AMD Radeon VII, review: así rinde la primera gráfica de 7 nm de AMD

Aunque fue presentada oficialmente durante el CES 2019 celebrado en el mes de enero, parece que la nueva AMD Radeon VII (siete) se ha hecho esperar, pero por fin tenemos la oportunidad de mostraros nuestro análisis completo de esta gráfica que presume de contar con la primera GPU gaming del mundo que está fabricada a 7 nm.

Según AMD, la nueva Radeon VII ha sido diseñada para proporcionar el mejor rendimiento en los últimos títulos AAA, pero también para aplicaciones de renderizado 3D y edición de vídeo. Ha sido fabricada utilizando la segunda generación de la arquitectura Vega, proporcionando el doble de memoria, más del doble de ancho de banda y un rendimiento muy superior a la Radeon RX Vega 64, el tope de gama de la primera generación de esta arquitectura.

Así pues, por fin ha llegado la nueva AMD Radeon VII a un precio de 699 dólares (en realidad se puede comprar por algo más de 750 euros en tiendas de España, por lo que en estos términos juega en la misma liga que las GeForce RTX 2080) para poder jugar a los últimos juegos a resoluciones 1440p y 4K a 60 FPS con todo al máximo, así como a 1080p a altas frecuencias de refresco y con HDR (así lo especifica AMD). Igualmente, está preparada para renderizado de vídeo y aplicaciones 3D a resoluciones 8K.

Índice

Características técnicas de la AMD Radeon VII

En la tabla de arriba podemos ver comparadas las características técnicas de la Radeon VII con las Radeon RX Vega 64 y Radeon RX Vega 56, las reinas de la anterior generación. Como novedad principal, ateniéndonos meramente a las especificaciones técnicas, encontramos que la Radeon VII utiliza la arquitectura Vega 20 y está fabricada a 7 nm, frente a Vega 10 y 14 nm respectivamente de la anterior generación, por lo que de buenas a primeras ya podemos esperar una mejor eficiencia, a pesar de que su consumo es 5W superior a la de la Vega 64.

Por lo demás, la Radeon VII funciona a unas frecuencias bastante más elevadas a pesar de que en cuanto a CUs y Stream Processors se encuentra entre la Vega 64 y la Vega 56, pero es que AMD parece haber hecho un gran inciso en cuanto a la memoria, ya no solo por el hecho de que ahora incorpora nada menos que 16 GB HBM2, sino que ahora también es más rápida y el ancho de banda alcanza la cifra de 1 TB/s, una auténtica barbaridad que han logrado volviendo a duplicar el tamaño de la interfaz de memoria, que ahora está en los 4096 bits.

La primera tarjeta gráfica gaming fabricada a 7 nanómetros

El nuevo proceso de fabricación a 7nm ha permitido a AMD hacer que la Radeon VII proporcione un incremento de rendimiento notable, a base de aumentar la velocidad de funcionamiento. En otras palabras, en lugar de aprovechar la mejora de eficiencia para reducir el consumo, ha igualado el consumo pero aumentado el rendimiento bruto haciendo que la GPU funcione a una mayor velocidad. Como ya supondréis, esto no es algo nuevo.

También han aprovechado esta reducción de 14 a 7 nm para reducir el tamaño del die de la GPU, y no poco precisamente puesto que los 495 mm2 que ocupa la GPU de la Vega 64, ahora en la Radeon VII tan solo ocupa 331 mm2 (es decir, que ahora la GPU es un 33,13% más pequeña), lo que les ha permitido incorporar dos stacks más de memoria HBM2 para incrementar su cantidad hasta los 16 GB, el doble que la RX Vega 64, y también con un aumento de su velocidad y ancho de banda.

Finalmente, a destacar que también han incorporado optimizaciones para incrementar la frecuencia de funcionamiento y, a la vez, reducir la latencia y aumentar el ancho de banda de los ROPs, algo que se traduce en un mejor rendimiento a nivel global. Adicionalmente, han mejorado la capacidad de la GPU en cálculos de coma flotante, lo que mejora también la capacidad bruta de cómputo de la gráfica.

¿Qué nuevas tecnologías trae la Radeon VII?

AMD hace bastante hincapié en dos apartados: los 16 GB de memoria HBM2 (que llaman “framebuffer”) y su ancho de banda de 1 TB/s, y la mejora de la monitorización de la temperatura.

