Si tu fuente está sucia, así debes limpiarla para no dañar nada

Si tu fuente está sucia, así debes limpiarla para no dañar nada

Rodrigo Alonso

La fuente de alimentación, como el resto de componentes del PC, termina ensuciándose y llenándose de polvo incluso por dentro, por lo que limpiar la fuente de alimentación es una de las tareas de mantenimiento que deberíamos realizar cada cierto tiempo. En este tutorial vamos a enseñarte cómo deberías limpiar la fuente de alimentación por dentro para no dañar nada ni hacerte daño tú mismo en el proceso.

Aunque tengas filtros anti polvo en la zona de la fuente de alimentación, el polvo termina entrando por dentro. Y como ya sabéis, cuando el polvo se solidifica a causa del calor se convierte en hollín, que puede terminar causando auténticos desastres ya que es conductor de la electricidad. Por este motivo es esencial darle también cierto mantenimiento a la fuente de alimentación y limpiarla incluso por dentro.

Pasos previos y material necesario

El paso previo es evidente: tienes que desenchufar de la corriente, desconectar del PC, y desmontar la fuente de alimentación. Además, es importante esperar unos 15 minutos por seguridad, de manera que sus condensadores se descarguen completamente de energía, antes de abrirla para limpiarla por dentro. Por precaución también es recomendable apagar la fuente del botón que la mayoría incorpora en la parte trasera.

Como materiales, necesitaremos lo siguiente:

  • Un trapo de microfibra.
  • Una brocha limpia.
  • Un spray de aire comprimido.

Cómo limpiar la fuente de alimentación por dentro

El primer paso es quitar la carcasa metálica exterior de la fuente de alimentación, que normalmente va anclada con solo cuatro tornillos. Una vez quitada la carcasa, es esencial desmontar el ventilador (normalmente va conectado a la otra parte del interior de la fuente con un solo conector) también para poder limpiarlo de manera individual (aquí tenéis un tutorial para limpiar ventiladores), así como la rejilla tras la que se monta, por dentro y por fuera, con el trapo de microfibra.

Ahora debemos centrarnos en el interior, donde están todos los componentes eléctricos. La recomendación es comenzar con la brocha, haciendo pasadas suaves por donde haya más suciedad concentrada. Con esto quitaremos la mayoría del polvo y el hollín. No hace falta que frotes ni que hagas reiteradas pasadas, con pasarla suavemente para quitar la mayoría de la suciedad será suficiente.

Hecho esto, es hora de pasar a usar el spray de aire comprimido, a una distancia no inferior a 10 centímetros y nunca apuntando directamente a donde haya cables soldados. Esto es muy importante ya que si acercas el chorro de aire comprimido demasiado podrías provocar que algo se suelte.

Aplica el aire comprimido en las zonas a las que no hayas podido acceder con la brocha. Se trata de eliminar la suciedad de los rincones pequeños, así que hazlo con pequeñas pulsaciones para que vaya saliendo el chorro en pequeñas ráfagas, y así hacer que la suciedad salga de manera eficiente.

La fuente no va a quedar totalmente perfecta así, pero sí que deberías de haber sido capaz de limpiar más del 90% de la suciedad. Un último paso sería pasarle el paño de microfibra, totalmente seco, por las paredes metálicas tanto del interior de la fuente como de la carcasa que retiraste al principio. Ya solo quedaría volver a montarlo todo y a funcionar.

La limpieza de la fuente de alimentación del PC es muy importante, y deberías realizarla por lo menos una vez al año, o cada 18 meses como mínimo.

Limpia tu PC a menudo

Te recomendamos que cada cierto tiempo dejes descansar tu PC y le hagas una limpieza a fondo, dedica un tiempo regularmente y así conseguirás que tu PC tenga una vida útil mucho más larga, aparte que no hay nada más molesto que el polvo que se va acumulando y tu salud lo agradecerá si tienes alergia el polvo. Además, que un PC limpio por dentro da gozo mostrarlo.