Team Ninja regresa junto a Koei Tecmo para ofrecer la tercera parte de su souls-like más famoso. Después de probar a crear un título similar basado en China como sucedió con Wo Long, vuelve a sus orígenes que mezclan la historia y mitología japonesa en una saga única ¿estará a la altura de los anteriores? Bienvenidos a nuestro análisis de Nioh 3.
Nioh es una de las grandes sagas del género souls-like que lleva entre nosotros desde el año 2017. Gracias a su sistema de combate basado en los juegos de Ninja Gaiden y un sistema de loot único, logró convertirse rápidamente en un éxito dentro de un nicho realmente exigente.
Ahora la tercera parte llega con un cambio de visión, pero no de mecánicas, que busca ofrecer a los jugadores un juego bastante más accesible que los anteriores, sin dejar de lado su esencia original.
Historia: una visita al pasado como nunca la habíamos visto
Hemos visto muchos juegos que buscan dar a conocer la historia de un país. En el caso de Nioh desde prácticamente el primer juego tuvimos claro que buscaba contar los mitos, leyendas y grandes batallas de japón de una manera distinta. Pero mientras que los dos juegos anteriores se basan en ofrecer una visión de un periodo concreto, la tercera entrega lo lleva más allá.
Los viajes en el tiempo se han convertido en un recurso narrativo bastante utilizado en los últimos años, y Nioh 3 también hace uso de ellos. En este caso tomaremos el papel de Tokugawa Takechiyo, el heredero de la figura histórica Tokugawa Ieyasu, uno de los tres “grandes unificadores” de japón, junto con Oda Nobunaga (cuya historia se narra en Nioh) y Toyotami Hideyoshi (Nioh 2).
Nioh 3 presenta un mundo extremadamente grande y explorable que busca replicar el Japón de tres épocas clave para la creación del Japón que conocemos actualmente, todo ello con la influencia tanto de la amrita como de los Yokai. La historia se desarrolla en los años 1572 CE, 1190 CE, 247 CE, 1864 CE y 1622 CE, dando a conocer épocas desde el periodo Edo, Bakumatsu, Heian e incluso la antigüedad, dando detalles de grandes personajes de las leyendas japonesas como Himiko y volviendo a enseñar caras que ya conocemos de títulos anteriores como el mítico Hattori Hanzo.
Durante todo el juego Takechiyo tiene un objetivo claro, eliminar por completo la maldad que ha traído el uso de la amrita potenciada por la venganza, literalmente, desde la antigüedad. De esta forma se presenta un mundo que cambia en el que es necesario eliminar el denominado como “purgatorio” de cada época para poder acabar con la amenaza de los Yokai. Aunque esto creará un bucle que nos llevará hasta el principio de todo, buscando acabar de una vez por todas con la raíz del mal (aunque este no sea el final).
Si bien es cierto que la historia resulta entretenida y es digna de un Nioh, también hay ocasiones en las que puede resultar un poco pesada. Teniendo en cuenta que se trata de viajes en el tiempo está claro que hay un recurso el cual veremos en varias ocasiones, al igual que sucede en juegos como Code Vein 2: la necesidad de luchar contra el mismo jefe varias veces.
Jugabilidad y mecánicas: el “más Nioh” hasta la fecha
La mayor característica que define a esta saga está en el enfoque que tiene su combate. Es imposible no saber que, utilizando el mismo motor de Ninja Gaiden, también sería un juego que depende en gran medida de una jugabilidad rápida y basada en combos. A diferencia de otros juegos con controles más ortopédicos, Nioh 3 da total libertad a los jugadores, pero también penaliza a las personas impacientes.
Las posturas vuelven a convertirse una vez más en uno de los grandes representantes, pero con un ligero cambio. Ahora tan solo las encontraremos en el modo samurái, ya que el modo ninja se presenta de una forma completamente distinta. Esto significa que no depende directamente del arma que equipemos, sino de un nuevo sistema que cambia entre ambos tipos de jugabilidad y que a su vez el juego aprovecha para los “parrys”.
