Cómo y por qué deberías calibrar tu monitor en Windows 10

Cómo y por qué deberías calibrar tu monitor en Windows 10

Rodrigo Alonso

Además de poder calibrar el monitor utilizando herramientas de terceros y los propios controles del monitor, el sistema operativo Windows 10 también tiene una herramienta interna de calibrado de color que nos ayudará a hacer un calibrado básico para ver la imagen lo mejor posible. En este artículo vamos a enseñaros cómo podéis acceder a esta herramienta y os vamos a explicar cómo se utiliza.

Antes de empezar a tocar los parámetros del monitor con la herramienta de calibrado de Windows 10, es recomendable restaurar el monitor a los ajustes de fábrica (si es que no es un monitor nuevo que acabáis de comprar, claro).

Cómo acceder a la herramienta de calibrado

Desde el escritorio, pulsa con el botón derecho del ratón sobre cualquier espacio vacío y hacer clic sobre «Configuración de pantalla».

En la ventana que se abre debemos ir abajo del todo y seleccionar la opción «Configuración de pantalla avanzada».

Se abre otra ventana. En ésta pulsa en «Mostrar propiedades del adaptador de pantalla». Dependiendo de tu versión de Windows, quizá directamente desde aquí tengas la opción de acceder a las opciones de calibrado de color.

En la ventana que se abre, ve a la pestaña «Administración del color» y pulsa sobre el único botón que encontrarás.

Tras hacer esto, ya tenemos abierta la herramienta «Administración del color» que nos permitirá realizar el calibrado básico del que os hemos hablado antes.

Cómo calibrar el monitor

Lo primero que debemos hacer es, en la primera pestaña, seleccionar el dispositivo (en este caso el monitor, obviamente).

Si vamos a la segunda pestaña, «Todos los perfiles», podemos agregar y quitar perfiles (que podemos descargar de Internet, como desde la página del fabricante, aunque si hacéis una búsqueda de perfiles según el modelo de vuestro monitor es probable que encontréis varios perfiles ya calibrados, lo cual es una ventaja).

Y si nos vamos a la tercera pestaña, Opciones avanzadas, encontraremos lo que estamos buscando. Aquí podemos asignar perfiles determinados (los que tenemos en la pestaña anterior) a distintos ámbitos, algo que es muy útil, pero lo que buscamos aquí es la opción de «Calibrar pantalla«.

Al hacer clic sobre el botón se abrirá una especie de asistente (porque va en varios pasos haciendo clic en Siguiente) que ocupará toda la pantalla. Nosotros lo hemos hecho pequeño para poder sacar las capturas de pantalla, pero lo ideal es que ocupe toda la pantalla para que podamos calibrar el monitor adecuadamente.

Lo primero que vamos a poder ajustar es el Gamma, y tan solo tendremos que seguir las indicaciones de la pantalla. La mayor diferencia entre esta herramienta de calibrado y las demás es que aquí podemos modificar los niveles directamente en Windows, sin necesidad de tocar los ajustes del monitor manualmente.

Lo mismo sucede con el brillo, el contraste y el ajuste de color. En todos los casos el sistema nos da indicaciones a seguir y, con unos controles deslizantes que podremos mover con el ratón, simplemente lo ajustamos a los valores que consideremos óptimos.

Además, no tengáis miedo de ajustar estos valores y que luego no os guste el resultado, porque al terminar nos permitirá confirmar los cambios hechos o volver a la calibración anterior.

Ya veis que con la herramienta interna de Windows 10 para calibrar el monitor, todo es muy sencillo y podemos hacerlo con unos simples clics del ratón.

¿Para qué sirve calibrar el monitor?

Realizar este proceso al menos una vez (lo recomendable es hacerlo nada más poner un nuevo monitor) nos permitirá ver una representación de los colores más real, y en general mejora mucho la experiencia de visualización.

Además, si vais a dedicaros a edición de imagen o vídeo, es algo esencial para poder ver todos los detalles necesarios.