La industria está un poco revuelta y cada vez parece más enfocada hacia juegos que aspiran a convertirse en servicios. Así que el hecho de que aparezca un estudio con las ideas tan claras sobre un juego que podría parecer de otro tiempo, es tan agradable como alentador. Quiere decir que casos como los de Clair Obscur Expedition 33 podría seguir llegando en los próximos tiempos sin mayores problemas y alimentar una cierta esperanza entre los jugadores que simplemente quieren vivir aventuras en mundos narrativos.
Ahora bien, miro con bastante sorpresa el revuelo que ha montado este Clair Obscur Expedition 33 porque, aunque luego os vamos a explicar más cosas, no es como para considerarle ya el GOTY automático de 2025. Tiene grandes ideas, y las que pone en práctica son, por lo general, muy atractivas de disfrutar, pero luego también convive con cuestiones que dejan entrever que hay cosas que los desarrolladores no han querido afinar como debían.
No es un juego de 10, tampoco de un simple 7, pero es evidente que mucha culpa de la percepción final depende de cómo hayamos conectado con él. Y su historia no solo ayuda a hacerlo, sino también la manera en la que nos lleva de la mano por un montón de lugares conocidos en los que sus creadores se han inspirado de forma clara, con una especial interferencia en los JRPG de siempre, de los Final Fantasy de Square o de otros muchos que fueron los que sembraron las raíces del género de combates por turnos.
El juego que querría Square que fuera un Final Fantasy
Os vamos a contar una sensación que nos ha asaltado durante todo el juego y es que Sandfall Interactive ha hecho el Final Fantasy que Square debería haber lanzando en sus últimas entregas. Tras los fails para muchos (me incluyo) a la hora de borrar de su saga todo rastro de combates por turnos, resulta que un pequeño estudio coge lo que en tiempos fue una de las mejores sagas de siempre y replica su fórmula para triunfar por los japoneses. Estamos seguros de que en las oficinas de Square se estarán revolviendo al ver que el camino que abandonaron lo están aprovechando otros para seguir triunfando y… vendiendo.
Pero dejando a un lado esa apreciación de lo mucho que Clair Obscur Expedition 33 bebe del éxito de los Final Fantasy (la épica, el diseño de los escenarios, la naturaleza de su historia y los protagonistas que van desfilando por pantalla, la música y hasta el estilo gráfico en algunos enemigos), es evidente que subyace un amor por los JRPG del que nadie duda y que resulta ser, con mucho, la mayor aportación de este juego a la industria.
Un mundo que se va al carajo
La narrativa de Clair Obscur: Expedition 33 nos lleva hasta un mundo envuelto en un misterio y peores presagios. Expediciones que se suceden, una detrás de otra, apariciones de la Peintresse en el horizonte y un número, que pinta en un monolito y que marca la vida de muchos de los que viven en ese universo cataclísmico. Un París de la Belle Epoque partido en mil pedazos, que flotan en un cielo por el que desaparecen muchas de las personas que importan a nuestros protagonistas.
Si no os queremos contar más es porque queremos que disfrutéis de esos primeros minutos de Clair Obscur Expedition 33 que no merecen un spoiler por lo bien narrados que están. Nadie te dirá qué está ocurriendo, nadie te explicará como si fuera para tontos de qué va la historia, tú la vivirás en directo, poco a poco, para que vayas hilando y conectando todas las piezas del puzle que te muestran. Ese es, con total seguridad, uno de los grandes aciertos de Sandfall Interactive con este JRPG, que tú mismo concluyes lo que pasa, nada bueno, sin que nadie te guíe de la mano.
Además, la atmósfera que ha conseguido el estudio es de los que hacen época porque de verdad que es un trabajazo lo que han conseguido con Clair Obscur Expedition 33: las conversaciones son las que se pueden esperar de personajes adultos, no hay espacio para diálogos absurdos o de besugos de otros juegos que aspiran a ser tomados en serio, y encima con cada palabra la historia avanza. Aunque hay veces que querremos matar (figuradamente) a Gustave cada vez que abra la boca y no salgan de ella más que una reiteración de intenciones que ya nos sabemos de memoria, y que por mucho que nos las repita mil veces, no servirán para mejorar la historia. Al revés, nos hace percibir al protagonista en un verdadero merluzo al que tiene que ayudar a centrarse Lune, sobre todo.
El centro de Clair Obscur Expedition 33: los combates
Está muy bien todo lo que os decimos de la historia, de los personajes, su diseño, ese París destruido sacado de la Belle Epoque… pero lo que de verdad mueve a este juego son los combates por turnos. Son el verdadero corazón de la bestia y por lo que muchos le agradecemos que haya llegado en un momento tan crítico de la industria, cuando algunos de sus principales valedores han decidido jubilarlos no se sabe aún por qué.
Cada encuentro se convierte en un desafío táctico donde la improvisación tiene poco margen y la planificación meticulosa es la clave del éxito. Creednos que cada poder hace lo que debe y cada enemigo se defiende siempre escondido detrás de potentes resistencias a ciertos elementales, a ciertas poses y a ciertos golpes. Nosotros debemos elegir el golpe o la habilidad que toque y mirar siempre hacia el futuro, un par de turnos más allá, gestionando pócimas de vitalidad o energía, guardando puntos de acción en cada turno y recargando nuestros poderes para intentar llegar al golpe de gracia con todo a tope.
