder a la unidad HDD, ya sea a través del explorador de archivos o con una aplicación para guardar o consultar documentos, esta tardará unos segundos en despertar y estar disponible. No se debe a ningún problema sino a su funcionamiento.
Memoria RAM insuficiente
A este respecto, los dos componentes que tienen la culpa en la mayoría de los casos son el procesador y la memoria RAM; el PC almacena en la RAM todos los programas en ejecución, y si estos procesos ocupan toda la memoria física, el equipo pasará a utilizar el archivo de paginación, una sección del dispositivo de almacenamiento que actúa como RAM de respaldo para estas situaciones.
Incluso si tienes un SSD, el uso de este archivo es mucho más lento que utilizar la RAM real destinada a este fin, y como resultado el PC se ralentizará hasta el punto de llegar a colapsar y «colgarse». Con el procesador es una historia similar, y cuando ejecutamos operaciones muy exigentes podemos copar el uso de CPU para estas, dejando el resto en segundo plano y haciendo que el sistema se quede bloqueado.
Con las ingentes cantidades de RAM a día de hoy no es un problema que suela ser habitual. Aunque sí nos dedicamos a diseño gráfico, edición de vídeo o cualquier profesión que trabaje con archivos grandes entonces es recomendable tener cuanta más RAM mejor, con tal de evitar situaciones como esta.
Memoria virtual insuficiente
Windows, al igual que cualquier otro sistema operativo, utiliza el espacio libre en disco como memoria virtual cuando se ha agotado la memoria RAM física disponible para así poder mantener abiertas todas las aplicaciones que el usuario necesita. Al necesitar espacio libre en disco para utilizar como memoria virtual, uno de los motivos por lo que este puede llegar a congelarse es por la falta de espacio libre a utilizar.
Windows configura de forma predeterminada Windows para que el equipo utilice un determinado espacio del disco como memoria virtual cuando sea necesario. Si el espacio es insuficiente, el equipo se puede dejar de funcionar durante unos segundos o congelarse directamente al colapsar.
Afortunadamente, desde las opciones de configuración de Windows, podemos modificar el espacio que podemos asignar a la memoria virtual de Windows. Si tenemos la necesidad de tener abiertas muchas aplicaciones y ampliar la memoria RAM no es una opción debemos modificar la configuración de la memoria virtual para que Windows utilice la que sea necesaria en cada momento para que el equipo siga en funcionamiento.
Es importante tener en cuenta que esto implica tener una mayor cantidad de espacio libre para el Windows pueda utilizarlo, pero es la única opción cuando no podemos ampliar la RAM.
Plan de energía equivocado
Windows, de forma predeterminada 3 planes de energía: Economizador, Equilibrado y Alto rendimiento. A través del software del fabricante del procesador, el sistema puede crear otros planes de energía (como podemos ver en la siguiente imagen).
Como bien podemos deducir por el nombre, el plan economizador está enfocado a reducir el consumo de energía reduciendo la velocidad del procesador a la mínima establecida por el fabricante, por lo que es ideal para equipos portátiles. Esto hace que los juegos y aplicaciones tarden más tiempo en cargarse y pueden provocar tirones.
El plan Equilibrado ajusta automáticamente la velocidad del procesador en base a la carga a la que esté sometido. En ocasiones, cuando tiene que aumentar la velocidad del procesador para ofrecer un mayor rendimiento, puede provocar pequeños tirones o incluso dar la sensación de haberse quedado colgado. Esto es habitual en procesadores antiguios.
La mejor forma de evitar este problema pasa por utilizar el plan Alto rendimiento cuando necesitemos que el equipo nos ofrezca el máximo rendimiento posible, pero solo en estos casos. Si vas a mover archivos, navegar por Internet, ver Netflix o vídeos de YouTube, el plan Equilibrado es más que suficiente.
De hecho, el plan Equilibrado es siempre la mejor opción ya que se adapta automáticamente a la carga de trabajo en tiempo real, subiendo o bajando la velocidad del procesador es base a las necesidades del sistema.