Los combos que tiene esta tercera entrega seguramente a más de uno le llamarán la atención. Hay algunos que heredan la misma jugabilidad de los anteriores, con cambios ligeros para no hacerlos demasiado abusivos. Pero está claro que de los tres títulos, es el más visual hasta la fecha, ya que la facilidad que tiene el usuario para encadenar un ataque tras otro crea combinaciones únicas con un estilo de juego extremadamente divertido.
Y la diversión no se limita únicamente a cómo nos pegamos cuerpo a cuerpo frente a todos los enemigos que encontramos. Ya que esta vez la compañía también ha logrado mejorar aspectos únicos del título que en muchos otros souls-like resultan casi imposibles de utilizar, como el sigilo. Aunque no depende de la forma que utilicemos (samurái o ninja), sino más bien del equipamiento y otros aspectos como los títulos, está claro que tiene lo necesario para hacer que el jugador se sienta como un verdadero ninja.
Pero obviamente esto tan solo se aplica a ciertos enemigos, ya que el núcleo del juego sigue siendo el mismo, los jefes. Y aunque no podemos negar la reducción de dificultad que tiene en comparación con los anteriores, sigue siendo un título que tiene bastante complejidad. No solo por cómo los grandes jefes pueden destrozarte si no llevas un equipamiento de su nivel, sino también por cómo abusan de mecánicas que a más de una persona le pueden resultar frustrantes, como los agarres o los cambios de fase.
Y todo esto sin contar a los grandes nuevos retos que han añadido aprovechando el mundo abierto que tiene el juego, como la temática que tiene el Demonio Filosangre.
Apartado artístico: un juego que mantiene la esencia, gracias a un motor propio
Hay muchos juegos que pueden identificarse prácticamente con un píxel de una captura de pantalla. Estos títulos utilizan un estilo artístico muy peculiar, algo que los hace únicos y fácilmente reconocibles. En el caso de Nioh está claro que desde el primer juego ha tenido muy claro qué es lo que busca ofrecer. La combinación de gráficos que buscan tener un apartado realista sin dejar el toque de videojuego que hay desde los primeros Ninja Gaiden lo ha convertido en una saga con un arte muy especial.
El diseño de los personajes, de los enemigos e incluso los efectos de cada uno hacen que todo se combine perfectamente para crear un juego que resulta precioso independientemente de lo que estemos haciendo. Ya sea combatiendo, explorando el paisaje, practicando combos o incluso en los míticos baños termales que hay en toda la saga, tiene un toque que no deja de mostrar la belleza que hay en cada rincón.
Esto es algo que a su vez se ve potenciado por el diseño de mundo que tiene. Y aunque el hecho de que hayan optado por un mundo semiabierto hace que el diseño de los escenarios pierda un poco de importancia (por cómo hay zonas vacías), no lo deja completamente de lado. Desde el principio hasta el final observamos zonas únicas con temáticas muy marcadas, y es que desde el momento que entramos al primer purgatorio es fácil ver la diferencia que hay entre ellas, algo que también reconocemos con cada cambio de época que hay en el juego.
Gráficos y rendimiento: un consumo excesivo de VRAM típico de los títulos de nueva generación
Probablemente una de las mayores polémicas que hay actualmente en los videojuegos, sin contar el precio, es el rendimiento. Nioh 3 incluso con un motor gráfico propio también sufre algún que otro problema, sobre todo por la excesiva cantidad de VRAM que pide a la hora de jugar. Una gráfica de 10 GB se puede quedar corta para jugar con los gráficos en medio y algunos ajustes en bajo, haciendo que el juego no sobrepase los 60-75 FPS de base, aunque con el Frame Generation ofrezca más de 120.
No es un juego orientado para gráficas de generaciones anteriores a las RTX 30, e incluso algunas de estas como la RTX 3080 de 10 GB pueden sufrir bastante, obviamente la mayoría de los juegos actuales no tienen una optimización que permita jugarlos en alto con este tipo de modelos. Pero esto al final es un punto extremadamente negativo, estamos hablando de un juego que cuesta 80/120€ pero que a su vez pide un ordenador bastante potente para poder jugarlo por encima del mínimo, otro fallo que continuamos viendo en las nuevas generaciones.
Aun así es un juego que no presenta bajadas de FPS si no se supera la VRAM que necesita, obviamente, haciendo que pueda jugarse de manera estable, siendo esto un factor extremadamente importante en juegos que requieren una reacción rápida como son los souls-like.
