Durante los últimos años, los chips se han convertido en una parte fundamental de los equipos informáticos, ya sea para móviles, ordenadores, o incluso coches. Apple dejó a Intel y comenzó a crear los suyos, consiguiendo un rendimiento mucho mejor, así como una rentabilidad más alta.
Tesla, ahora, quiere hacer lo mismo, y no depender de nadie más, ya que, actualmente, conseguir chips a un precio asequible, es casi imposible, debido a la demanda que hay, tanto por lo centros de IA, como por particulares que quieren adquirir nuevos dispositivos.
Tesla fabricará los chips A15, A16 y Dojo3
Tesla ya está empezando a convertir esta idea en algo real. Elon Musk ha confirmado que el nuevo chip A15 ha alcanzado la fase de tape-out, lo que básicamente significa que su diseño está terminado y listo para empezar a fabricarse. Es un paso clave, porque a partir de aquí el proyecto deja de ser solo desarrollo y pasa a producción de verdad, momento clave donde muchos proyectos acaban en papel, y no en una realidad.
Por lo que se ha podido ver, el A15 no es un chip cualquiera. Está diseñado específicamente con inteligencia artificial, especialmente orientado a tareas como la conducción autónoma (que es lo que busca Tesla). Estos chips procesarían enormes cantidades de datos de forma rápida, algo imprescindible para que los coches puedan interpretar lo que ocurre a su alrededor en tiempo real y tomar decisiones con mayor precisión, evitando un posible accidente, o no saltándose un semáforo, por ejemplo. Y es que no es lo mismo un chip general que te vende una empresa tanto a ti como a una marca de ordenadores, que diseñarlo especialmente para lo que lo necesitas, ahorrando dinero y mejorando su rendimiento.
Aun así, este chip no es nada más que el principio de lo que tienen pensado (si todo sale bien). Tesla ya está trabajando en el A16, que será su siguiente generación, y también en Dojo3, una evolución de su superordenador de IA. Todo apunta a que estos sistemas estarán aún más conectados entre sí, formando una plataforma mucho más potente y eficiente, aunque para verlos, habrá que esperar, y estos sí están solo sobre papel, pues primero deberán realizar un análisis del rendimiento general y durante un tiempo, del primero de ellos, el A15.
El objetivo de fondo está bastante claro, y es depender menos de otras empresas. En un momento en el que los chips son cada vez más caros y difíciles de conseguir, tener tecnología propia no solo es una ventaja, sino casi una necesidad. Puedes producir tus propios componentes según la demanda que necesites y, además, el diseñar sus propios chips permite a Tesla ajustar cada detalle a lo que realmente necesita, algo que no siempre es posible con productos de terceros, ya que no los hacen solo pensando en una marca, o, de hacerlo, es más caro.
En resumen, Tesla está apostando por un modelo muy parecido al de otras grandes tecnológicas, pero llevado a otro nivel. No se trata solo de mejorar el rendimiento, sino de controlar toda la base tecnológica sobre la que funcionan sus coches, sus robots y sus sistemas de inteligencia artificial. Y quién sabe, puede que acaben vendiéndoselo a otras empresas de automóviles que busquen algo similar, ya que producir los componentes de la competencia, puede ser muy interesante. Samsung, por ejemplo, le vende las pantallas a Apple, beneficiándose de su rival, en cierto modo.