Es cierto que la memoria gráfica recomendada para muchos de los últimos juegos que han salido al mercado se ha visto dramáticamente incrementada, y si allá por 2010 se recomendaban entre 512 MB y 1 GB de memoria gráfica, lo habitual ahora es ver que los juegos piden entre 6 y 8 GB de memoria, especialmente para jugar a altas resoluciones. Según el fabricante, tener tanta memoria gráfica de sobra -y tan rápida- afecta directamente al rendimiento, pero más que a los FPS brutos que vayamos a obtener en el juego, al frametime, o en términos generales, a la fluidez y estabilidad del mismo.

Por otro lado, AMD presume de que ha mejorado la gestión de la temperatura de la GPU. Generalmente, la temperatura de la GPU se mide con un único sensor ubicado cerca del diodo térmico, y dependiendo de la temperatura registrada por este sensor se gestionan las políticas de thermal throttling y el control del ventilador.

En la Radeon VII, AMD ha dispuesto una red de sensores térmicos a lo largo del die; la temperatura máxima medida por todos los sensores es lo que llaman “Junction temperature”, y es la que se utiliza como referencia para el control del ventilador, medidas de seguridad y, por supuesto, el thermal throttling. Con esta medida más exacta, se mejora el rendimiento dado que el thermal throttling actúa menos, y además se tiene mejor control e información a la hora de gestionar el perfil de funcionamiento del ventilador.

Todo esto está, por supuesto, a mano para el usuario a través de WattMan.

Unboxing y análisis externo de la AMD Radeon VII

La tarjeta vino tal cual, sin la caja, por la que no vamos a poder enseñaros el embalaje de la misma.

Estamos ante una tarjeta que es muy similar en peso y dimensiones a la competidora Nvidia RTX 2080 Founders Edition, con unas dimensiones de 270 mm de longitud por 120 mm de anchura y 40 mm de altura y un peso aproximado de 1,3 Kg. Sin duda una tarjeta gráfica pesada gracias, sin duda, al espectacular disipador que os enseñaremos más adelante. Con las dimensiones que os hemos dado podemos garantizar que la GPU cabrá en la casi totalidad de cajas.

La gráfica da una sensación de gran calidad en cuanto a los materiales utilizando el aluminio para el revestimiento exterior de la tarjeta con un tratamiento bastante cuidado estéticamente. La parte frontal de la tarjeta está, como es lógico, protagonizada por tres ventiladores para optimizar el flujo de aire.

La parte posterior está revestida de la misma forma que la parte delantera manteniendo el diseño de forma uniforme. La placa tiene ranuras para facilitar el flujo de aire, porque si no y debido al diseño, el calor se acumularía en el interior de la GPU.

Si hacemos una vista lateral de la GPU vemos como las aletas del disipador están dispuestas en sentido vertical. Además en la primera foto podemos ver la denominación de las tarjetas ATI que ha adoptado AMD y que no es otra que «RADEON». Dicho nombre se iluminará en rojo de la misma manera que el cubo con la «R» que aparece justo debajo de los conectores de alimentación.

La tarjeta utiliza hasta 2 conectores de 8 pines. Y en la foto de abajo podemos ver, en más detalle, el cubo con la «R» que se ilumina en rojo cuando la GPU está en funcionamiento.

En la zona de las conexiones de video vemos que la nueva Radeon VII no es precisamente muy prolífica en conexiones. Tenemos tres conectores DisplayPort 1.4 con el estándar HBR3 (High Bit Rate 3), MST (Multi Stream Transport, para poder conectar hasta 3 monitores) y HDR (High Dynamic Range) y aparte un conector HDMI 2.0. Con esta configuración, la Radeon VII tiene soporte para 4K a 120 Hz y 5K y 8K a 60 Hz.

Terminamos el análisis externo con alguna foto en detalle de la nueva Radeon VII.

 

 

Análisis interno de la AMD Radeon VII

Procedemos a desmontar la Radeon VII y empezamos desde la parte posterior. Cinco tornillos nos separan de nuestro propósito, de forma que se nos hace muy sencillo. Ya podemos ver el PCB por su parte posterior al desnudo.

