El futuro de Bungie atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años. Nuevas informaciones relacionadas con el estudio apuntan a que Destiny 3 no se encuentra en desarrollo, contradiciendo buena parte de los rumores surgidos durante los últimos meses. Para los seguidores de la franquicia, la noticia supone un duro varapalo, especialmente tras el anuncio del fin de soporte para Destiny 2. Y para Bungie es todavía peor: se espera que despidan a una buena parte de su plantilla.
Y es que la situación no afectaría únicamente al futuro de la franquicia Destiny; según Bloomberg, el estudio propiedad de Sony afrontaría una nueva ronda de despidos ahora que van a dejar de dar soporte a Destiny 2, aunado al hecho de que tienen una falta de nuevos proyectos internos claramente definidos y una creciente dependencia de Marathon como principal apuesta de futuro, apuesta que a todas luces no les está saliendo del todo bien.
Sin Destiny 3 y sin buena parte de su plantilla
Durante bastante tiempo, distintas filtraciones e Insiders habían alimentado la idea de que Bungie estaba trabajando en Destiny 3 de una forma u otra. Sin embargo, la información más reciente apunta precisamente en dirección contraria: el juego no estaría en producción activa dentro del estudio, aunque eso no significa que las anteriores filtraciones fueran erróneas (puede que antes sí estuviera en desarrollo, pero la noticia es que ahora no lo está).
Esto no significa necesariamente el abandono de la franquicia. Según los detalles compartidos, Bungie seguiría explorando posibles ideas y proyectos ambientados en ese universo, aunque estos conceptos todavía se encontrarían en una fase preliminar de incubación, lejos de convertirse en un videojuego anunciado o cercano a corto plazo.
Pero el verdadero problema para Bungie sería otro: la ausencia de un relevo tras Destiny 2. Con el soporte principal del juego acercándose a su conclusión, una parte importante del equipo de desarrollo ya no tendría ningún proyecto asignado, y precisamente esa falta de trabajo interno podría motivar nuevos despidos en el estudio, que volvería a afrontar una nueva reestructuración interna según apunta Bloomberg.
Esta sería la tercera ronda de despidos desde que Sony adquirió el estudio por 3.600 millones de dólares: en octubre de 2023 se despidió a unos 100 empleados y se anunció el retraso de dos proyectos, y en julio de 2024 despidieron a otros 220 empleados (en ese momento, el 17% de su plantilla), y 155 roles fueron transferidos directamente a Sony Interactive Entertainment.
Bungie ya ha pasado por una situación similar, con varias oleadas de recortes y reorganizaciones desde que Sony adquirió la compañía. Problemas financieros, cambios de estrategia y una integración cada vez mayor en el ecosistema de PlayStation Studios han generado una tormenta de caos difícil de superar. Mientras tanto, el estudio sigue insistiendo en potenciar Marathon, juego al que Bungie habría ido desplazando recursos paulatinamente, y que ahora mismo representaría el principal salvavidas del estudio.
Sin embargo, es evidente que Marathon no está teniendo el éxito esperado. Según datos de SteamDB, el juego apenas superó los 88.000 jugadores cuando se lanzó a principios de marzo, y actualmente apenas supera los 12.000 jugadores concurrentes diariamente, por lo que ese «salvavidas» no parece demasiado seguro, dejando el futuro de la desarrolladora en un ámbito bastante incierto.
Por ahora, el mensaje parece claro: Destiny 3 no está cerca de convertirse en una realidad, y aunque la saga podría llegar a regresar en el futuro bajo otra forma, Bungie encara una etapa bastante complicada ahora mismo en la que su estabilidad interna y su hoja de ruta están desde luego bajo escrutinio. A ver qué dice y hace Sony al respecto, pero la cosa pinta mal.
