¿Merece la pena un SSD externo o vale con un disco normal?

Cuando necesitas algún medio de almacenamiento externo para poder mover tus archivos de un sitio a otro, hacer backups o simplemente como medio de ampliar la capacidad de tu consola de juegos, tenemos diversas opciones y entre ellas destacan los discos duros externos con conexión USB. Sin embargo, en los últimos tiempos la opción de comprar un SSD externo se ha convertido en otra alternativa más, prometiendo un rendimiento muy superior al de los discos normales, aunque eso sí, a un precio sensiblemente superior. ¿Qué opción es la que más merece la pena?

Un SSD externo, especialmente si está basado en la interfaz PCIe NVMe, promete un rendimiento muy superior al de un disco duro tradicional, pudiendo llegar a superar 1 GB/s de tasa de transferencia, frente a los 100-150 MB/s que ofrecen los discos duros mecánicos con conexión USB. Sin embargo, hay que tener también en cuenta el mismo problema que encontramos en los SSD / discos duros internos: el precio por GB de capacidad.

Así pues, ¿qué merece más la pena?

SSD externo o disco duro USB, ¿qué te conviene más?

Actualmente, puedes encontrar discos duros externos con conexión USB 3.0 que ofrecen tasas de transferencia que rondan los 140 MB/s bastante baratos, con las unidades de 4 TB de capacidad rondando los 90 euros. Sin embargo, si quieres comprar un SSD externo por ese precio más o menos tendrás que conformarte con capacidades de 500 GB cuando internamente son SATA (y proporcionan velocidades de unos 500 MB/s), y ya si buscas SSDs NVMe tendrás que desembolsar bastante más dinero, ya que salvo que encuentres una buena oferta los modelos de 500 GB rondan los 150 euros.

Por supuesto, la elección dependerá de la capacidad que necesites, de tu presupuesto y también de para qué vayas a utilizarlo. En términos de rendimiento no cabe duda de que un SSD externo te va a dar muchísima más velocidad que un disco normal, pero también es bastante más caro y de menor capacidad (en discos externos de 2,5″ TB el máximo actualmente es de 5 TB, mientras que en SSDs el máximo es de 2 TB por norma general, y a precios desorbitados).

Cuándo merece más la pena un SSD externo

Cuando necesitas almacenamiento externo para tareas que requieran un gran rendimiento, entonces es cuando un SSD externo te merecerá más la pena. Por ejemplo, si eres un profesional de la creación de contenidos y necesitas tener copias de seguridad de tus archivos de manera rápida y directa, o simplemente requieres llevar tu contenido de un sitio a otro, un SSD te ahorrará bastante tiempo con respecto a un disco duro mecánico. No obstante, esto tiene un límite ya que este tipo de contenido también implica necesariamente bastante capacidad.

SSD NVMe Externo Transcend

Esto también se puede aplicar a usuarios que viajan mucho y tienen un ordenador portátil, por doble motivo. Hoy en día casi todos los portátiles vienen equipados ya con un SSD, pero normalmente es de baja capacidad. Contar con un SSD externo como almacenamiento ampliado no solo te servirá para mantener en cierta medida la velocidad de todo tu almacenamiento y así contar con una capacidad adicional, sino que además al viajar mucho y dado que el SSD no tiene partes móviles, es mucho más resistente a impactos y cambios de temperatura que un disco duro normal. En definitiva, tiene una mejor durabilidad y es más apto para llevarlo de un sitio para otro sin que se estropee.

Cuándo merece más la pena un disco externo convencional

Cuando lo que necesitas es tener bastante capacidad de almacenamiento, ya sea para grandes volúmenes de archivos o para copias de seguridad, entonces merece más la pena un disco duro convencional aunque vaya en detrimento de la velocidad. Desde luego, sale más a cuenta por su relación precio por GB de capacidad, y salvo que te sobre el dinero será la solución más razonable para grandes capacidades.

Muchos os preguntaréis si merece la pena para el almacenamiento ampliados de las consolas. La respuesta es que sí, merece más la pena un disco normal por USB que un SSD externo ya que ese rendimiento adicional no se nota en demasía cuando tienes los juegos instalados en el dispositivo, y la mayor capacidad (o, repetimos, mejor relación capacidad por precio) de los discos duros convencionales te permitirá tener un mayor número de juegos instalados.