Los PCs de casa, u ordenadores personales, se están enfrentando actualmente a una de sus crisis más graves en términos de suministros y costes de fabricación. Pero esto solo puede ser el principio. Según un informe de la consultora Gartner, el precio de la memoria DRAM y las unidades SSD experimentarán un incremento de hasta un 130% hasta finales de 2026.
Sin embargo, parece que esta escalada de precios no será una mera fluctuación, sino un cambio estructural que transformará por completo la oferta para el consumidor medio. Como consecuencia directa de todo esto, los analistas ya están prediciendo que los ordenadores de gama básica, que a día de hoy ya cuesta encontrar por un precio inferior a los 500 euros, desaparecerán por completo en el año 2028.
Los fabricantes ya no tienen margen para absorber los costes adicionales sin poner en jaque su rentabilidad. Lo que supone un encarecimiento de los equipos de aproximadamente un 17% respecto a los niveles de 2025. Un escenario que obliga a los usuarios a alargar la vida útil de sus ordenadores o desembolsar dinero por uno nuevo antes de que el precio de los componentes llegue a un precio mucho más elevado.
El impacto en el consumidor de la desaparición de la gama baja
La imposibilidad de fabricar portátiles y equipos de sobremesa económicos puede ser la principal consecuencia de la crisis de componentes que estamos viviendo. Con el aumento del coste de la memoria RAM, que supondrá un 23% del coste total de un PC a finales de 2026, los fabricantes se están alejando de la fabricación de equipos de menos de 500 dólares. Esta situación deja a los usuarios con presupuestos más ajustados en una posición más dificil. Lo que supone que tengan que recurrir a mercados de segunda mano o a dispositivos reacondicionados.
Este encarecimiento está provocando que los ciclos de renovación de hardware se alarguen considerablemente, hasta un 20% en mercados minoristas e incluso para empresas. Al no poder hacernos con equipos nuevos a precios razonables, el riesgo de obsolescencia y las vulnerabilidades de seguridad en PCs antiguos se convierten en una preocupación para el sector tecnológico a nivel global. La industria se está movilizando hacia modelos donde el PC deja de ser un producto de consumo accesible para todos los bolsillos. Y se están centrando en aquellos usuarios que pueden pagar un sobreprecio debido a la escasez de hardware más actual.
El retraso de la IA en el PC de casa
Otra víctima directa de esta subida de precios, curiosamente, es la implantación de sistemas de IA en los ordenadores. Que afecta directamente a los «IA PC» (como los dispositivos Copilot+). De hecho, se esperaba que estos equipos con capacidades nativas de IA dominaran el 50% del mercado para finales de esta propia década. Pero el coste de la memoria RAM necesaria para ejecutar estos procesos locales ha retrasado este hito, inevitablemente, hasta 2028 (al menos).
| Componente | Precio Inicial (aprox.) | Precio Proyectado (aprox.) | Incremento |
|---|---|---|---|
| 16GB DDR5 | 60€ | 138€ | +130% |
| 512GB NVMe SSD | 55€ | 126€ | +129% |
| PC Básico Completo | 500€ | 585€ | +17% |
La IA requiere una cantidad mínima de memoria muy superior a la de los ordenadores que todos conocemos para funcionar de manera decente. Lo que hace que estos dispositivos sean especialmente sensibles a la inflación en todo el sector del hardware. Por lo que los fabricantes se ven atrapados en una paradoja que han creado ellos solos: la demanda de IA crece, pero el coste de producir la infraestructura física necesaria para soportarla está dejando sin hardware para el gran público. Una brecha tecnológica donde solo las empresas y los usuarios más pudientes podrán beneficiarse de las ventajas de la computación local por IA en el corto plazo. Ante este escenario, el sector se está enfrentando a un año 2026 donde los envíos mundiales de PC estén decayendo, y las gamas básicas comiencen a llegar a su extinción.