Virus y malware
Otro de los motivos por el que un PC se puede congelar y dejar de funcionar temporalmente es debido a un virus, malware o cualquier otro tipo de software malicioso que ha infectado el PC. Este tipo de software puede haberse colado en el sistema a través de un software descargado de una página pirata generalmente y no solo puede acabar afectando al rendimiento del PC, sino que, además, también puede suponer un serio problema para la seguridad de los datos almacenados en su interior, datos que pueden ser enviados a servidores externos sin que el usuario se dé cuenta.
Pero, no todo el software malicioso está diseñado para robar datos. Otros simplemente están creados para eliminar contenido del PC o incluso corromper los datos almacenados en su interior, lo que puede suponer un importante problema si no hacemos copias de seguridad periódicas. Si bien es cierto que Microsoft Defender, el antivirus nativo de Windows 10 y Windows 11 es más que suficiente para proteger cualquier equipo, no es la mejor opción si somos de los usuarios a los que nos gusta descargar cualquier tipo de contenido de cualquier página web, especialmente si hablamos de software pirata.
Si el antivirus que utilizamos no detecta ningún tipo de software malicioso en el equipo, eso no significa que el PC no esté infectado. Si, además de congelarse, se muestran ventanas emergentes de forma aleatoria, se abren aplicaciones que no hemos recordado instalar, el equipo tarda mucho más de lo normal en iniciar y en ejecutar cualquier aplicación, significa que se ha colado un software de terceros si nuestro consentimiento que está afectando al rendimiento del PC.
¿Cómo se solucionan las congelaciones?
Si es tu caso, tienes varias opciones para solucionarlo, como ampliar la capacidad de la memoria RAM del equipo o cambiar a una CPU más potente como la medida más drástica y lógica, pero también puedes administrar la memoria virtual del sistema o simplemente tratar de no ejecutar tantas aplicaciones a la vez. Prácticamente todas las formas que hay de solucionarlo pueden hacerse retocando unos cuantos aspectos del sistema operativo, pero también hay ocasiones en las que tendréis que hacer alguna actualización sobre los componentes.
Cabe destacar que si estáis tratando de ejecutar programas actuales en un ordenador que no tiene ciertos estándares recientes lo más probable es que podáis encontrar bastantes problemas, en el caso de que el ordenador no solo se congele sino que además lance un mensaje como el BSOD de Windows, tendréis que plantearos invertir un poco de dinero en mejorarlo.
En caso de incompatibilidad de hardware
Si un componente de hardware de tu PC no es totalmente compatible con tu versión del sistema operativo, puede causar problemas de estabilidad. Lo normal cuando esto sucede es que tengamos los temidos pantallazos azules, pero hay veces en las que instalamos un nuevo dispositivo y Windows trata por todos los medios de descubrir la forma de que sea compatible.
Notaremos que esto es así si abrimos el administrador de tareas y vemos un proceso llamado WMI Provider Host (32 bits) consumiendo la mayoría de los recursos del procesador y/o del disco.
Nos vemos en la misma situación que en el apartado anterior, el PC se queda congelado porque la CPU está al 100% (y a veces por la misma incompatibilidad del hardware). Lo único que podemos hacer es esperar a que Windows termine esta tarea, o desconectar el dispositivo de hardware que causa la incompatibilidad.
En caso de problemas de temperatura
Lógicamente es un tema de hardware y más en verano. Puede que no nos demos cuenta, pero en no pocas ocasiones de estrés, sea en benchmark o jugando, o incluso creando contenido, nuestro PC coge temperaturas fuera de lo normal en estas y otras situaciones. Podría darse incluso en casos donde el ordenador esté en idle, en reposo, sea por un disipador que no toca bien (SSD M.2 es el más común), un mal montaje después de una limpieza a fondo donde se han quitado los disipadores de CPU o GPU (ambos también puede darse) u otras causas externas.
Una temperatura ambiente junto con una mala refrigeración pueden dejar el PC en un momento de bloqueo por distintos motivos. Desde reducción de la frecuencia del procesador drástica (en casos extremos puede llegar hasta 1 MHz con tal de proteger la vida del mismo) fallo eléctrico derivado de un exceso de temperatura y por consiguiente una nefasta entrega del voltaje y el amperaje en la placa base o GPU.
