Disco dinámico o básico, ¿en qué se diferencian y qué modo necesitas?

Disco dinámico o básico, ¿en qué se diferencian y qué modo necesitas?

Rodrigo Alonso

Cuando instalamos Windows en un disco duro, por defecto el sistema operativo lo configura como disco básico, y lo mismo sucede cuando añadimos un nuevo disco duro al equipo. Sin embargo, tenemos la opción de configurarlo si queremos como disco dinámico pero, ¿qué ventajas nos aporta hacerlo? ¿Es algo que merece la pena hacer? En este artículo te vamos a contar lo que es un disco dinámico, en qué se diferencia de uno básico, y qué modo te conviene más tener dependiendo de cómo lo utilices.

Un disco básico es, como su nombre indica, un disco duro con configuración básica. Se utiliza desde los tiempos de MS-DOS y Windows NT y a día de hoy sigue siendo la opción por defecto que Windows configura en nuestros discos duros salvo que le digamos lo contrario.

No obstante, desde la era de Windows 2000 tenemos la opción de configurarlo como disco dinámico (y de hecho es algo que podemos hacer posteriormente, es decir, podemos convertir un disco básico en uno dinámico), una configuración que dota al disco duro de diferentes características, así que vamos a ver en qué consisten y qué ventajas nos aporta hacer este cambio.

Configurar disco dinámico

Qué es un disco dinámico y qué ventajas aporta

Un disco dinámico es simplemente una configuración del mismo, no es que sea un tipo diferente de disco (en otras palabras, cualquier disco duro puede configurarse como básico o dinámico independientemente del hardware). La mayor diferencia con uno básico radica en que funciona a través de volúmenes dinámicos en lugar de particiones, lo que permite realizar modificaciones en su configuración que no permiten los discos básicos, como por ejemplo ampliar o reducir el tamaño de un volumen que ya está creado.

Los volúmenes dinámicos pueden ser no continuos, es decir, que se puede hacer más grande un volumen primario extendiéndolo al siguiente espacio no asignado del disco, sin necesidad de que esté junto a éste. Adicionalmente, se pueden crear volúmenes avanzados que incluyen entornos RAID, todo dentro de un mismo disco duro.

Por norma general, la mayoría de usuarios podemos sobrevivir perfectamente con discos básicos porque lo habitual es que se cree siempre un solo volumen con toda la capacidad del disco. Por ejemplo, si tenemos un disco duro de 1 TB, crearemos un volumen (o partición en este caso, al ser disco básico) de 1 TB.

Ventajas y desventajas

Así pues, las ventajas que aporta el convertir un disco básico a dinámico son básicamente mayor dinamismo a la hora de «jugar» con sus particiones porque realmente no estaremos usando particiones como tal, sino volúmenes dentro de ésta. Así, podemos hacer más grandes o más pequeños los volúmenes, podemos configurar volúmenes RAID, y podremos modificar a nuestro antojo el espacio asignado en cada uno.

La principal desventaja de usar un disco dinámico frente a uno básico es que no soporta configuraciones multi-boot, lo que significa que no podemos tener varios sistemas operativos instalados en el mismo disco duro para poder escoger entre ellos en el arranque, algo que sí permiten los discos básicos.