Aún queda lo más tedioso, que no difícil, pues ahora nos esperan quince tornillos más y los cuatro tornillos que mantienen la cruceta que sujeta la GPU contra el bloque del gran disipador que cubre el PCB casi al completo. Quitamos los pequeños tornillos que unen el PCB con el slot de expansión y ya tenemos acceso a la placa por ambos lados. Y ya tenéis una vista general del PCB por el lado de la GPU.

La GPU está unida al enfriador mediante una base de grafito con lo que el núcleo de la GPU y los cuatro stacks de memoria HBM2 conseguirán una perfecta adherencia al enfriador. Recordemos que gracias al proceso de fabricación de 7 nm se consigue disminuir el troquel donde reside la GPU y por ello podemos incorporar cuatro stacks de memoria HBM2 e incrementar con ello la memoria hasta los 16 GB. Por otro lado, el uso de este grafito (en lugar de la pasta térmica habitual) incrementa la transferencia térmica a la vez que, gracias a su densidad, cubre mejor la zona y consigue un contacto perfecto entre el DIE y el propio bloque de disipación. Por supuesto no se recomienda, ni mucho menos, limpiar la zona para añadir pasta térmica normal.

Volvemos de nuevo a hacer una vista general del PCB y vamos a analizar con un poco de detalle la alimentación de esta gráfica que, desde luego, no es nada sencillo. AMD ha utilizado un diseño de 10+2+2 fases.

Las diez fases del VDCCR_GFX son controladas por un chip del fabricante International Rectifier IR35217 que se encuentra en el lado posterior del PCB. Sin duda es un chip de gran calidad que garantiza la durabilidad de la GPU.

 

Las dos fases del VDDCR_HBM está controlado por otro chip IR35217 (aunque éste sí se encuentra en la parte delantera) y en este caso no se duplica, ofreciendo dos fases reales para alimentar los cuatro stacks de memoria HBM2 que acompañan a la GPU.

 

El disipador de la nueva Radeon VII es también espectacular. Una gran pieza de cobre rodea al bloque para poder transferir el calor de manera óptima y cinco heatpipes se encargan de hacer el resto, transfiriendo ese calor hacia las aletas de aluminio de las que os hablábamos anteriormente. Otra de las innovaciones de AMD en su nueva GPU es la utilización de Thermal Pads para mejorar el rendimiento térmico. Por encima, una pieza negra metálica que protege el propio disipador de golpes y arañazos. Sin duda, el trabajo de AMD es sobresaliente tanto desde el punto de vista del diseño, como de los materiales utilizados pasando por una circuitería muy escogida.

Y por fin pasaremos a las pruebas de rendimiento no sin antes ver la GPU en funcionamiento.

Pruebas de rendimiento de la AMD Radeon VII

El banco de pruebas que hemos utilizado es íntegramente AMD. Los componentes escogidos han sido los siguientes:

  • Placa Base AMD X470 ASUS Crosshair VII Hero WIFI
  • Procesador Ryzen 7 2700X
  • Memorias G.Skill 4×8 GB 3200 Mhz DDR4
  • Tarjeta Gráfica AMD Radeon VII

Los drivers utilizados para testear la nueva Radeon VII son los Adrenalin 2019 Edition 19.2.3 de 25 de febrero de este año 2019.

Pasamos a realizar las pruebas con la Radeon VII. Comenzamos como es habitual con los datos que nos arroja GPU-Z y de paso os dejamos «las constantes vitales» de la GPU que nos ofrece un software como AIDA64. De ambos programas no hace falta decir nada, son de sobra conocidos.

Pasamos a los benchmarks más reconocidos que nos van a ayudar a colocar a la Radeon VII en el puesto que merece. Empezamos como es habitual con 3DMark.

3DMARK

Fire Strike Extreme

Fire Strike Ultra

Time Spy

Time Spy Extreme

Y pasamos ahora al Unigine Superposition benchmark, que utiliza el archiconocido motor gráfico Unigine 2. Dicho benchmark nos va a dar, por un lado, una puntuación global de rendimiento y por otro nos va a hacer un diagnóstico sobre la gráfica está preparada para realidad virtual con dispositivos como Oculus Ridt.

Unigine Superposition Benchmark DirectX 4k

Unigine Superposition Benchmark OpenGL 4k

Superposition VR Ready DirectX (VR Optimum)

 

Superposition VR Ready DirectX (VR Maximum)

Superposition VR Ready DirectX (VR Future)

Superposition VR Ready OpenGL (VR Future)

Y por último, vamos a pasar un benchmark de un juego más que conocido y exigente, el Final Fantasy XV, gracias al cual podremos saber el rendimiento aproximado de nuestra Radeon VII en juegos.

