Cuando instalamos Windows en un disco duro por defecto, el sistema operativo lo configura como disco básico, y lo mismo sucede cuando añadimos un nuevo disco duro al equipo. Sin embargo, tenemos la opción de configurarlo si queremos como disco dinámico, pero, ¿qué ventajas nos aporta hacerlo? ¿Es algo que merece la pena hacer? En este artículo te vamos a contar lo que es un disco dinámico, en qué se diferencia de uno básico y qué modo te conviene más tener dependiendo de cómo lo utilices.
Antes de empezar a explicar lo que es un disco dinámico, es de rigor explicar primero lo que es un disco básico, ya que como hemos mencionado antes, es la «versión» que Windows va a configurar por defecto cuando instalamos el sistema operativo, cuando añadimos un nuevo disco duro e incluso cuando conectamos cualquier tipo de almacenamiento externo al PC. Por lo que se trata de la unidad que sí o sí debemos tener instalada en el ordenador si queremos que este se mueva bajo el entorno creado por Microsoft porque, de lo contrario, estaremos abriendo las puertas a otros entornos que no son los que queremos tratar aquí.
Si queréis moveros por Windows, es obligatorio que vuestro ordenador se maneje con este tipo de discos básicos que, si queréis, os pasamos a explicar a continuación qué es lo que son y de dónde viene que se les llame así, aunque pocos usuarios se hayan parado a pensar en el gran sentido que tiene. Vamos allá.
Qué es un disco básico
Un disco básico es, como su nombre indica, un disco duro con configuración básica. Se utiliza desde los tiempos de MS-DOS y Windows NT y a día de hoy sigue siendo la opción por defecto que Windows configura en nuestros discos duros, salvo que le digamos lo contrario. Seguro que si eres de los que tuvo un ordenador a finales de los 80 y principios de los 90 expresiones como esta te suenan porque eran de uso diario para referirnos al tipo de unidad sobre la que trabajábamos periódicamente.
Cuando nos referimos a un disco duro básico, lo hacemos de un tipo de configuración que es capaz de gestionar todas sus particiones y datos a través de una serie de unidades lógicas que, por regla general, pueden configurarse como cuatro particiones primarias o tres primarias y una extendida con múltiples unidades lógicas.
No obstante, desde la era de Windows 2000 tenemos la opción de configurarlo como disco dinámico (y de hecho es algo que podemos hacer posteriormente, es decir, podemos convertir un disco básico en uno dinámico, pero ojo porque la operación contraria no se puede hacer: un disco dinámico no puede pasar a ser básico, al menos no sin eliminar las particiones y por lo tanto perder toda su información), una configuración que dota al disco duro de diferentes características, así que vamos a ver en qué consisten y qué ventajas nos aporta hacer este cambio.
Estos discos suelen tener dos tipos de estilos de partición para el registro, muy conocidos por cierto, que dependerán del sistema operativo usado: MBR o GPT. Esto nos permite también por la distribución de las particiones y el sistema de archivos que un disco básico cumpla más funciones de las esperadas en un primer momento, como pueden ser ampliar el espacio de una partición con aquel que esté sin asignar, contiguo o adyacente, aunque con algunas pegas como tener que implementar NTFS como sistema de archivos, pero ¿quién usa FAT a día de hoy en su HDD o SSD?
Ventajas y desventajas
La principal ventaja de un disco duro básico es que funciona con casi todos los sistemas operativos, tanto Windows como Linux y macOS, por lo que es una excelente opción para equipos antiguos o que no requieren de funciones avanzadas. A diferencia de los discos duros dinámicos, crear o eliminar particiones es un proceso muy sencillo para el que podemos utilizar el comando Diskpart o el Administrador de discos de Windows.
Al no tener estructuras complejas, como si podemos encontrar en discos dinámicos, es menos propenso a fallos de software. no requiere reiniciar el sistema para crear o eliminar particiones y es una de las mejores opciones si queremos tener varios sistemas operativos en un mismo disco duro, como por ejemplo Windows y Linux utilizando arranque dual con cada uno instalado en una partición diferente.
En cuanto a las desventajas de un disco duro básico, la primera es el límite máximo de particiones que se establece en 4 particiones, una característica del MBR que no encontramos en GPT donde no hay límite de particiones, lo que, a su vez, supone un problema en equipos antiguos ya que no son capaces de reconocerlas. Relacionado con este punto, MBR no soporte discos duros de más de 2 TB, una importante limitación que únicamente podemos saltar utilizando GPT como sistema de particiones.
Qué es un disco dinámico
Un disco dinámico es simplemente una configuración del mismo; no es que sea un tipo diferente de disco (en otras palabras, cualquier disco duro puede configurarse como básico o dinámico independientemente del hardware). La mayor diferencia con uno básico radica en que funciona a través de volúmenes dinámicos en lugar de particiones, lo que permite realizar modificaciones en su configuración que no permiten los discos básicos, como por ejemplo ampliar o reducir el tamaño de un volumen que ya está creado sin que eso afecte al contenido o su funcionamiento.
