Pese a que hace unos años, hablar de estas dimensiones era algo casi imposible de imaginar, a día de hoy ya no lo es tanto, y es que en poco tiempo, puede que se haga realidad, y que Apple (o otra empresa) tenga chips por debajo de 1nm, algo casi futurista.
La hoja de ruta de TSMC indica que sería Apple la compañía que primero implementaría estos chips, en unos años, aunque puede que solo en papel, y otra como Intel, NVIDIA o AMD le acabe ganando la carrera, pese a que, a día de hoy, sería la manzana la ganadora.
Primeros chips por debajo de 1nm
El salto hacia chips por debajo del nanómetro no es solo una cuestión de hacer todo más pequeño, sino de encontrar nuevas formas de seguir mejorando cuando ya no es tan fácil reducir el tamaño como antes. Durante años, la industria ha avanzado principalmente encogiendo los transistores, pero ahora ese camino se está volviendo mucho más complicado, debido a que ya son tan pequeños, que cualquier mínima mejora, cuesta, y mucho.
Por eso, gran parte de los avances actuales no vienen solo del tamaño, sino de cómo se diseñan y organizan los chips por dentro. Se están usando estructuras más complejas y nuevas técnicas de fabricación para seguir ganando rendimiento sin depender únicamente de la miniaturización.
También está cambiando lo que se busca en un procesador. Ya no se trata solo de ser más rápido, sino de ser más eficiente y adaptarse mejor a tareas concretas. Esto es especialmente importante con el auge de la inteligencia artificial, que exige chips preparados para tipos de trabajo muy específicos.
Al mismo tiempo, fabricar estos chips es cada vez más difícil. No basta con diseñarlos bien: también hace falta poder producirlos con una precisión enorme y con el menor número de errores posible. Por eso, las empresas que fabrican los chips tienen ahora un papel tan importante como las que los diseñan, ya que si consiguen hacerlo diminuto, pero la mayoría de ellos son para tirar, debido a errores en la producción, no servirá de nada, y será peor el remedio que seguir como estamos.
En el fondo, todo esto tiene un objetivo bastante simple: conseguir que los dispositivos del futuro sean más potentes, consuman menos energía y puedan hacer más cosas sin calentarse ni gastar más batería. Aunque la tecnología se vuelva cada vez más compleja, la idea final sigue siendo la misma. Además, al tener mayor espacio en los dispositivos, también se podrán añadir baterías más grandes, cámaras con lentes de mayor volumen, etc. Así como reducir el peso de los mismos, pese a que esto sería casi inapreciable.
También es probable que estos avances no lleguen de golpe, sino poco a poco, con generaciones intermedias que apenas sean visibles para el usuario, ya que se estima en la hoja de ruta, que veríamos los chips de 1nm en 2030, como pronto. Al final, muchas mejoras se notarán más en la duración de la batería o en la fluidez del sistema que en el nombre del chip en sí.
