Hace muchos años que los videojuegos dejaron de ser puro entretenimiento pulsando botones. La industria del videojuego se ha desarrollado en todo tipo de temáticas. Por lo que, a día de hoy, son magníficas herramientas didácticas que pueden enseñar historia, ciencia, matemáticas, creatividad… todo mientras el jugador lo disfruta al máximo, y no aprende las cuestiones en un aula escolar.
A nuestra disposición, tenemos cientos de títulos que nos pueden apoyar equitativamente. Uno de ellos, por ejemplo, puede ser la saga Civilization, fieles simulaciones históricas que recrean las grandes épocas de los imperios del mundo. Pero también podemos optar por Portal, que desarrolla nuestra capacidad de resolución de puzles.
Si miramos títulos triple A, la joya de Ubisoft, Assassin’s Creed, nos lleva de paso por las distintas épocas y culturas del mundo. Verdaderos profesores interactivos donde el claro ganador son los conocimientos del jugador. Por lo tanto, vamos a ver 4 juegos que, a pesar de nacer como títulos de pago, ya se usan en las aulas, casas y talleres para potenciar los conocimientos y el desarrollo pedagógico de los jugadores.
Civilization VII
El último título de la saga de Firaxis es un juego de estrategia geopolítica. Tras las batallas y la diplomacia -permanentes en el juego-, también hay una lección de historia, política y desarrollo tecnológico real. El jugador guía una civilización desde la prehistoria hasta le época futura. Y cada avance científico, diplomático o cultural es también un hito de nuestra historia real. Abriendo la puerta a nuevas posibilidades jugables. Además, la ciencia, la religión, el comercio y la guerra son factores fundamentales para el devenir de las naciones. Factores reales de nuestra historia.
Una oda a las culturas del mundo y para reflexionar sobre los tratados de diplomacia y cooperación. Y una combinación magnífica de «partida de Risk» mientras aprendemos sobre imperios, innovaciones y los momentos más importantes de la historia humana.
Saga Portal
La saga Portal y Portal 2 son un verdadero referente de juegos que desarrollan la lógica de los jugadores, pero que no aburren. El jugador utiliza un dispositivo que abre portales interdimensionales para resolver puzles 3D. Para ello, combinará factores como la gravedad, velocidad y posición de objetos. El resultado: gimnasia de razonamiento espacial y lógica que muchas escuelas utilizan para introducir conceptos de física básica.
Con la sucesión de los retos, se aumenta la complejidad. Lo que obliga a pensar en casos de varios factores, anticipar consecuencias y probar combinaciones. Algo que se traduce en mejores habilidades para resolver problemas y paciencia frente a retos complejos. Su mezcla de humor negro y narrativa irónica aporta un tono sensacional, que hace que el fallo sea parte del proceso de aprendizaje. Como la vida misma.
Assassin’s Creed
Assassin’s Creed no es solo una de las sagas históricas más exitosas de todos los tiempos, sino un ejemplo de cómo los mundos abiertos pueden ser verdaderos museos de historia. La saga, centrada en la acción y la aventura, se apoyó en el modo Discovery Tour, que elimina la violencia y se centra únicamente en explorar escenarios históricos mediante explicaciones, narraciones y visitas a los mayores monumentos de Roma, Egipto o Japón -entre otros-.
Puedes pasear por la Atenas clásica o la Italia renacentista mientras aprendes sobre cultura, arquitectura, política y la vida de la gente. Un modelo que se usa en institutos y universidades como herramienta audiovisual, y permite que el alumno sienta un vínculo emocional con épocas históricas alejadas en el tiempo. Algo que, de otro modo, solo vería como párrafos en un libro de texto.
Saga Kerbal Space Program
Este curioso título, originalmente pensado como un simulador de cohetes, se ha usado hasta en universidades de ingeniería aeroespacial y museos de ciencia para enseñar principios de mecánica orbital, combustible, estabilidad y diseño de naves. El jugador deberá enviar un cohete fuera de la órbita del planeta. Para ello, deberá elegir motores, estructuras y poner en práctica conceptos de pura física newtoniana. El objetivo final: aterrizar con precisión en otro planeta.
De esta manera, los estudiantes pueden aplicar fórmulas de matemáticas y física en un entorno divertido. Donde el fallo de un cohete es tan solo una lección, y no un daño en el mundo real. Un divertido experimento donde lidiaremos con la frustración, pero que nos compensará el buen hacer. Cada misión fallida son nuevos datos que corregir, y cada misión exitosa, un logro similar a la euforia de la NASA (pero desde nuestro PC).
