Cualquier jugador, antes o después, se ha cruzado con el «modo foto» en un videojuego. En sus inicios, esto era una curiosidad pensada para los jugadores más pacientes o creativos. Aquellos que disfrutaban sacando una buena toma de los escenarios de sus juegos. Pero lo que entonces era un añadido llamativo, hoy es una función cada vez más importante e incluso influye en cómo disfrutamos de los títulos.
Reiteramos: a día de hoy no es solo un añadido curioso. Podemos compartir contenido gracias a él, e incluso las propias empresas promocionan sus lanzamientos a través de esta herramienta. El auge de lo que podemos llamar «fotografía virtual» ha ayudado que más usuarios se acerquen a los juegos de otra manera. Ya no es solo superar misiones, quedar primero en una carrera o avanzar en la historia. También entra en juego la faceta contemplativa: detenerse, observar, componer y capturar momentos.
De hecho, es una herramienta que ayuda enormemente a la expresión creativa, e incluso refuerza el vínculo emocional con el juego. En los casos más extremos, incluso añade horas de jugabilidad a nuestra partida. Para muchos, una parte esencial de la experiencia.
El modo foto: una de las herramientas que crean más comunidad
El principal motivo por el que el modo foto gana peso día a día es que el jugador pasa de ser un usuario pasivo a tomar las riendas de lo que pasa alrededor de nuestro personaje. La posibilidad de congelar la acción, ajustar ángulos, profundidad de campo, filtros, iluminación o poses transforma la partida en un lienzo visual. Y cada persona puede reinterpretar el juego a su propio modo. Ese cambio ha impulsado incluso páginas de fotografía virtual. Con autores, cuentas dedicadas y comunidades enteras centradas en capturar imágenes dentro de nuestros mundos.
Personalmente, mi curiosidad por el modo foto comenzó en un juego que no fue el pionero en ello, pero que sí conseguía dejarme boquiabierto en cada escenario: The Last of Us: Parte II. La decadencia de la humanidad fue conceptuada por Naughty Dog como una oportunidad para que la naturaleza se apoderase de los paisajes urbanos, de las puestas de sol y acompañase a Ellie y Abby en toda su aventura. Y en ejemplos más recientes, el modo foto de Ghost of Yotei ha sido lo más espectacular a nivel visual que he podido contemplar en cualquier videojuego.
De hecho, también influye que muchos juegos de hoy en día se construyan con una enorme carga visual. Mundos abiertos, ciudades detalladas, paisajes espectaculares y personajes muy expresivos que nos invitan a parar y observar. Precisamente, lo que esa herramienta puede potenciar. En este contexto, el modo foto deja de ser un añadido anecdótico y pasa a funcionar como el mayor catalizador del diseño artístico del juego.
Promoción gratis para los estudios
El crecimiento del modo foto también favorece claramente al lado de la industria. Cuando los jugadores comparten sus capturas en redes sociales, foros o galerías, están dando visibilidad constante a un título sin que el estudio tenga que lanzar costosas campañas semana tras semana. Una circulación de imágenes que ayuda a mantener vivo el interés. Por lo que la comunidad, de manera directa, se convierte en una herramienta promocional del videojuego.
De hecho, esta función alarga la relación del jugador con el juego. Quienes hemos entrado alguna vez en el modo foto exploramos más despacio, repetimos escenas, buscamos encuadres y regresamos a zonas concretas solo para capturarlas. Es decir: más tiempo de juego y una mejor conexión emocional con el título. Por cuestiones como esta, cada vez más estudios prestan atención a estas herramientas e incluso acuden a artistas digitales de referencia para afinarlas. Las desarrolladoras son conscientes de que no están solo ante una opción estética. Todo lo contrario: es una función clave para una parte muy activa y visible de su comunidad.