O simplemente puede darse un motivo de desgaste momentáneo o pérdida de información en las celdas de un SSD. Así que conviene tener todo bien revisado antes de seguir adelante.
¿Tienes antivirus instalado?
Por supuesto, la diversidad de potenciales problemas que podemos tener que provocar que el PC se bloquee es bastante amplia. Por ejemplo, podríamos tener Malware de algún tipo que provoca que el uso de recursos de hardware se dispare y propicie las situaciones que hemos mencionado más arriba, así que si ves en el administrador de tareas que hay procesos que no conoces y que están consumiendo muchos recursos te recomendamos analizar el PC en busca de Malware.
A tenor de esto, también debemos mencionar que el tener antivirus instalados en el equipo suele ser una fuente bastante importante de ralentizaciones. Si bien un antivirus muchas veces puede dejarnos, el PC totalmente congelado no es demasiado habitual, pero en el caso de usuarios que instalan diversos antivirus en el equipo sí, ya que el motor de uno interfiere con el otro y producen bloqueos. No instales nunca dos antivirus diferentes (de hecho, si instalas un antivirus de terceros te recomendamos desactivar Windows Defender).
El principal motivo para no utilizar más de un antivirus a la vez se debe a que tanto Microsoft Defender como el antivirus que hayamos instalado, luchan por hacerse con el control del analizan su funcionamiento en tiempo real al mismo tiempo. Lo mismo sucede cuando descargamos un archivo. Esto supone un elevado consumo de recursos que llegar a afectar al rendimiento del PC hasta llegar el momento de colgarse completamente.
Analiza el registro de Windows
Finalmente, debemos destacar otra posible fuente de cuelgues del PC: el registro de Windows. Este registro es una base de datos en la que Windows guarda todo tipo de información sobre tu PC y su configuración. Cuando instalas o desinstalas algún software, editas una configuración o haces algún cambio en el PC, Windows lo anota todo ahí.
La mayoría del tiempo el registro de Windows funciona sin problema alguno sin que hagas nada, y de hecho recomendamos encarecidamente que NO utilices los famosos «limpiadores de registro» como CCleaner, ya que en la mayoría de los casos son totalmente inútiles y en el peor de los casos pueden ser hasta peligrosos. Si tu registro de Windows tiene demasiadas cosas hasta el punto de que hace que Windows se quede colgado, lo mejor que puedes hacer es reinstalar Windows, sin más.
Actualizar Windows
Cada vez que Microsoft lanza una nueva actualización de Windows, no se dedica únicamente y exclusivamente a añadir nuevas funciones. La mayoría de las veces, estas se centran en mejorar el rendimiento del equipo además de parchear los problemas de seguridad que se hayan detectado desde el lanzamiento de la actualización anterior. Microsoft, no es el único desarrollador de software que lo hace, ya que tanto Google como Apple hace lo mismo.
Este es el principal motivo por el que, cuando el no funciona correctamente, os recomendamos siempre comprobar si existe una nueva actualización para instalar ya que, es probable, que esta solucione los problemas de rendimiento o inestabilidad que esté presentado el equipo. Es importante saber diferenciar entre las actualizaciones del sistema, actualizaciones que debemos instalar si o si, y entre las actualizaciones opciones del sistema operativo, actualizaciones que no mejoran el rendimiento.
Actualizar la BIOS
Además de comprobar si existe una nueva actualización de Windows, también debemos comprobar que el fabricante de nuestra placa base ha lanzado una nueva actualización. Es importante revisarlo especialmente si el procesador de nuestro PC es de última generación. Cuando se lanza un nuevo procesador, los fabricantes de placas lanzan una aplicación de la BIOS para que ese sea compatible al 100%, por lo que, si es nuestro caso, debemos comprobar si tenemos una actualización pendiente de descargar e instalar.