Banda sonora: la identidad de una saga que no se queda atrás en el tercer juego
El audio de un juego define en gran parte su inmersión y no hay forma de evitar centrarse en la banda sonora que tiene Nioh ya que no se queda atrás en ningún momento. Durante los momentos tranquilos utiliza melodías que mantienen al jugador en un estado zen, pero en cuanto aparece un enemigo no duda en romper la sensación de seguridad para dejarnos claro que en cualquier momento pueden acabar con nosotros.
En los combates contra los jefes tampoco se queda atrás y es que logra activar esta parte del cerebro que nos mantiene todo el rato en tensión, destacando además los sonidos únicos que tiene para habilidades que nos permiten identificar los golpes poderosos, los agarres y otros tipos de ataques que nos podrían mandar de vuelta al santuario.
Precio: un coste inexplicable de nueva generación
Uno de los mayores problemas a los que nos enfrentamos actualmente en la industria de los videojuegos está en el precio de los mismos. Las grandes compañías y desarrolladoras han establecido como algo básico que cualquier persona puede llegar a pagar 70-80€ por un título nuevo. Esto es algo poco realista.
En un mercado saturado son pocos los juegos que logran destacar lo suficiente como para cumplir las expectativas de las compañías, e incluso juegos como Nioh 3 presentan la barrera de precio que aleja a muchas personas. Es un buen título, pero también es comprensible que no todo el mundo quiera pagar tanto dinero por jugarlo, y más conociendo que hay lanzamientos más baratos que hacen una gran competencia a los triple A.
Por este motivo, al igual que hemos comentado en reviews anteriores, si queréis jugarlo pero no os corre prisa siempre podéis esperar a alguna de las muchas ofertas que hay en plataformas como Steam. Y es que conseguir un juego de este tipo a buen precio os puede dar muchas horas de diversión, sin tener que sentiros culpables por pagar 120€ para desbloquear el título junto con las expansiones que tendrá próximamente.
Conclusión: una saga que continúa mejorando y ha creado un nicho dentro de los souls-like
Muchas veces podemos caer en la tentación de hacer caso al dicho de que las segundas partes no son buenas. Y ya si hablamos de terceras entregas hemos visto a muchas sagas caer en picado. En el caso de Nioh está claro que no es así, con cada juego que se ha lanzado, Team Ninja ha dejado claro que tiene todo lo necesario para competir en una batalla que lideran juegos con un combate mucho más tranquilo.
Pero lo más sorprendente es cómo la desarrolladora logra incluir nuevas mecánicas para conseguir que el juego sea realmente nuevo sin eliminar la premisa original, y sobre todo, sin hacerlas absolutamente obligatorias. No solo nos referimos al cambio entre el modo samurái o ninja, ya que puedes pasarte el juego perfectamente sin combinarlos, sino también otros aspectos que permiten a cada usuario jugar como les apetezca.
El viaje entre las distintas épocas se puede hacer pesado en algunos casos, al final estamos hablando de que cuando el juego parece que ha terminado de repente salta una animación más para decirte que ese no era el jefe final y que tienes que continuar. Esto es algo que se aplica durante todo el juego, y si piensas en explorar todos los mapas que encuentras, seguramente te lleve más de 50-60 horas terminarlo.
Como siempre sucede en esta saga es normal ver que en algunos casos se repitan ciertos enemigos, pero el punto fuerte como sucede en prácticamente todos los souls-like está en los bosses. Aunque es cierto que la variedad de monstruos resulta bastante baja, sobre todo teniendo en cuenta que muchos son iguales a los anteriores.
Lo mas sorprendente del juego es cuando damos el salto a una época que seguramente nadie esperaría, teniendo en cuenta que la saga tiene una ambientación del Japón feudal, ver como nos acercamos al siglo XIX resulta muy peculiar, aunque no rompe por completo la inmersión tal y como sucedería en partes del mundo similares a Europa por los cambios que hubo con cada era.
Es por ello que el juego realmente resulta interesante y merece la pena, pero como bien hemos indicando anteriormente, no hay nada que justifique pagar 80 o 120€ por un videojuego.
