Cuando hablamos de teclados gaming, los primeros nombres que nos vienen a la cabeza con Racer, Corsair y Logitech. Sin embargo, no son los únicos fabricantes de este tipo de teclados, en los en los últimos años se han unido Ducky, Anne Pro y Keychrom por citar los más conocidos y hablando siempre de calidad.
Estos fabricantes llegaron al mercado con una filosofía completamente diferente a la de los grandes fabricantes quienes siempre apostaban por diseño extremadamente llamativos, el uso de interruptores propios que limita las posibilidades de reparación y siempre asociados a un software propietario para poder configurar la iluminación, crear marcos y demás.
Una filosofía opuesta a la de los grandes fabricantes
Siendo teclados enfocados al gaming, lo primero por lo que empezaron a destacar estos fabricantes fue por su diseño, un diseño en el que se eliminaban todas las teclas que realmente no son necesarias para jugar como el bloque numérico, las teclas de función y las teclas de dirección entre otros. Esto permitía ofrecer teclados más compactos que dejan un mayor espacio libre para mover el ratón.
Este es uno de los principales motivos por el que este tipo de teclados se han hecho un importante hueco entre los profesionales de los deportes electrónicos y que, además, motivo, que los grandes siguieran el mismo camino para ofrecer modelos más pequeños y portátiles. Si le gamos un vistazo al catálogo de teclados de Razer, Corsair y Logitech, veremos teclados con ese formato.
En lugar de utilizar un software dedicado para gestionar su funcionamiento, su funcionamiento se puede personalizar directamente desde el teclado. Si bien es cierto que no es el método más sencillo, esto evita la necesidad de instalar un software con la única finalidad de gestionar su funcionamiento.
Corsair Web Hub y Razer Synapse Web fue la respuesta de ambos fabricantes, permitiendo a los usuarios configurar el funcionamiento de sus teclados vía navegador y almacenar la configuración en la memoria del dispositivo, un proceso más sencillo e intuitivo que utilizando el teclado.
Otro de los motivos se encuentra en la compatibilidad con los interruptores. Mientras que Corsair y Razer utilizan interruptores propietarios y soldados, Ducky y Anne Pro permiten reemplazar los interruptores de forma sencilla por cualquier otro, siempre que sean compatibles, lo que ofrece un amplio abanico de posibilidades a la hora de personaliza su funcionamiento.
En el último año, tanto Corsair como Razer, han lanzado modelos que siguen la misma filosofía con interruptores intercambiables por otros de distintos fabricantes como en Corsair MAKR 75 (permite diseñar las características del teclado) o el Razer BlackWidows V4.
Estos fabricantes también fueron pioneros en incorporar estabilizadores lubricados para ofrecer menos traqueteo y un sonido más limpio además de keycaps de PBT de doble inyección para ofrecer una mayor duración y eliminar el brillo asociado al plástico ABS que se utilizaba tradicionalmente en los teclados. Estos fabricantes también adoptaron el uso del USB-C intercambiable antes que los grandes.
¿Merecen la pena?
No cabe ninguna duda de que obviamente si merecen la pena teclados de Ducky, Anne Pro, Keychron entre otros, sin embargo, a pesar de llevar varios años en el mercado, sigue estando reservados para los profesionales de los deportes electrónicos, ya que, para muchos usuarios, sigue siendo marcas poco conocidas, a pesar de haber sido los principales protagonistas de la evolución de los teclados gaming tal y como los conocemos.