Los volúmenes dinámicos pueden ser no continuos, es decir, que se puede hacer más grande un volumen primario extendiéndolo al siguiente espacio no asignado del disco, sin necesidad de que esté junto a este. Adicionalmente, se pueden crear volúmenes avanzados que incluyen entornos RAID, todo dentro de un mismo disco duro. Pero es importante que, a la hora de crear cada uno de estos volúmenes, tengas en la cabeza un esquema aproximado de cómo va a quedar configurada cada unidad. No sea que en un futuro vayas a ir a modificar alguna de ellas y por el camino te cargues algún volumen que tiene información importante pensando que pertenece a otro, etc.
Por norma general, la mayoría de usuarios podemos sobrevivir perfectamente con discos básicos porque lo habitual es que se cree siempre un solo volumen con toda la capacidad del disco. Por ejemplo, si tenemos un disco duro de 1 TB, crearemos un volumen (o partición, en este caso, al ser disco básico) de 1 TB. Eventualmente, las necesidades de los usuarios han cambiado con el paso del tiempo y hoy en día lo más normal es tener un único volumen creado con toda la capacidad de la unidad, y listo.
Aunque si quieres configurar otro escenario distinto, con lugares para almacenar información específica, entonces sí que debes tener en mente la posibilidad de recurrir a esos discos dinámicos de los que os vamos a explicar ahora cuáles son sus pros y sus contras. Porque sí, existen ventajas evidentes que os inclinarán a usarlos sin miedo, mientras por otro lado algunos verán obstáculos insalvables para intentar no utilizarlos. Como siempre, tú y tus circunstancias y necesidades marcarán lo que acabes eligiendo.
Ventajas y desventajas
Así pues, las ventajas que aporta el convertir un disco básico a dinámico son básicamente mayor dinamismo a la hora de «jugar» con sus particiones porque realmente no estaremos usando particiones como tal, sino volúmenes dentro de esta. Así, podemos hacer más grandes o más pequeños los volúmenes, podemos configurar volúmenes RAID, y podremos modificar a nuestro antojo el espacio asignado en cada uno.
La principal desventaja de usar un disco dinámico frente a uno básico es que no soporta configuraciones multi-Boot, lo que significa que no podemos tener varios sistemas operativos instalados en el mismo disco duro para poder escoger entre ellos en el arranque, algo que sí permiten los discos básicos. Por lo que tendréis que tirar de máquinas virtuales como Virtual Box o VMWare que, al final, están ejecutándose encima de otro entorno Windows y, por lo tanto, estáis perdiendo capacidad de potencia para ejecutar en ellos diferentes tareas porque no tenéis un solo OS abierto cada vez, sino uno sobre otro, lo que reduce sensiblemente la posibilidad de obtener los mejores resultados con las aplicaciones y herramientas que vayáis a utilizar.
Además, un disco dinámico nunca podrá tener una partición marcada como activa, ya que es algo que se designa al disco básico por tener un sistema de partición para el registro de arranque. Por lo que no debemos presuponer que un disco duro para guardar datos deba ser dinámico, no tiene por qué, podemos usar uno de los dos como básico perfectamente.
Por último, tal y como os hemos dicho antes, un disco dinámico no puede reconvertirse en básico sin eliminar todas las particiones y volúmenes, con la consecuente pérdida de datos. Esto hay que tenerlo muy en cuenta antes de pasar un disco básico a dinámico, porque no hay vuelta atrás (al menos no sin perder los datos, claro). En caso de que tengas que hacerlo sí o sí, lo mejor es trasladar todos esos archivos a un sistema de almacenamiento externo, o en la nube, y luego proceder con el cambio a básico.
No son lo mismo que volúmenes o particiones
No se debe confundir disco básico o dinámico con volúmenes o particiones. Tampoco son lo mismo, pero están directamente relacionados como es obvio. La razón es que como hemos dicho un disco puede ser dinámico o básico, eso lo elige el administrador, sin embargo, en ambos casos se pueden configurar particiones o volúmenes según las necesidades del usuario o empresa, por lo que cobra vital importancia el hecho de hacia dónde destinamos cada HDD o SSD. ¿Va a ser un uso puramente ofimático, sin demasiadas complicaciones, o por el contrario queremos editar y reproducir vídeo o disfrutar de las últimas novedades en videojuegos? Dependiendo de lo que vayamos a hacer, así nos decantaremos por una u otra tecnología.