Actualizar la BIOS de la placa de nuestro PC es un proceso que podemos hacer directamente desde la BIOS o bien descargado el firmware desde la página web del fabricante asegurándonos de que se trata de una actualización para nuestro modelo concreto de BIOS, copiarlo en un USB y realizar el proceso desde la BIOS. Durante el proceso debemos evitar que el equipo se apague, ya que puede llevar al traste la BIOS de la placa y dejarla completamente inservible sin posibilidades de recuperación.
Cómo evitar que el ordenador se quede pillado
Limpia el inicio en tu PC si este tiene pocos recursos, para eso lo mejor es deshabilitar las aplicaciones de inicio desde el administrador de tareas, ya que muchas de ellas se quedan en segundo plano y nos son totalmente inútiles y si, en algunos casos, pueden llegar a congelar el PC si estos requieren demasiada potencia para funcionar y no todo el mundo tiene un PC de altas capacidades.
No obstante, te recomendamos funcionar solo con las aplicaciones necesarias o que sepas que vas a utilizar en el día a día. No dejes aplicaciones en segundo plano y úsalas solo cuando te sean necesarias. Si no están haciendo ninguna tarea como una descarga en segundo plano, por ejemplo, entonces lo mejor es dejarlas cerradas.
Elegir exactamente qué quieres ejecutar en tu PC es esencial para controlar lo que puede soportar nuestro ordenador con los componentes que tenemos instalados, por lo que no dudes a la hora de eliminar para siempre la ejecución en segundo plano de todo aquello que no tenga un uso diario. Quédate con los servicios y aplicaciones justas sin ir acumulando más y más procesos que solo provocan ralentizaciones y, en última instancia, congelaciones cada pocos minutos.
Y si nada de lo anterior funciona, pues solo te queda un camino: plantearte si no necesitas cambiar todo el equipo o mejorar algún componente concreto como puede ser la memoria RAM o, por qué no, liquidar la unidad mecánica de almacenamiento y sustituirla por otra SSD. Duplicar la cantidad de RAM, o alcanzar el tope máximo que permite tu placa base puede ser la diferencia entre disfrutar de un PC renovado que no se parece en nada al que te estaba dando tantos problemas.
No es necesario explicar otro método que nunca falla, y es, evidentemente formatear el ordenador, aunque es un proceso que muchas veces no deseamos. Aunque bueno, si podemos acceder (aunque sea de forma difícil) y realizar una copia de seguridad, podremos formatearlo sin problemas. De todas maneras, también existen otra opción, y es reiniciar la BIOS, muchas veces los fallos provienen de ella, sobre todo si hemos tocado algo antes. En este caso podemos realizar un método muy sencillo, y es quitar la pila de nuestro PC, una forma muy antigua de reiniciar los valores de la misma y conseguir evitar algún fallo de nuestro ordenador producido por alguna tontería.
Cómo identificar si el problema es de hardware o software
Cuando el PC se queda congelado, es normal no saber si el problema viene del hardware o del software. Pero hay algunas pistas bastante claras que te pueden ayudar a salir de dudas sin complicarte demasiado.
Si el fallo ocurre siempre haciendo lo mismo, como abrir un programa concreto, jugar a un juego o justo después de instalar algo, lo más probable es que sea un problema de software. En estos casos suele haber algún conflicto, un programa mal optimizado o algún driver que no está funcionando bien. Aquí lo típico es probar a actualizar, reinstalar o directamente eliminar ese programa para ver si deja de pasar.
En cambio, si el PC se cuelga sin un patrón claro, da igual lo que estés haciendo, entonces empieza a oler más a problema de hardware. Por ejemplo, puede ser la memoria RAM, el disco o incluso el procesador. También puedes notar cosas raras como que el equipo va más lento de lo normal, hace ruidos extraños o se reinicia solo.
Un truco bastante útil es arrancar el PC en modo seguro. Si en ese modo no se cuelga, casi seguro que el problema es de software. Y si sigue pasando incluso así, es muy probable que haya algo físico fallando.
Al final, una forma bastante clara de comprobarlo es formatear el equipo (si puedes). Si después de eso sigue congelándose, entonces no hay mucho misterio: es hardware. Si no, era software.