Conclusión y veredicto: ¿merece la pena la AMD Radeon VII?

Como ya os hemos dicho hasta la saciedad, la nueva Radeon VII es la primera tarjeta gráfica del mundo fabricada bajo el proceso de producción de 7 nm. Gracias a ello AMD nos ha prometido mejoras en las frecuencias de reloj, y por supuesto en el consumo de energía.

En cuanto a las pruebas de rendimiento que se han realizado, hay que decir que la afirmación que se hizo cuando fue presentada la Radeon VII a propósito de que tendría un rendimiento similar al de la RTX 2080, aún no se ha cumplido. A 1440p, la nueva Radeon VII está por debajo de la RTX 2080 en torno a un 15%. No obstante, a 4K, dicha diferencia ya se reduce a aproximadamente un 10%. Y decimos aún porque el hecho de lanzar una nueva tarjeta al mercado siempre significa una pequeña desventaja con respecto a tarjetas más maduras debido a que los driver aún no han sido afinados del todo. Si bien esta afirmación ahora mismo es un tanto aventurada, en un futuro estaremos en disposición de sacar mejores conclusiones.

Desde el punto de vista estético y de diseño no hay absolutamente nada que objetar. Si bien es cierto que se nos hace raro ver una Radeon con tres ventiladores, hay que reconocer que el diseño es efectivo. Si a eso le sumamos un sistema de disipación espectacular con una cámara de cobre alrededor del propio bloque de la GPU, los resultados térmicos son bastante buenos. Ahora bien, en el caso de la Radeon VII se ha cometido un error que queremos comentar. A bajas revoluciones, la gráfica se hace casi inaudible y eso es de agradecer. Si estamos navegando por internet o simplemente trabajando con un paquete office no hay nada más molesto que una GPU haciendo ruido. El problema se complica a medida que la gráfica va cogiendo temperatura. Y es que una de las mejoras de la GPU se ha vuelto en su contra por el tema del «Junction Temp«. La nueva Radeon VII tiene nada menos que 64 sensores en lugares estratégicos cercanos a la GPU, lo que la hace muy sensible a los cambios de temperatura, incrementando la velocidad de rotación de los tres ventiladores más allá de lo necesario en muchas ocasiones. Con juegos y con los bench en particular hemos obtenido un ruido bastante insoportable en bastantes ocasiones. En cualquier caso son temas que se pueden ir corrigiendo con el paso del tiempo con un software más afinado y con los modelos customizados de los integradores de la marca.

El sistema de alimentación ha merecido mención aparte porque es simplemente espectacular. La organización de la Gráfica en 10+2+2 fases y el uso de unos PWM de International Rectifier de grandísima calidad hacen que podamos descansar tranquilos en cuanto a la durabilidad de la gráfica. Además el uso de una base de grafito sobre el núcleo de la GPU sustituyendo a la tradicional pasta térmica hace que no sea recomendable sustituir el compuesto como hacen muchos de los amantes del OC en las GPU.

Por último, en cuanto al tema del precio, podemos encontrar la nueva Radeon VII en torno a los 750 €. No podemos decir que aquí la política de precios de AMD haya sido el de dar un golpe sobre la mesa en relación con los precios de las RTX de NVIDIA. Quizás un precio en torno a los 600€ si hubiera conseguido el efecto que en su momento ha conseguido Ryzen en sus procesadores con respecto a Intel.

Paciencia es la conclusión final que debemos tener en cuenta. Y esa es la postura que debemos tomar hasta que vayamos viendo los drivers de AMD madurar.

Ventajas e Inconvenientes de la AMD Radeon VII 

Ventajas

  • Primera tarjeta fabricada bajo el proceso de producción de 7 nanómetros
  • Un buen rendimiento en general aunque un poco lejos (de momento) respecto a las RTX 2080
  • Una calidad de materiales y un diseño muy cuidados
  • 64 sensores térmicos que nos permitirán controlar mejor las temperaturas

Inconvenientes

  • Rendimiento aún inferior al de sus grandes competidoras, las RTX 2080
  • Muy ruidosa cuando empiezas a exigirle
  • El precio, de momento, un poco por encima de lo esperado