Eso sí, sin duda los discos dinámicos son más polivalentes y estos se basan por norma general en el Administrador de discos lógicos y el servicio de disco virtual en Windows, y aquí llega la parte importante para comprender las diferencias con un SSD o HDD en cuanto a concepto: estos dos sistemas nombrados son los que permiten pasar de básico a dinámico o incluso a crear un volumen para tolerancia de errores, todo en el mismo componente físico y por el cual pagamos
Cuándo no es recomendable convertir un disco básico en dinámico
Pese a que convertir un disco básico en uno dinámico otorga ventajas en cuanto a rendimiento, no es recomendable hacerlo dentro de los siguientes escenarios que os vamos a explicar a continuación y que debéis tener en cuenta a la hora de elegir uno u otro:
- Cuando quieres instalar una versión más antigua de Windows.
- Las particiones desconocidas como las OEM podrían volverse inaccesibles después de la conversión.
- Si tienes un entorno con múltiples arranques (multiboot), puede que uno de los sistemas operativos acabe teniendo problemas para arrancar.
Fuera de estos tres escenarios, la conversión de un disco básico en uno dinámico es segura. En todo caso y en el caso del primer punto, a no ser que vayas a usar juegos u otra aplicación pesada, si lo que necesitas es usar Windows XP o cualquier otro sistema operativo anterior a Vista –por el hecho de que la aplicación de tu empresa solo funciona bien en esos sistemas operativos–, entonces nuestro consejo es que des el salto al dinámico y tires de máquina virtual. Solo así conseguirás los mejores resultados y los que menos problemas te van a proporcionar.
¿Son lo mismo un disco básico o dinámico que un HDD?
Las siglas HDD significan Hard Disk Drive, que se traducirían indirectamente como unidad de disco duro, aunque literalmente sería controladora de disco duro. Claro está que con ello nos referimos a la unidad al completo, no solo al disco, sino también a la circuitería para controlarlo y la interfaz que lo comunica con el ordenador. Por lo que son unas siglas que definen el tipo de unidad física de almacenamiento que ahora mismo ya está en desuso en favor de los más rápidos y eficaces SSD. Así que cuando leas esa abreviatura, se están refiriendo a las antiguas unidades de almacenamiento que, eso sí, todavía siguen instaladas en millones de PC de todo el mundo.
Por lo que un HDD es un disco duro y, por tanto, puede ser básico o dinámico, pero no vais a encontrar en las tiendas unidades que en sus especificaciones se puedan leer si es un disco duro básico o dinámico, ya que a nivel de hardware estamos hablando de dispositivos que son idénticos, que no tienen elementos que marquen a uno para una cosa o la otra, ya que es lo mismo. Tened en cuenta que dicha diferencia es acerca de cómo el sistema operativo trata a la unidad aprovechando algunas de las capacidades únicas que permite su interfaz, y no tiene nada que ver con las puras y simples características técnicas. Así que a la hora de comprar uno de estos HDD esa decisión de básico o dinámico no la tenéis que tomar todavía.
Es decir, que podemos comprar un disco duro (el que más nos convenga por capacidad y precio) y luego más tarde decidir cómo lo vamos a querer configurar en función de nuestras necesidades, que ya dejamos explicadas a lo largo de todo el artículo. Así que analízalas, mira la alternativa que mejor se adapta a lo que necesitas y configura el componente de esta forma. Así no tendrás que darle muchas vueltas al problema.
Cuándo conviene usar un disco básico o un disco dinámico
Ahora ya sabemos la teoría de funcionamiento de cada uno, pero la elección entre ambos mecanismos dependerá mucho del escenario en que quieras utilizarlo.
En el caso de que hablemos de un SSD de arranque para Windows, lo más recomendable en todos los casos es usar un disco básico. Es el formato más estandarizado y compatible, y el que menos problemas da con las actualizaciones, herramientas de recuperación o clonación del sistema. De hecho, si en algún momento necesitas reinstalar Windows o mover el disco a otro equipo, la compatibilidad en estos casos es mucho mejor.
En el caso de un sistema multi-boot con varios sistemas operativos, también es preferible optar por un disco básico. Muchos gestores de arranque y sistemas como Linux no tienen demasiada compatibilidad con discos dinámicos. Y esto puede provocar que algunas particiones no se reconozcan como deben. Mejor evitar cualquier complicación: el formato básico es la opción más segura aquí.
También hemos de hablar de situaciones de almacenamiento compartido en un servidor. Y precisamente aquí, el disco dinámico ya tiene más sentido. Nos permite crear volúmenes distribuidos, reflejados o seccionados en varios discos. Por lo que se facilitan enormemente las configuraciones tipo RAID mediante software, sin depender en ningún momento del hardware de la placa base. Y de manera similar ocurre cuando buscamos la combinación de varios discos en un único volumen lógico. Si quieres unir varios HDD para que el sistema los vea como una sola unidad, el disco dinámico es la opción que ofrece esa posibilidad de manera relativamente sencilla. Solo has de configurarlo desde el propio administrador de discos de Windows.
Por lo tanto, queda muy claro: para tu equipo normal de Windows y sistemas de arranque, disco básico. Para cualquier configuración más avanzada orientada a un almacenamiento flexible: disco dinámico.