Aquí entra en juego el sistema de reacción en tiempo real. Durante el turno del rival, el juego pasa de ser una dinámica de turnos a un reto de reflejos. Podrás ejecutar esquivas al milímetro para evitar el daño o, de manera más valiente, realizar un parry en el momento justo. Esta segunda opción es más difícil de hacer, pero balancea su dinámica de riesgo-recompensa porque supone la ejecución de un contraataque automático. Donde castigaremos severamente al enemigo. Por lo tanto, cada enfrentamiento es una única y verdadera coreografía.
Todos estos movimientos se van aprendiendo a medida que subimos de nivel y, también, según completamos esquivas exitosas, equipando Pictos para potenciar nuestros poderes de ataque y defensa o usando las Lúminas y los elixires de Croma para que la salud de todo el grupo siga intacta, a pesar de todos los golpes que nos vamos a llevar.
Mucho jefe y pocos soldados
El eje fundamental de Clair Obscur Expedition 33 está en sus combates y son los jefes los más divertidos de todos. Sus diseños son muy distintos a los soldados (los llamamos así pero son los personajes informes con los que nos cruzamos) y tienen ya puntos débiles a los que debemos atacar, además de aprender sus fortalezas y resistencias. Habrá ataques que nos han funcionado hasta ese instante y que dejarán de tener impacto en la vida que les quitamos, y la gracia está en buscarle las cosquillas para que no se convierta en vuestra tumba dentro del juego. Pero como buena notica, debéis saber que si se os complica podréis reducir la dificultad un pelín, por si acaso.
También tenemos enemigos intermedios que son más ligeros, pero ya nos avanzan algunas técnicas que tendremos que manejar ben con los grandes. Recordad que una vez derrotados todos, si vamos a un punto de control y grabamos la partida, si descansamos, vamos a reiniciarlos a todos por lo que aparecerán en el mapa de forma instantánea, así que si volvemos por donde vinimos, lo mismo nos llevamos un disgusto. Una costumbre tan vieja como lo esa el propio género casi desde su concepción hace ya algunos años.
Un buen juego, pero no un gran juego
Suele decirse que “para gustos los colores” y aquí en este Clair Obscur Expedition 33 podemos aplicar esa máxima. La criatura de Sandfall Interactive no es perfecta, tiene lagunas importantes, como toda la parte de exploración, de subirnos y bajarnos a las plataformas para alcanzar lugares algo más escondidos de los mapas: las animaciones de los personajes parecen de hace 20 años y aunque de forma general el diseño gráfico y conceptual del universo del juego es muy pintón y bonito, mirando en detalle parece un juego de PS4. De una generación (como mínimo) anterior a la actual.
Es más, la configuración de los mapas es muy pasillera, con algunos desvíos, pero pasillero porque todos esos recovecos al final son una forma de llegar al mismo sitio. También hay lugares sin salida que esconden elixires que podemos ir recopilando para que el grupo gane fortaleza, así que casi siempre que veas un pequeño recodo que se escapa del camino central, allí lo más seguro es que tengas alguna recompensa. Todo lo demás es muy bueno y muy divertido, con unos combates por turnos que son una delicia y una historia que avanza a buen ritmo y que nos empuja a querer saber lo que está por ocurrir y quiénes son algunos oscuros personajes que pasan por nuestra vida en el juego de forma violenta.
Este tipo de configuraciones en las que encontramos un juego con un sistema de progresión basado en un mundo lineal tampoco es algo malo. Precisamente esto es algo en lo que fallan muchas desarrolladoras, cuando intentan crear un mundo explorable sin saber cómo hacerlo. Es por ello que en muchas ocasiones es mejor centrar el título de esta forma para no caer en la trampa de crear un mundo abierto vacío.
La estructura lineal ha funcionado muy bien en una gran cantidad de juegos en los que la exploración simplemente es un añadido. En juegos como prácticamente todos los Persona (títulos de los que Clair Obscur: Expedition 33 bebe mucho) encontramos que la exploración no resulta tan grande en comparación con los títulos de mundo abierto, pero es lo que los hace únicos.
Clair Obscur Expedition 33 es un buen juego, muy divertido y con elementos suficientes como para que su desarrollador, tras este éxito en ventas, se replantee mejorar eso que, o no le ha dado tiempo a pulir, o simplemente ha dejado como accesorio porque lo esencial, lo que importa, lo hace con un talento descomunal. Y prueba de ello es que muchos estamos esperando a que anuncien una segunda entrega o, simplemente, el nombre de su siguiente trabajo.
La pregunta final: ¿merece la pena jugarlo?
A la hora de recomendar un juego hay que tener muy claro las opiniones sobre el mismo, principalmente porque supone una inversión de dinero. Tal y como hemos indicado actualmente cada persona tiene unos gustos y los juegos cada vez abren más posibilidades para que los usuarios los disfruten.
Pero el arte que representan algunos está por encima de lo que imaginamos, y Clair Obscur: Expedition 33 es uno de ellos. Precisamente por la combinación que hace en términos de historia y combate, mezclado con unos gráficos realmente llamativos, una construcción de mundo única y una gran banda sonora lo convierten en una experiencia única.
Y en este aspecto la mayor ventaja que encontramos sobre este título no está solo en que tiene un precio por debajo de la media (40 €), sino que está disponible en servicios como Game Pass. Esto hace que resulte mucho más accesible y teniendo en cuenta que es un título en el que muchos usuarios no invertirán más tiempo tras pasárselo, es un punto a favor que debemos tener en cuenta.
Sobre la pregunta que hemos formulado de si merece la pena jugarlo o no, la respuesta es sencilla. Si te gustan los juegos con un combate por turnos, con una historia única y un diseño de mundo que ha logrado dejar a más de uno con la boca abierta, merece la pena cada euro invertido. Y si no, también es merecedor de que lo pruebes.

